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Ultimo secreto {pasado}

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Ultimo secreto {pasado}

Mensaje por Zander el Sáb Sep 02, 2017 10:43 pm

Oscuro... recuerda que no podía ver nada. Tan solo alcanzaba a sentir algo... un zumbido, en el oído izquierdo y... dolor. Zander sabía de dónde provenía el dolor, o si solo lo estaba imaginando. No entendía nada. Intentó concentrarse... le costó, pero sintió que su mente despertaba. De pronto, los pensamientos llegaron a su cabeza como un torbellino, mezclando recuerdos borrosos que no entendía y una clara certeza de que debía hacer algo... no sabía el qué ni el por qué, pero su mente le alarmaba y empezó a darse cuenta de que debía despertar. Puso la mente en blanco y abrió los ojos lentamente. Enseguida notó la extraña sensación de no saber dónde te encuentras... ni quién eres. El Yuki estaba tumbado, boca arriba, en una cama con dosel. Las translúcidas cortinas del dosel le dejaban ver la habitación en la que se encontraba. La penumbra ocultaba la mayor parte de la sala, pero podía ver que estaba en la cama de lo que debía de ser una suite de algún importante lugar de la aldea. Pero, ¿de qué aldea?. Se levantó, y recordó el dolor. No era una imaginación de este, era real, pero lo que más le extrañó, y le asustó, fue descubrir su procedencia. En primer lugar, le dolía terriblemente la cabeza. Desplazó su mano por el pelo y notó el surco de una extensa cicatriz que iba de oreja a oreja, y que se disimulaba con su corto cabello azulado. Después descubrió una segunda cicatriz, mucho más larga que la primera, que recorría toda su espalda siguiendo la columna vertebral. Fue entonces cuando se dió cuenta de que estaba desnudo. Caminó casi a tientas por la habitación, hasta llegar a una pequeña mesa situada justo debajo de la ventana, por la que se filtraba una escasa luz que dedujo debía ser nocturna. Corrió las cortinas y vió que la ventana estaba tapada con tablas de madera, menos en la parte de arriba, a suficiente altura para que no pudiera ver el exterior. Se acercó de nuevo a la mesa y se dispuseo a examinar los objetos que había encima, y que eran los únicos, aparte de los viejos muebles, que había en la habitación. Lo primero que hiezo fue ponerse la ropa que, perfectamente plegada, reposaba sobre el extremo derecho de la mesa. Era una tunica negra no muy lujosa y unas escarpias también del color, a par con lo demás. Le llamaron la atención los gemelos de plata en forma de crucifijo. Cerca de donde estaba la vestimenta había también un peine, pero no se molestó en usarlo. Lo último que había encima de la mesa era una especie de radio antigua, que solo tenía una rueda para ajustar el sonido, un interruptor para encender y apagar el aparato, y un pequeño cajón en la parte de abajo que, como pudo comprobar, estaba cerrado. Pulsó el interruptor, y el aparato empezó a hacer un ruido distorsionado que se fue convirtiendo en una voz. Era una voz masculina, que decía: “Experimento 001: Operaciones 1 y 2 realizadas con éxito... proceso de observación finalizado... fase 2 iniciada”. La grabación se repitió cuatro veces, y entonces se produjo un chasquido que le hizo saltar el corazón. El aparato había parado de hacer ruido, y el cajón estaba abierto. Dentro había un papel doblado. Lo desdoblo y pudo leer lo que estaba escrito con abundante tinta negra y caligrafía sucia, apenas legible. Parecía ser un número de teléfono, pero el peliazul no estaba seguro: ”216 · 405 · 333”. Se guardó el papel en el bolsillo del corto pantalón que tomó con la túnica. Todo eso era muy extraño, y aún no podía recordar quién era él y cómo había llegado hasta allí. Prefirió no intentar recordar, por miedo a que fuera en vano o a encontrar algo en sus recuerdos que no quisiera saber. De todos modos, penso que lo mejor sería dejarlo para cuando hubiera salido de allí. Así que busco la puerta con la mirada y me dirigio hacia ella enseguida. Le sorprendió descubrir que no tenía pomo. La empujo, pero no se abrió. Se giro para buscar algo con qué romperla y descubrio otra puerta al otro lado de la habitación. Llego hasta ella y la abrió. Era una especie de desván, bastante oscuro. Busco un interruptor en la pared, pero no lo encontro. Lo que sí encontro apoyado en la pared, fue una katana y un kunai. Zander dedicó los diez minutos siguientes a buscar entre los objetos que había algo que pudiera serle útil, pero solo encontro viejos muebles polvorientos, algunos cubiertos con telas blancas, que dedujo no se habían movido de allí en años. Lo único que desentonaba con todo aquello era el Kunai y la Katana, un tanto excentrico, que no solo no tenían polvo, sino que estaban relucientes y no tenían ninguna marca de desgaste en la hoja. Cogió la katana y se dispuseo a destruir la puerta sin pomo. Después de varios rasgados, el agujero de la puerta era suficientemente grande como para que este pasara a través de él. Al otro lado de la puerta no se encontro con los pasillos de un hotel, sino con la inmensa sala principal de una vieja mansión. En las paredes había grandes ventanales por los que entraba la luz de la noche, aportando un ambiente espectral y misterioso a la gran habitación. La decoración era similar al de la sala donde despertó, pero le llamó la atención un gigantesco cuadro colgado en una de las paredes que representaba la crucifixión de Jesucristo. Era el único cuadro que podía verse. Decidió no perder más tiempo y salir de aquel escalofriante lugar cuanto antes, así que se encaminó hacia la inmensa puerta arqueada que debía conducir al exterior. Pero a los pocos pasos, sus ojos se encontraron casualmente con una mesita apartada en un rincón sobre la que reposaba un teléfono. Se acercó. El teléfono, a diferencia de todo lo demás, parecía nuevo. El auricular estaba descolgado y yacía sobre la mesa. No pudo evitar marcar el número que había encontrado. Se puso el auricular en la oreja y espero. Un pitido, dos, tres... silencio. Colgo el auricular. No tuvo tiempo de girarse. El estruendo de una gran pieza de metal estrellándose contra el suelo le heló la sangre. Se giró sobresaltado. Delante de la puerta arqueada que facilitaba la salida había aparecido una gran verja de metal oscuro. El miedo se apoderó de él, y en un intento desesperado de salir , agarró una silla de madera y la lanzó con todas sus fuerzas contra uno de los ventanales, solo para ver con sorpresa como la fuerte madera quedaba reducida a astillas sin que el cristal sufriera desperfecto alguno. En ese momento, empezó a formarse un dolor agudo en su cabeza que recorrió su cuerpo a través de los huesos y que eclipsó sus sentidos. Duró unos veinte segundos, y en cuanto recuperó la percepción se sentó en el gran sofá que ocupaba el centro de la sala. No sabía qué había sido ese repentino dolor, y tampoco sabía cómo salir de allí, así que se dispuso a recordar, con la esperanza de encontrar algún sentido en todo aquello. Cerró los ojos y enseguida empezó a visualizar imágenes borrosas. Podía ver salas cuyas paredes producían un brillo intenso que distorsionaba la visión de lo demás. Había también movimiento... personas, caminando de un lugar a otro y hablando. Todos despedían una intensa luz blanca. Zander estaba allí, de píe, y de repente alguien le agarraba y lo conducía a otra sala. Allí había más hombres, pero no estaban envueltos en un aura de luz blanca cegadora como los demás... su luz era negra. Abrió los ojos y miró a su alrededor. No imaginó que eso pudiera tener que ver con su situación en ese momento, pero era algo. Se levantó y se puso a caminar por la sala. Miró en dirección a la puerta que había destrozado con la katana. Enseguida se dio cuenta de que algo no cuadraba en lo que veía. Recordó que minutos antes había destruido esa puerta, luego la había cruzado a través del agujero... y había dejado la katana apoyada en la pared. Pero el arma ya no estaba ahí. Hasta ese momento no se había planteado la posibilidad de que hubiera alguien más en la casa. Empezó a buscar con la mirada nerviosamente a su alrededor, pero solo le llamó la atención la escalera de mármol que subía al primer piso. Sin pensarlo dos veces se lanzó escaleras arriba. Se encontró al principio de un pasillo con puertas a ambos lados y que acababa en un balcón cerrado por una puerta doble de vidrio. Se acarreo directamente hacia el balcón, pero su vista captó algo extraño. Por debajo de una de las puertas de la izquierda se filtraba una luz anaranjada. Al principio pensó que detrás de la puerta habría alguien, pero tras escuchar un rato se convenció de que no era así. Abrió la puerta y entró en la habitación. Era un dormitorio individual, no muy grande, con una cama y su mesita de noche, sobre la que reposaba una lámpara encendida. De nuevo, se encontró con un escenario viejo, demacrado por los años y el desuso, mientras que la lámpara era moderna y estaba nueva. El cajón de la mesita de noche estaba medio abierto, y lo abrió. Dentro había un sobre sellado con cera negra y un afilado abrecartas. Usó el abrecartas para abrir el sobre y sacó de éste un papel doblado. Lo desdobló y se encontró con la misma caligrafía de antes: “La respuesta está en la sangre del Portador de Luz”. Volvio a meter el mensaje en el sobre y colocarlo en el cajón, pero se guardó el abrecartas en el bolsillo, por si acaso. Salió de la habitación sin cerrar la puerta. La puerta que estaba justo delante tenía dibujado un crucifijo negro. Decidió abrirla, pero estaba cerrada por dentro. Desistió la idea de forzarla y así Zander proseguir su camino hacia el balcón. Llegó hasta él y abrió la puerta de vidrio. Salió al exterior y contemplo el bosque donde se encontraba la mansión. Justo delante de él, a siete u ocho metros por debajo, podía verse una vertiginosa pendiente de árboles y rocas. Enseguida rechazó la idea de saltar, ya que eso solo deparaba una muerte segura a pesar de sus pocas caracteristicas como shinobi, su cuerpo no cumplía lo necesario. Estaba pensando en otras opciones cuando sintió que la puerta se cerraba detrás de este. Se giró demasiado tarde, la puerta estaba cerrada y no había nadie detrás. Diço un paso hacia ella, y el suelo crujió bajo sus píes. Miró hacia abajo, se había formado una grieta pequeña bajo su píe derecho. De repente, empezaron a formarse más grietas por todo el suelo. Sabía que tenía que entrar en la casa cuanto antes, así que se abalanzó sobre la puerta... pero no cedió. Detrás de él comenzaban a desprenderse trozos de piedra que caían al vacío. Tomó pocas fuerzas y embistió la puerta con fuerza, que explotó en mil pedazos de cristal afilado. Ya dentro, vió como el balcón entero se derrumbaba produciendo un fuerte ruido al estrellarse contra el suelo. Se levantó del suelo y le dolió todo el cuerpo. Las heridas más importantes que tenía eran un corte en el antebrazo derecho y otro en la frente. Paró la hemorragia del brazo arrancándose una manga del traje y haciendo un torniquete. Después se saco unas cuantas agujas de cristal de los hombros y decidió que ya estaba bien. Se dirigía hacia la escalera cuando paró delante de la habitación donde había encontrado la segunda nota. La lámpara de la mesita de noche estaba ahora apagada. Se metió una mano en el bolsillo y agarró el mango del abrecartas, dispuesto a atacar a quien fuera que estuviese dentro de la oscura habitación. Iba a entrar, pero lo sobresaltó un ruido que provenía... del piso de abajo. El teléfono estaba sonando. Se puso a correr hacia la escalera, cuando de pronto se produjo un sonido parecido a una explosión, y el teléfono dejó de sonar. Cuando llego, se encontro con una escena que lo horrorizó. La mesita sobre la que estaba el teléfono tenía la katana incrustada encima, y el teléfono estaba hecho pedazos. Ya no le cabía duda de que había alguien más allí. Se saco el abrecartas del bolsillo y lo empuñó hacia delante mientras pasaba la mirada por todos los rincones de la sala. No osaba mover ni un músculo, no para evitar que quien fuera que estuviera allí pudiera detectarlo, ya que seguramente ya lo habría hecho, si no para que Zander pudiera oír sus movimientos. Pero el silencio era total. El corazón le latía tan deprisa que temía que fuera a estallar. Entonces sus ojos, girando frenéticamente de un lado al otro, se encontraron con el gran cuadro de la pared. La imagen de Cristo lo miraba fijamente, con una mirada que tanto podía ser de locura como de agonía. Recordó la nota de la habitación de la lámpara, y comprendió que se refería al cuadro. Empezó a acercarse a él cuando notó que pisaba una baldosa más grande que las otras que cedió un poco. Después se abrió una puerta camuflada en la pared debajo del cuadro, que daba paso a una escalera que bajaba. Al final de la escalera llegó a una especie de sótano con una mesa en el centro iluminada con una bombilla desnuda que pendía del techo. Encima de la mesa había un dossier. Lo cogió. En la portada se podía leer con letras grandes "OES", y en la primera página, el significado de la sigla: Organización de Experimento Shinobi. Después procedió a leer el dossier. En él se explicaba el proyecto empezado por esta organización lunatica para salvar a la humanidad de las catástrofes que producían, las cuales terminarían, según ellos, en un caos que acabaría con toda la raza. Para ello habían empezado unas investigaciones científicas con el propósito de llegar a descubrir todas las cualidades de la mente humana, para luego empezar un segundo proyecto no especificado que concluiría en la solución de los problemas humanos. Todo eso le sonaba extrañamente familiar. Debajo del dossier había un sobre. En la parte de arriba ponía "Clave", y en el interior del sobre había un papel con una sola palabra, escrita: HEIWA. Inmediatamente después de leer la palabra empezó a dolerle terriblemente la cabeza. Empezó a desplomarse, pero se sujetó en la mesa. En medio del dolor, la verdad, se le estaba esclareciendo la mente. Ahora podía recordar perfectamente. Ese lugar blanco con hombres luminosos. Era un laboratorio, y todos llevaban batas blancas. Todos... menos los hombres de negro. Ellos iban trajeados, todos de negro. Llevaban la sigla OES en unas tarjetas en la solapa, y llevaban también unos gemelos que parecían... crucifijos. Zander llevaba también una bata blanca, sí... él trabajaba allí. De pronto los hombres de negro lo cogían y lo llevaban a una sala... ¿otro laboratorio?... no, un simil quirófano. Lo ataban a la mesa de operaciones... le ponían una mascarilla y... nada. ¿Por qué?, ¿Por qué lo hicieron?. Ahora ya podía recordarlo. Sabe que el Yuki descubrió algo... algo importante. Los verdaderos propósitos de la OES. Su verdadera "salvación de la humanidad" era en realidad un proyecto macabro con la intención de conseguir la "Salvación Divina"... a través de la muerte. Para ello estaban intentando descubrir los secretos del cerebro humano. Una larga investigación realizada, los científicos que contrataron, les permitió averiguar que existen formas de que el subconsciente tome el control total de la mente. Pero lo peor de todo es que descubrieron también algunas maneras de "activar" el subconsciente. Y de programarlo, aunque esto no estaba definitivamente comprobado. Lo que él descubrió finalmente era que su segundo proyecto consistía en activar el subconsciente de la gente a través de los medios de comunicación, pero de un modo que de alguna manera los programaría para autodestruirse. Ese era su objetivo, y Zander lo descubrió. Pero ellos se enteraron, y lo llevaron al quirófano. Ahora entiende por qué lo llevaron. Ellos no sabían aún si sus métodos para programar la mente funcionaban, y ahora iban a comprobarlo... con Zander. Mientras pensaba eso le seguía doliendo terriblemente la cabeza. Ahora sabía que su mente se estaba transformando. La clave había sido esa palabra: pacem. Se levantó y buscó una puerta para salir. Encontro la escalera y subió corriendo. Se dio cuenta de que no era la misma escalera de antes, ya que terminaba en una puerta cerrada, con la llave puesta. La abrió y se encontró en el pasillo de arriba. Había salido por la puerta con la grabación negra. De repente escuchó un grito ensordecedor que provenía de alguna parte, pero no quiso saber de dónde. Bajó a la sala principal corriendo. Solo quería salir de allí. Buscando con la mirada hacia todos lados una manera de escapar encontró un pasillo en la parte derecha de la habitación. No recordaba haberlo visto antes. Se precipitó hacia él. Pudo ver que era un pasillo largo, pero no tenía ventanas, así que a medida que se alargaba iba oscureciéndose hasta la ausencia completa de luz. Quiso alejarse, pero en ese momento la cabeza le dolió más fuertemente. Y entonces lo vió. Una figura, avanzando desde la oscuridad a través del pasillo. Quería salir corriendo... pero los píes no le respondían. La figura avanzaba sin cesar, e iba haciéndose visible. Pudo ver que en la mano derecha llevaba un objeto reluciente que parecía... un kunai. Intentó moverse, pero no podía. Su corazon iba a estallar de un momento a otro. El pánico le nublaba la vista. Y entonces ocurrió. Fue todo muy rápido. Esa cosa estaba aún a unos veinte metros cuando de repente profirió un grito semejante al que escuchó arriba y salió disparado hacia Zander, empuñando el kunai. Este gritó desesperadamente, pero fue en vano. Impactó contra el Yuki, y notó una punzada ardiente en el pecho, consiguiente de un polvillo en sus ojos. Acto seguido se desplomó, con los ojos cerrados. Entonces algo en su cabeza cambió. Abrió los ojos. Estaba tendido en el suelo, y en su pecho estaba tocando con sus manos el abrecartas, empuñado por sus propias manos, pero no clavado. Entonces entendió cómo funcionaba el programa de exterminio. La gente enloquecería y acabaría con su propia vida... como casi le había pasado a Zander. Esta era la comprobación de la posibilidad de éxito de este plan demoníaco. Pero no tuvo tiempo de comprobar si al final lo lograrían. Empezó a desfallecer, y tras unos segundos perdió el conocimiento por completo. —Oscuro... no sé dónde estoy... ni siquiera sé si estoy en alguna parte. Tal vez estoy en coma, en algún hospital... o tal vez muerto. Pero aunque solo esté en coma no tengo esperanzas. No quiero intentar abrir los ojos, por miedo a que esta vez lo consiga. Y aunque creo que puedo seguir vivo...de algun modo sé... que ya nunca volveré a despertar. — a continuación de los actos, su cuerpo comenzó a desprender una especie de hielo y chakra, que jugaba contra su propio valor, la gélice junto con aquel temple celeste de manera extraña comenzo a mover el fragil armamento con el cual este estaría a punto de asesinarse, y lanzandolo lejos donde este. La misma, comenzo a tapar la mitad de su rostro, como así también de su cuerpo, dejando una masa de hielo por la mitad y su cuerpo del otro... ¿qué era lo que estaba sucediendo? se escuchaban unos pasos claros a lo lejos, veinte metros, diez, cinco... parecían más de cuatro personas, acudiendo a la busqueda del Yuki. Gritos sollozos, pronunciaron un nombre extraño con caracteristicas numericas y un nombre por delante. "Experimento 245, secuencia 372, desequilibrado por su propio elemento". Esas eran las las únicas palabras que las paredes podían oír. Estos se acercaron al cuerpo desvanecido de Zander, intentando levantar de sus extremiedades, pero inconscientemente, el simil producto natural a la escarcha formó puntas y comenzó a acometer a estos, con el mismo Yuki inconsciente... las puntas embistieron en aquellos cuatro, justo en el punto exacto de cada uno: el corazón, el cuello, la cabeza y en la misma cara. Un acto sangriento se había desarrollado, la sangre esparcida por todo el cuerpo del peliazul, este aún adormecido, la frigidez comenzó a apretar su medio cuerpo, haciendo que este retumbe del dolor y pueda despertar... No entendía nada, más de lo que había sucedido, sólo podía sentir como las gotas de sangre caían de su rostro y de aquel gastado de plegados negros, su ojo izquierdo, en donde residia un desplazamiento del elementp, estaba amarillo, por completo, la pupila solo era blanca y podía atisbar borroso... vió los cuerpos desplazados en el pavimento y desde lejos, también unos cuentos pasos. Estos llegaron a verse en estructura lobrega, y de ahi partían un movimiento fugaz, tres, seis, nueve, doce kunai de la misma hechura que había visto anteriormente se dirigían a este, este aún se estaba recuperando, estaba casi de pie, cuando sus ojos se cerraron al ver que los kunai's estaban a un metro de él, sólo se resigno a vivir... se sintió un chasquido, y varios metales cayendo al suelo, este no sentía dolor, pero un temor enorme... abrió los ojos con las pocas esperanzas que le quedaban, y delante de él, sin siquiera saberlo, una barrera de hielo lo recubría, como si alguien lo hubiese realizado, sólo exhalo aire titirando, y se levanto. Aún esa especie de frío seguía girando entorno a este, sólo se confirió a discurrir en sus adentros: —¿Estos serán los poderes de mi Kekkei Genkai?— exclamo mirandose su mano y notando que estaba recubierto por una capa delgada de hielo, aquella poca fuerza con la cual se vio, también se sintio obligada a juntar sus manos en posicion de palmas, mientras que de su cuerpo un aura invisible parecía estar, elevando un torrente. Todo eso se hacía en contra de su voluntad, era como si su cuerpo actuase de forma propia, este sólo se veía obligado a realizar lo sustentado. De pronto, aquellos que posteriormente habían lanzado las armas, se vieron atracados y raros por la forma que este hostil había recibido sus ataques, más sin perder un segundo de tiempo, todos comenzaron a lanzar kunais, shurikens, sellos explosivos para este, contando la distancia de unos veinte metros. De sus adentros, sin siquiera discurrirlo, una ola gigante de agua de unos treinta metros de largo y cincuenta de alto había destrozado todo a su paso, incluyendo el lugar, hasta aplastando a los cuatro shinobis que se encontraban ahi, todo luego fue congelado, podía llegar a tapar a todo lo que se encuentre a una distancia de cientocincuenta metros. Sin entenderlo, Zander podía oir unos gritos, los cuales eran de estos que estaban delante de este, su rostro había cambiado totalmente, parecia alguien sin gestos, no comprendía, y parecía que todo era su enemigo... con aquellos gritos aturdiendo el area, el Yuki sólo se agachó y colocó la mano en el pavimento, que estaría tapando el suelo por un metro. — Nunca seré un experimento más de ustedes... — una presión se había ejercido, una onda de choque a través del hielo hizo que se comprima, haciendo que todo aquello que esté debajo del agua/hielizado sea triturado al instante por picos finos, se pudieron oir los crujidos de huesos rotos, y de gritos interminables. Pero aquella compresión, causó un terremoto, y antes de que los escombros terminasen de caer, Zander pegó un salto sin saber como, era como si su subconsciente tenga el control total de la mente... habría saltado a una distacia de unos metros, pero en realidad esto no era así, se había teletransportado a quinientos metros de aquel lugar, tampoco sin tener consciencia de como... al final, se le notaba exhausto y jadeaba de una manera que no era normal, el hielo comenzo a deshacerse de su cuerpo y su ojo había tomado el tinte de siempre... cayó cual pluma ligera con sus rodillas terminando por su cuerpo... no hablaba y sus ojos se cerraron lentamente... la realidad es que al ser un vivo experimeto de OES, investigando y tratando de descubrir los secretos del cerebro humano, la larga investigación realizada por los cientificos, les permitió averiguar que existen formas de que el subconsciente tome el control total de la mente. Pero lo peor de todo es que descubrieron también algunas maneras de "activar" el subconsciente y de programarlo, aunque esto no estaba definitivamente comprobado. Lo que Zander había descubierto finalmente era que su segundo proyecto consistió en activar el subconsciente de él través de los medios de comunicación y acciones que le sucedieron, pero de un modo que al Yuki lo programaron para evidenciar una nueva persona y no autodestruirse, todo aquello que no podía realizar Zander por ser más que un niño sin abrigo y defensa propia, había manifestado totalmente otra persona, alguien con sed suprimir, pudo romper esa cascara de alguien ingenuo... pero sus hechos no terminarían, la persona cual fue objetiva no dejarían que se escape tan facilmente con un timetro de información sobre el... el vasto recuerdo hizo renumerar los actos pasados y un trisuenal de shinobis se cargaban a su paso; los sonidos melancolicos del tetricular esfema de Zander hizo desprender su nervio situnal sobre si mismo, preparando el golpe sobre los apoderados del campo... Los ojos del Yuki de alzaban y mostraban aptitud, se boleaban de un lado al otro sin control, el cuerpo de este aún se mantenía dolorido, había pasado por diferentes emociones las cueles corrompieron su voluntad, su esencia manutil había efectuado y destructurado su materia en cuestion de un chasquido. Aquellos cuya vestimenta era blanca cual malba en plena soberania, cada uno parecía haber traminizado la secuencia en descarte a Zander, todos trifaban una posición. Era un momento de procedimiento dificil, arduo y futil. Se podía sentir el aroma a sangre, ese signo matinal que bañaba todo el campo florestado. El chakra de Zander comenzaba a surgir de manera implementaria, los shinobis en una cantidad de ocho, perspicaz y veloz aparecieron delante de este, atribuyendo varios golpes al mismo tiempo, no obstante de que aquellos golpes mantenían tal rudeza que había superado esa barrera invisible de hielo que este detentaba. Había conseguido golpes, cortes, hasta tajos de manera profunda. Pero el sentimiento del Yuki estaba nulo, no sentía, no tenía gesto alguno, pero sí muy profundamente le causaba un dolor, un dolor que superficial no mostraría. Aquel chakra se disipaba por el éter y volvia a nacer, para que aquella grelida envuela a los que estaban en la comarca de este, a solo dos metros, todos se mantenían flexidos y prudentes, pero no tratarían la habilidad de este. Aquel Hyoton mal visto se teñia de sangre, la linfa cuyo desticados osaron sublimenciar el flujo de Zander, ahora se verían en prudente camino. Su manipulación oscilada había fructilado a todos, carmesí bañando de su estigma todo el silico de este y de su metrocidad, su camino estaba detallado, sin prisa alguna, se vió obligado a destituirse de aquel sitio, de manera amplia, pero aún no terminaba todo lo anticipado, aquella gélicia ahora se había vuelto de un color lobrego y oscuro, todavía sínico sin alegación.

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Re: Ultimo secreto {pasado}

Mensaje por Reiko Uchiha el Sáb Sep 02, 2017 10:57 pm


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