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Heartbeat — PRIV QuinnxGray

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Heartbeat — PRIV QuinnxGray

Mensaje por Gray el Sáb Sep 02, 2017 3:00 am


Gray Yuki

Los tonos grises de las paredes ponían algo nervioso al shinobi, aquel color que le daba el nombre lo ponía de los nervios, observar las paredes ya era todo un suplicio para él, una obra de arte que no deseaba observar. Realmente las habitaciones que los anfitriones habían ofrecido a los invitados no eran para nada despreciables, de hecho eran bastante cómodas y en cierta forma “lujosas” para personas como el shinobi que se encontraba ya levantado de la litera y salía de la habitación con cierta molestia en sus ojos, seguía enfadado y fastidiado por la forma en la que el Raikage, Kuro Yotsuki, había tratado al Jonin Satoshi Daiki, aquel joven había podido quedarse en la mente del peliazul sin problemas, cosa que preocupaba a este que, a pesar de todo dudaba estar “enamorado”.

La sonrisa del pelinegro había desarmado completamente al de ojos ámbares, dejándolo embelesado completamente, habiendo llamado su atención desde el primer segundo en que lo vio. No sabía ni por qué prestaba tanto su mente a pensar en el Jonin si este ni sabría quién era y jamás se volverían a ver, era simplemente improbable si quiera que estos 2 llegaran a juntarse por casualidad. Ya fuera de la habitación, el Yuki se respaldó en la puerta algo melancólico, pues en ocasiones su humor se trastornaba y cambiaba drásticamente, cosa para nada agradable para quien sufriera lo que llamaban “bipolaridad”, enfermedad o malestar mental del que sufría el de pelo azul. Los resultados del sorteo de parejas no habían resultado demasiado buenos para Gray, le había tocado compartir equipo con el idiota que se había atrevido a hablarles de forma pasada de tono a su mejor amiga y a la peliverde que consideraba una hermana, su enfado con el destino era monumental, al estar sólo, el peliazul sólo pudo liberar su frustración golpeando fuertemente una pared, no deseaba ayudar al imbécil a aprobar el examen.

Los mechones azules de cabello caían tranquilos por la frente del Yuki, algo característico en él era acomodárselos peinándose, pero en aquella ocasión los dejó intactos, al natural, su frente resplandecía debido a algo de sudor que tenía de los nervios que le había ocasionado el estar en el lugar. Tras un suspiro, el joven se dirigió a paso lento y elegante con un toque galán hasta el vestíbulo que había observado sus emociones al llegar al lugar, las cuales habían sido casi nulas e inexistentes. Los cuadros del elegante lugar, las demostraciones de dinero y el aspecto de la gran sala daban una sensación de pobreza material a cualquiera que estuviera en el lugar, la prepotencia del País del Rayo  traspasaba la córnea del peliazul, reflejándose en sus ojos como si de un espejo se tratara. En su mente sólo podía pasar un nombre, “Satoshi Daiki”, no sabía ni por qué se comportaba como estaba haciendo, simplemente le agradaba y le daba grima hacerlo.


Atuendo [+18]:

Aclaración: Satoshi es de Propiedad de Gray.






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Re: Heartbeat — PRIV QuinnxGray

Mensaje por Quinn N.Phoenix el Lun Sep 04, 2017 10:18 pm


Satoshi Daiki

Las sabanas de aquella pequeña pero a su vez cómoda cama provocaba que la pelimorada se convirtiese en una con ellas muy a pesar de que su cuerpo no se encontrase en ningún momento oculto bajo ellas. Su cabello yacía esparcido por cada centímetro de aquel colchón que provocaba que sus ojos se cerrasen sin tan si quiera su consentimiento a pesar de que aquello no le importase. Le encanta, parecía un paraíso en comparación a las costumbres que normalmente la habían rodeado y que aunque, al principio hubiesen provocado en ella un gran sentimiento de pesadez o rechazo, ahora la hacían ver cual princesa caprichosa disfrutando de lujos de los que tarde o temprano se tendría que despedir ¿Por que no había acabado en un país como aquel? Todo parecía realmente perfecto, incluso el simple roce de aquellas telas parecía ser producto de los mismísimos dioses del Valhalla que la invitaban a simplemente, disfrutar en su lecho antes de dar rienda suelta a la gran masacre que un guerrero merecía.

Sus pensamientos parecían no abarcar para nada sus acciones mientras se dejaba llevar por el simple descanso que le regalaba aquella gran habitación. Las frías tonalidades brindaban la suficiente armonía como para que no le importase absolutamente nada en esos instantes, o por lo menos, eso era lo que creía. No llego a abrir los ojos en ningún momento cuando pudo notar un pequeño movimiento que parecía querer hacerla salir de aquel sueño en vida que estaba viviendo ¿Por qué ahora?  Sus pensamientos hacían que rápidamente aquella paz mental desapareciese muy a pesar de que su cuerpo parecía estar rogando por volver a la sensación de estar en un sueño y que tras unos pocos segundos girase sobre si misma para colocarse de este modo tendida boca abajo, apoyando sus brazos en el colchón mientras su cabello ahora caía como una cascada sobre sus hombros y su cabeza se ladeaba curiosa. Desde aquel lugar podía observar como el peliazul se alejaba de su litera y caminaba en dirección hasta la puerta de aquella gran habitación con un aparente desgane que provoco que una de las cejas de la pelimorada se alzase curiosa. Conocía a Gray como si la misma sangre los uniese, parecían tener un sentido de hermandad que incluso los ligaba de una manera tan perfecta que cualquiera que los viese podría sentir que realmente, se trataban de dos en uno ya fuese en combate o en su día a día muy a pesar de sus diferencias no solo físicas. —Hmmm — Se limito a murmurar mientras por unos instantes dejaba caer su cuerpo nuevamente sobre el colchón, con el simple detalle de que aún uno de sus codos se encontraba sobre el colchón y su sien se apoyaba en su mano a la par que observaba como la puerta se cerraba tras su compañero.

Gray era extraño, demasiado, pero a pesar de ello estaba acostumbrada a tratar con su frialdad, pasotismo o su sed de sangre ¿Pero aquello? Realmente llego a inquietar a la pelimorada que poco tiempo tras haber sido consciente de la situación decidió ponerse en pie para así dirigirse hacia la puerta. Sus dedos pasearon por el pomo de esta hasta que con un pequeño movimiento se decidió a abrirla y asomar ligeramente la cabeza, buscando de tal modo a su compañero. Al no dar con él no puedo evitar abrir la puerta y salir de esta mientras colocaba sus manos en su cintura algo incrédula por la manera en la que el peliazul había desaparecido hasta que pudo divisarlo en la lejanía, caminando en dirección a lo que parecía el pasillo.—Vaya, parece que alguien necesita divertirse un rato — Dejó ir entre sus labios mientras entrecerraba ligeramente los ojos y una sonrisa traviese se dibujaba en sus labios. Era macabra, su mente en ocasiones realmente podía llegar a ser un puzzle que nadie podría llegar a adivinar por el simple hecho de que sus piezas nunca encajarían. Era una zorra, una en todo tipo de sentido y era algo que incluso podía apegarse a los mismos hechos que la denominaban como una extremista en toda regla.

Una vez hubo verificado que nadie se encontraba en el perímetro se escondió tras una columna, realizando unos rápidos movimientos con sus manos para de este modo, dar rienda suelta a su actos. Pocos segundos después de aquello tras la gran columna unos pasos resonaron, llevando aquellos elegantes zapatos hasta el medio del pasillo mientras el pequeño y dulce sonido de unas cadenas hacía acto de presencia. El traje de aquel hombre era tan elegante que cualquiera podría envidiar lo que parecían ser riquezas de gran valor que acababan desembocando en una chaqueta blanca propia de un príncipe, decorada por cientos de detalles dorados que finalizaban en una capa tal larga como aquel katana que se encontraba enfundada y rozaba el filo de esta. Su rostro ahora era remarcado por un cabello oscuro y perfectamente delineado a la altura de sus orejas, desembarcando en unos ojos tan hermosos como el mismo ámbar que brillaba tras una sonrisa perfecta y hasta ahora oculta.

El pelinegro no llego a titubear en ningún momento. Sus finas zapatos ahora resonaban por aquel pasillo mientras que su mirada distraída yacía en sus manos enguantadas que poco a poco iban perdiendo el color blanco de la tela para dar paso a una delicada y suave piel lo suficientemente pálida como para remarcar aún más la belleza de un galán como Satoshi Daiki el cual irrumpía en aquel gran vestíbulo y ahora alzaba sus hermosas orbes doradas para girar su rostro y fijarlo en aquel peliazul que parecía dedicar su tiempo a observar las hermosas y derrochadoras pinturas que decoraban cada parte del enorme salón. — ¿No son de su agrado? — Cuestiono tras haberse deshecho del último de sus guantes, dedicando una sonrisa tan perfecta y brillante como la que siempre se hacía de ver en un hombre como él. Por unos instantes se mantuvo un gran silencio hasta que nuevamente sus finos zapatos generaron eco en aquel vestíbulo para colocarse al lado del peliazul. Sus orbes doradas ahora se encontraban fijas en aquella hermosa pintura mientras que en una de sus manos podía hacerse de notar una herida que parecía bastante reciente, producto de aquel acto de poder que horas atrás el Raikage había decidido mostrar ante todos sus “enemigos” — Pronto caerá la noche, debería volver a sus aposentos Gray Yuki, número uno. — Finalizó mientras ahora lo miraba de reojo de una manera tan descarada que parecía denotar cierto “hambre” en sus ojos a la par que sus labios vislumbraban una sonrisa que se entremezclaba con la elegancia de un hombre como él y la picardía inamovible de este.



Aclaración: Quinn hace uso de la técnica de imitación para transformarse en Satoshi y acercarse a Gray






QuinnxKatsu:

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Re: Heartbeat — PRIV QuinnxGray

Mensaje por Gray el Jue Sep 07, 2017 3:01 am


Gray Yuki

No sabía por qué ni cómo ocurría lo que le había ocurrido, Satoshi Daiki estaba a su lado, le había hablado y parecía incluso querer entablar una conversación con él. El peliazul estaba muy sorprendido, aquel pelinegro era todo un galán, podía ponerlo ligeramente nervioso y su sonrisa podía hacerlo derretirse y volverse un charco de agua, dejando así de ser un simple cubito de hielo helado. Observó el perfecto color ámbar de los ojos del moreno, lo hipnotizaba, como si de un Genjutsu se tratase, podía hacerlo perderse durante una infinidad de tiempo en estos mientras que en el mundo real apenas transcurrían un par de instantes, era pura magia, pero… ¿Acaso era la magia del “amor”? ¿Qué era? El peliazul tenía muchas preguntas del porqué pasaba tanto tiempo pensando en el pelinegro que tenía delante y no pensaba en su combate, estaba despreocupado por eso, mientras no le tocara con uno de sus hermanos todo estaría bien.

— N…No… No es eso… — contestó algo nervioso al joven, tendría más o menos su edad y ya era todo un Jounnin, uno de los mejores del País del Rayo al parecer. — Es que simplemente me parece que son cuadros que representan poder, nada más. — se explicó el peliazul con una mirada algo apartada, evitando así el contacto con el otro, la había cagado al decir lo que había dicho, posiblemente Satoshi se ofendiera y lo ignorara, no era algo que el peliazul deseara que ocurriera, pero no estaba acostumbrado a interactuar con nadie, no era su culpa ser como era. — No quiero ir a mi habitación. — replicó rápidamente al oír las palabras del elegante chico, su tono de voz fue tajante y cerrado, aunque involuntariamente… algo titubeante también, era una rara combinación de tonos en una sola frase. Su gélido corazón bombeaba sangre violentamente por cada segundo que el peliazul pasaba cerca del moreno, algo malo pasaba, o eso creía el peliazul, un torbellino de nuevos sentimientos lo invadía, no quería volverse en alguien blando.

No sabía qué tenía el pelinegro, pero lo volvía completamente loco, lo provocaba perderse de sólo verlo, necesitaba tocarlo, pocas veces le había agradado al Yuki el contacto más allá de lo verbal con otra persona, por lo general se apartaba e ignoraba a cualquiera que intentara interactuar con él, ¿Qué pensarían Quinn o Katsura de sólo verlo hablando con Satoshi Daiki? Probablemente se pondrían algo celosas, pues ellas también habían mostrado cierta atracción por el pelinegro, en el caso de Katsura se molestaría un poco más que nada por seguir el ejemplo de su hermano, y se notaba que realmente la peliverde sospechaba algo acerca de los complejos “gustos” de su casi hermano.

— Perdón si he sonado tajante o algo brusco, no era mi intención. — su intención era de disculparse de verdad, no quería malos rollos ni nada con aquel atractivo Jounnin, dio un paso más hacia este, hipnotizado por sus ojos miel, no sabía cómo reaccionaría este, a veces el peliazul era algo impulsivo y eso se notaba, ¿Qué pasaría? Los carnosos labios del moreno hacían que Gray se perdiese imaginando momentos en los que rozaba estos usando los suyos propios. El Gray que se encontraba en el vestíbulo no era el Gray sangriento que todos habituaban a ver, era el Gray joven con los sentimientos a flor de piel que, al fin y al cabo, sólo necesitaba algo de amor y cariño dentro de lo que podía caber en su oscura alma, por que al final el bien no existe sin el mal, y viceversa.


Atuendo [+18]:

Aclaración: Satoshi es de Propiedad de Gray.






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Re: Heartbeat — PRIV QuinnxGray

Mensaje por Quinn N.Phoenix el Jue Sep 14, 2017 3:48 am


Satoshi Daiki

La miel de aquellos hermosos ojos desde hacía ya segundos que se habían apartado de aquel enorme cuadro que se encontraba frente a ambos shinobis, como si realmente estuviese tan acostumbrado a ellos que disfrutar de su esplendor no fuese algo más que innecesario gracias a la monotonía que tales leyendas se afianzaban en vacíos recuerdos que realmente, no sostenía, simple y llanamente porque aquella imagen, no era más que un terco juego de una mujer caprichosa que lo único que buscase fuese acabar con aquel estado de animo de su mejor amigo, o más bien, hacerlo caer más en picado con aquella broma de mal gusto que se había tornado en una perfecta imaginación de aquel chico que tiempo atrás habían observado desde un punto tan inferior que provoco que se sintiese aún más pequeña de lo que ya realmente era. Ser consciente de la confesión de Gray fue lo que hizo que aquella bomba de relojería empezase la cuenta atrás, pero, en aquellos momentos, lo único que se podía escuchar era la manera tan delicada con la que su mano delineaba el mango de aquella espada que el pelinegro llevaba en su cadera y ligeramente oculta bajo aquella hermosa capa de tela tan blanca como el mismo algodón de las nubes en un día pleno y soleado. Se había convertido en una con aquella imagen y era algo que hasta incluso en aquel momento, podía captar con tan solo notar el nerviosismo de su compañero que parecía estar encogiéndose cada vez ante aquella falsa presencia.

Los finos labios del ahora joven se curvaron de una manera elegante y a su vez picaresca, escuchando las palabras que el peliazul parecía brindarle, incluso esta no llego a perderse ante aquel toque tajante que seguramente, habría hecho retroceder a más de uno, pero no a él.  — Y si esa no era su intención ¿Cual lo es?   —  Dijo al mismo instante que cesaba las caricias en el mango de su tan preciada arma y volvía el rostro por completo hacía el peliazul a la par que ahora su cuerpo se mantenía ahora de la misma manera. Podía notar como Gray buscaba acortar las distancia, produciendo que incluso en aquel momento, el pequeño retintineo de sus prendas volviese a hacer acto de presencia en el instante que no solo dio un paso al frente, aproximándose a él si no que a su vez, aprovechando que obviamente en aquellos instantes no había nadie presente, posó una mano sobre el pecho de su acompañante, propinándole un ligero empujón que lo colocase de espaldas a la pared, entre la grandeza de aquellos exquisitos cuadros que los rodeaban a ambos para así, después, colocar uno de sus brazos en la pared, como si buscase marcar algo de territorio mientras lo observaba de cerca.  — ¿Puedo preguntar que pretende? ¿Podría tomarme esta acción como una amenaza? ¿Invadir mi espacio personal acaso está entre sus planes?   — Cuestiono de inmediato mientras se inclinaba ligeramente a pesar de sacarle unos escasos centímetros, acortando así la distancia entre sus rostros aunque manteniendo aún la distancia suficiente como para que ambos pudiesen observar sus rostros sin ningún tipo de dificultad.. No era su intención abalanzarse sobre él, no por lo menos en aquellos instantes que buscaba probar un poco más al shinobi que se encontraba ante él.

En momentos como esos luchar contra la aparente realidad era toda una tentación, o por lo menos eran los planes de quien se veía como el Jounnin que acorralaba ahora al peliazul entre lo que se denominaría como la espada y la pared.



Aclaración: Quinn hace uso de la técnica de imitación para transformarse en Satoshi y acercarse a Gray






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Re: Heartbeat — PRIV QuinnxGray

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