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[Pasado] There's Nothing Holdin' Us Back — Hidan

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[Pasado] There's Nothing Holdin' Us Back — Hidan

Mensaje por Quinn N.Phoenix el Sáb Ago 05, 2017 10:08 pm


Quinn N.Phoenix

El silencio parecía castigar cada parte de aquel enorme refugio. Las personas, presas del pánico preferían mantenerse en silencio en pequeños grupos que se formaban según lugares de procedencia o desgracias que habían acabado por hacer enloquecer a más de uno, entre los cuales se encontraba la joven de cabellos morados. Aún no comprendía nada, los recuerdos no eran más que grandes pesadillas que parecían tratar de acabar con ella cada segundo que pasaba hasta el mismo instante que su desaparición en varias ocasiones era inminente. Muchos desconocían la razón por la cual el desierto había llorado por varias semanas, de la misma forma que también desconocían el porque de la mirada vacía de muchos de aquellos que habían decidido dejar su vida en manos de la desesperación llevándolos a vivir no solo las perdidas en combates donde no habían tenido más que la pura desventaja de  la ignorancia si no también, debían de ver como más de uno perdía su vida en medio de la desesperación y con ello del miedo.

Tales tierras tan solo daban a conocer el caos, la cruda realidad de un país que se habían visto atado no solo a las grandes desgracias que suponía vivir sobre una tierra que no brindaba los frutos necesarios para una vida equilibrada si no también en uno que no les brindaba un descanso ante el incesante sufrimiento de aquel orbe dorado que generalmente los hacía convertirse en uno con los peligros más básicos de los seres humanos, entre los que se encontraban la inanición y la deshidratación. Pero una vez eras uno con esas tierras aquello no era más que ley de vida, una ley que convertía a todo merodeador del desierto en todo un peligro, con no solo los corazones más fuertes si no también con los ideales más férreos y la fuerza de voluntad más ardiente.

Pocos podrían llegar a comprender el porque de aquellas grandes pasiones que habitaban en un país escondido entre las grandes dunas de arena pero aquellos ojos rosáceos muy a pesar de las desgracias que la habían azotado aún parecía ver vida en aquel lugar que ahora se encontraba ante ella muy a pesar de la luna que se alzaba reluciente en el angosto y oscuro cielo. Sus brazos completamente vendados y algo rojizos debido a sus heridas que reflejaban pequeños rastros de sangre en estos, no se escondían bajo ningún tipo de tela aunque las noches fuesen tan frías que harían retroceder a más de uno. Tan solo una fina camisa blanquecina se llegaba a vislumbrar bajo aquella larga cabellera morada junto con unos pantalones negros que terminaban sellados por unas botas militares tan negras como el pasado que la misma joven cargaba a sus espaldas. No sentía vida desde hacía ya semanas, sus ojos habían olvidado reflejar cualquier vestigio de vida y en aquellos momentos, su única esperanza era volver a ver a aquellas dos mujeres que desde el primer día que llego a aquel pequeño campamento protegido por Shinobis de rangos medios, se habían convertido en su pequeña pero a su vez, gran familia. En ocasiones y dada a la escasez de alimentos o recursos pequeños grupos viajan por el desierto para regresar a los días con una pequeña cantidad con la cual todos pudiesen sobrevivir y esta vez, la mano alzada había provocado que ella quedase sola entre todos aquello supervivientes, razón por la cual la mayor parte del tiempo se encontraba fuera de aquel campamento de grandes lonas de color blanco, sentada así en la entrada de este en completo silencio, como si se tratase de un perro abandonado, esperando a su dueño.

Hasta el momento no había modo de que reaccionase, tampoco quien hiciese que dejase aquella ridícula manía por ignorar como el frío azotaba cada parte de su cuerpo, como si viviese entre la estúpida esperanza o más bien por el miedo de perder aquello que se había convertido, en su única razón de vida.


Situación: Campamento de refugiados dos o tres años atrás. Fecha incierta o imposible de clasificar.



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Re: [Pasado] There's Nothing Holdin' Us Back — Hidan

Mensaje por Hidan el Dom Ago 06, 2017 1:35 am

There's nothing holdin' us back.

Hidan Hyakurai & Quinn N.Phoenix

Sangre, era el término que podía asignarse a consecuencias por parte de errores que un mercenario pudiera cometer ante depredadores más fuertes. Aquellos depredadores se consideraban sus superiores, aunque impuros por los efectos secundarios que desprendieron de sus pecados, y que como consecuencia, habían manchado la reputación de los territorios del desierto, acabando con los primeros cimientos de una aldea con el afán de organizarse, crecer y encontrar la paz con el conjunto de las fronteras internacionales.

Las organizaciones paramilitares actuaban incluso sobre la ley en caso de que fuera necesario, sin embargo, como cualquier otro conjunto de organizaciones que obran para un determinado propósito, ésta también poseía su respectivo código de acción. No obstante, en cualquier situación bélica en un país, a éste se le dificultaba su organización, tanto en el ámbito militar como económico, por ello los integrantes con más autoridad solían abusar de aquél poder, reclutando infantes sin experiencia para adiestrarlos a obedecer órdenes como en el caso del joven Hidan, al que le sometían en una educación que le acabaría convirtiendo en un futuro mercenario junto a los demás críos, sin mencionar que tenían que convivir con un sinnúmero de escorias, fugitivos, criminales... que habían perdido una vez la humanidad que les quedaba, en el campo de batalla. Mientras tanto, Hidan como algunos otros sólo obedecían por miedo, ya sea por perder a su querida familia o incluso su propia vida.

El joven moreno ya no podía soportar más aquella forma de vida, decidiendo escapar con su familia una noche oscura para emigrar a Konohagakure, usando de sus habilidades ninja para despistar a los guardias y abriendo paso a su familia al inmenso desierto. Con la edad de diecisiete años el joven ya sabía trazar planes e investigar por su propia cuenta, por lo que la escapatoria había sido un éxito pero no por mucho tiempo, ya que había dejado rastro dada su inexperiencia; pequeños detalles que le habían costado la vida de sus familiares antes de alcanzar el territorio del país del fuego. De no ser por la presencia de una patrulla ANBU benevolente de Konoha que merodeaba por aquellas zonas, la vida de Hidan habría dejado de existir para siempre.

El delirado, víctima de una persecución y arrebato, ya no le quedaban más motivos por los que luchar dado que ya no tenía nada que perder. Se encontraba caminando, apenas sin fuerza en sus piernas, sobre las que se caía en terreno del desierto por falta de energía. Se reincorporaba cada vez que podía; cada vez que recuperaba el aliento para continuar su caminata hasta el país del fuego, buscando una salvación; un ambiente pacífico.

Sin una expresión en su rostro, alcanzó un especie de campamento; tal vez una base militar de las tantas que poseía aquella organización mercenaria. En caso de que esto último fuera cierto, la caminata del joven seguiría, con el mismo ritmo de bajadas y subidas, pues el miedo ya no era algo que le paraba los pies, ya no tenía nada que perder, y si se encontraba con más de aquellos mercenarios, aceptaría su muerte sin rechistar. Sólo así descansaría en paz.

Cayó de rodillas por el cansancio a pocos metros de aquél refugio. Al lado, a los dos metros, yacía una chica a la cual aún no había dado su atención. Sus ojos, cargados de lágrimas le dificultaban la visión por lo que en ningún momento se habría percatado de la presencia de la fémina, y sus mejillas representando un rastro de lloriqueo que fue haciéndose visible durante la caminata, entre partículas de arena que se agregaron a su piel durante el largo viaje. Deshidratado, y sin la más mínima noción de sus pensamientos, se dejó llevar por sus sentimientos, inclinando el torso hacia abajo y apoyando los antebrazos sobre la superficie arenisca. Empezó a golpear el suelo con su antebrazo derecho, desahogando su dolor en un poderoso llanto.

¿¡Por qué!? ― Exclamó con un llanto, amplificando su cuerdas vocales.

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Re: [Pasado] There's Nothing Holdin' Us Back — Hidan

Mensaje por Quinn N.Phoenix el Dom Ago 06, 2017 5:08 am


Quinn N.Phoenix

El desierto parecía llamar a los brazos de la parca, el silencio, no era más que testigo de todas aquellas desgracias que recaían de todos aquellos que se habían clasificado como hijos de la arena y con ello, del país de el viento. No parecía haber descanso, ni si quiera un vestigio de aire que pudiese adentrarse en los pulmones de los desgraciados que parecían haber nacido para morir en la locura o entre los brazos de la injusticia que buscaba castigarlos, azotarlos y con ello, desmembrar cada uno de sus preciados recuerdos o seres queridos. No quedaba ya nada, todo se encontraba perdido, de la misma manera que yacía aquella joven que había quedado sin lagrimas desde hacía ya varios días atrás, como si la muerte se hubiese convertido en una con aquel delicado cuerpo que aguardaba, esperando el día en el que simplemente, volviese junto a aquellos seres queridos que se habían convertido en ríos de sangre, ríos que habían manchado sus manos, su cuerpo y hasta su rostro.

Su memoria parecía haber bloqueado cierta información, como si de un mecanismo de autodefensa se tratase. Ya había sufrido bastante, ya lo había perdido todo, entre ellos la misma inocencia que tiempo atrás se había vislumbrado en su infante e inocente mirada y ahora, solo mostraba vacío, muerte y con ello, ausencia. No era la misma, ya no quedaba nada de la Uzumaki que en aquellos momentos parecía ser un simple ente que vagaba por el mundo mortal sin ningún tipo de sentido o emoción que le brindase la mínima ilusión o razón por la cual vivir. Era una desgraciada, una joven que había perdido su infancia y con ello, una asesina. Parecía perdida en aquel ambiente muy a pesar de que sus botas se encontrasen parcialmente hundidas en la arena y su cuerpo descansando en la entrada de aquel refugio que se mantenía ligeramente alumbrado tras su pequeño cuerpo. Tan solo deseaba ver la luz que hacía que sus días no fuesen un completo infierno, pero esta, parecía haberse apagado por varios días, haciéndola temer, haciéndola morir y con ello, desear perderse una vez más, maldecir por no haber sido ella la que se encontrase entre los cadáveres de todos los familiares que tiempo atrás, habían sido su razón de vida.

Su mirada se encontraba inexpresiva incluso en el momento que en la lejanía pudo observar un cuerpo vagar entre la arena. Tan solo se limito a observar incluso en el mismo instante que las rodillas del joven fueron clavadas en la arena y un llanto inminente provoco que de alguna manera, su corazón diese un vuelco, como si aquello, no fuese más que su viva imagen, una que mostraba desesperación, sufrimiento e incluso, una tonalidad tan opaca que podía llegar a ser comparada con la venganza.

El silencio bañaba el ambiente, tan solo podía escucharse el sonido del viento y pequeños golpes de aquella lona que protegía a todos los que aguardaban en el interior del refugio. Los llantos del joven poco a poco rasgaban el corazón de la pelimorada, tanto, que incluso provocaron que esta, se pusiese en pie, tomando un abrigo tan oscuro como la noche y en silencio, se aproximase hasta este. Quedo así por unos instantes observándolo hasta que se inclino frente a él, hasta notar como sus rodillas se clavaban en el suelo y sin previo aviso, simplemente alzó sus adoloridos brazos que aún se ocultaban tras aquellas ensangrentadas vendas, y coloco su abrigo en los hombros del joven. No hacían palabras, no por parte de ella puesto que desde hacía ya semanas que no había tenido el valor de dar ni si quiera, su propio nombre. Era presa del pánico, de los recuerdos que se habían visto bloqueados en su mente y que impedían que sus labios pudiesen despegarse para nada que no fuese hablar o ingerir el mínimo de comida. No tenía fuerzas para nada, pero su mirada aún a pesar de todo seguía siendo tan vacía y ruda como desde el mismo día que comprendió que ya no había vuelta atrás. Todo había desaparecido.


Situación: Campamento de refugiados dos o tres años atrás. Fecha incierta o imposible de clasificar.



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Re: [Pasado] There's Nothing Holdin' Us Back — Hidan

Mensaje por Hidan el Dom Ago 06, 2017 3:36 pm

There's nothing holdin' us back.

Hidan Hyakurai & Quinn N.Phoenix

Pero Sunagakure en sí no era la culpable de su tormento, era una organización paramilitar que fue contratada por la mismísima aldea para dar apoyo en la guerra, una organización a la que Sunagakure ciegamente cedió autoridad de la que ellos abusaron, reclutando menores, amenazando a familias, y entre un montón de ilegalidades que cometían fuera de las murallas y a las espaldas de la aldea. Aquella organización sabía encubrir sus huellas en todo momento, sobretodo los expedientes y el historial de algunos de sus integrantes más peligrosos, en ese momento era imposible ponerse en contra de ellos. Si alguien buscaba salvación o libertad, la única solución era escapar.

El riesgo existía en cada circunstancia que intentara salir del orden preestablecido, un riesgo que no se asumió y por el que había tenido que pagar el joven moreno. Y ahora, ahí se encontraba, con la mente perdida entre un gran sufrimiento y una gran sed insana de venganza. Toda aquella tristeza poco a poco iba siendo devorada por el odio y la ira, haciendo que al joven, sin darse cuenta de que le habían puesto un abrigo, reincorporara lentamente su tronco sin levantarse para apretar sus puños tensando sus músculos y expulsar un fuerte grito de rabia, como si a un monstruoso humano pareciera.

El grito se apagaría en cuanto unas lágrimas se deslizaran por sus mejillas, aclarándole la visión de sus ojos, dándose cuenta de que una chica estaba intentando consolarlo de alguna manera. El frío del desierto no le afectaba todavía, dado que ya estaba abrigado con una capa roja. El abrigo era para ella, se lo devolvió, para luego agarrar la mano de la pelimorada con la mano izquierda para evitar que se escapara o algo parecido. ― Perdóname, no quería asustarte... ― Le dijo procurando una voz tenue mientras intentaba ocultar sus sentimientos limpiándose las mejillas con la otra mano.





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Re: [Pasado] There's Nothing Holdin' Us Back — Hidan

Mensaje por Quinn N.Phoenix el Dom Ago 06, 2017 10:26 pm


Quinn N.Phoenix

La mira de la pelimorada vagaba por el cuerpo que se encontraba frente a ella aún con los brazos ligeramente alzados a la hora de colocar tal abrigo sobre sus hombros muy a pesar de que estos se encontrasen ocultos bajo la rojiza capa que el joven portaba. No buscaba realmente brindarle calor ni nada por el estilo si no más bien algo de consuelo con sus actos, pero, fue en cuestión de segundos que no solo retiro ambas manos para dejarle completa libertad si no que su rostro se vio algo confuso ante los gritos de aquel chico que se veía roto, desgarrado en desesperación y con ello en sufrimiento. Conocía esa sensación, ella misma había llegado de una manera parecida a aquel campamento, pero a diferencia de él, su trauma había sido tan grande que aún no había llegado a pronunciar palabra o dejar que un mínimo llanto escapase de entre sus labios. Estaba vacía cual recipiente que se mostraba inservible y a su vez, ligeramente quebrado.

Sus ojos no se apartaron de él a pesar de todo aunque de algún modo se movió algo incomoda por aquella situación, después de todo, ella se había convertido en una simple sombra que era inamovible o por lo menos hasta que el joven hizo acto de presencia. Aparto así los brazos aún más, dispuesta a posarlos sobre la arena para así generar cierto impulso y de este modo levantarse, pero no tuvo tiempo de poder realizar tal acto puesto que su atención había sido llamada al notar como aquel castaño le tendía de vuelta aquel abrigo y acto seguido, tomaba su mano. Trago en seco. Podía notar cierta incomodidad ante el contacto fisico que el había ejercido, razón por la cual ejerció algo de fuerza a la hora de intentar que la soltase muy a pesar de que en su rostro se pudiese vislumbrar el pequeño sufrimiento que le suponía mover mucho sus brazos que bajo aquellas vendas yacían recubiertos de cortes de extraña procedencia, una que hasta el momento ni ella había llegado a comprender hasta que aquella misma mañana se había visto rodeada de desconocidos que buscaban remedio a toda la sangre que había recubierto la zona en la cual la joven dormía.

No sabía bien como actuar en aquellos momentos, la situación la hacía ver perdida, algo que incluso la hizo replantearse si realmente el que ella fuese en su búsqueda no había sido lo más indicado. Después de todo, tras los últimos acontecimientos ella era la menos indicada para brindar ayuda a los nuevos que de vez en cuando llegaban hasta aquel campamento, más aún por su corta edad y experiencia en todo tipo de sentido. Tan solo era una civil en un mundo de muerte y destrucción, una victima más que había sobrevivido a toda una masacre, al igual que la mayoría de personas que se encontraban perdidos en aquellos instantes en medio del desierto que ahora, los rodeaba a ambos como si de un valle de muerte se tratase.


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Re: [Pasado] There's Nothing Holdin' Us Back — Hidan

Mensaje por Hidan el Dom Ago 06, 2017 11:51 pm

There's nothing holdin' us back.

Hidan Hyakurai & Quinn N.Phoenix

El joven de la tez oscura habría retenido la mano de aquella chica pelimorada para disculparse por sus gritos de desesperación, aclarando con una voz tenue que no pretendía asustarla. Hidan esperaba comprensión por parte de la contraria, o al menos algunas palabras que la reflejaran. Sin embargo no había recibido nada más que un abrigo, el cual rechazó con cierta cortesía en sus movimientos al ya estar cubierto por una capa que lo abrigaba. No obstante logró entender las intenciones de consuelo por parte de la muchacha, razón de más por la cual seguía reteniendo su mano. ― Juro vengarme de lo que nos han hecho... ― Dijo, sin alzar la voz, con un tono agresivo tras analizar las manchas de sangre en el vendaje que cubría el antebrazo de la joven.

Al darse cuenta de que aquella chica estaba un poco apartada del campamento, con manchas de sangre en las vendas, empezó a sospechar de su alrededor, esforzándose en olvidar su situación para expresar su empatía por sus paisanos. Sin lugar a dudas la pelimorada no era una chica cualquiera del campamento. Al recobrar cierta consciencia sobre su entorno, tras haber limpiado sus propias lágrimas, empezó preguntarse por el por qué estaba apartada de los demás, hasta llegar a la respuesta más obvia; su soledad.

Con su corazón desgarrado por el rostro inexpresivo de la chica, que denotaba algo de incomodad, el joven se reincorporó lentamente y, sin soltar su mano, utilizó la otra para colocarla tras la nuca de la pelimorada, para luego ejercer un poco de fuerza hacia atrás, estampando la frente de la fémina en el pecho masculino. Acto seguido, inclinó su cabeza sobre la de la muchacha, soltando una lágrima que otra sobre su cabello. En ese momento un fuerte viento recorrió por la zona desde la espalda del moreno, cubriendo el cuerpo de la pelimorada mediante aquella capa roja. ― Te protegeré con mi vida. ―.

Con un solo susurro había bastado para darle el significado a sus propias palabras, e incluso a su propia vida. Si de algo tenía que morir era protegiendo a alguien en concreto, aquella consciencia fugaz despertó su mente a la realidad para afrontar toda clase de peligros y pérdidas, desesperándose por corregir aquel error de no haber sido lo suficientemente valiente para interponerse entre el filo de aquellas espadas y su familia. Esta era su oportunidad para demostrárselo a sí mismo con uno de sus paisanos que habían sido afectados por las pérdidas sufridas durante la guerra.

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Re: [Pasado] There's Nothing Holdin' Us Back — Hidan

Mensaje por Quinn N.Phoenix el Lun Ago 07, 2017 3:50 pm


Quinn N.Phoenix

Las palabras del joven no hacían más que desconcertar a la pelimorada. Había estado semanas sufriendo la perdida de sus seres queridos cada día, de tal modo que no habían palabras que pudiesen escapar de entre sus labios, no más que pequeños jadeos ante el sufrimiento de aquellas heridas que con normalidad solían cubrir sus brazos en un acto de desesperación que ni ella misma podía llegar a detectar dado a la locura que poco a poco se había ido afianzando en su cabeza y con ello, en su piel. No era más que victima de lo que se iba convirtiendo en un pasado encadenado a modo de protección, en un intento de supervivencia que empezaba a bloquear su mente hasta el punto que su voz quedase cautiva en la desesperación que cada día desgarraba cada parte de su cuerpo como si de unas garras afiladas se tratasen.

En un principio había tratado de huir de aquel joven pero el agarre de este y el dolor de sus brazos había provocado que su fuerza se viese limitada al igual de aquellas palabras que prometían venganza, ya un sentimiento latente en el corazón de la joven de orbes rosáceos que ahora yacía inmóvil observándolo, como si aquello la hubiese hecho entender que despues de todo, seguían siendo victimas unidas entre los lazos del dolor y de la sed de venganza. Tragó así en seco sin llegar a efectuar ni un solo movimiento mientras que lo observaba hasta que notó como una mano se colocaba tras su nuca y tiraba de ella hasta sentir el pecho de aquel desconocido. No ofrecio así resistencia muy a pesar de que tampoco llego a abrirse a aquellos actos, ya el simple hecho de no removerse entre sus brazos daba a mostrar que no estaba desconforme con aquello y mucho más cuando simplemente cerró sus ojos y se apoyo ligeramente en él. No había tenido ningún tipo de contacto con nadie desde hacía semanas atrás cuando se encontraba envuelta por su familia antes de que la masacre la convirtiese en la única superviviente de aquel clan que se encontraba entre las grandes dunas desde practicamente toda una vida.

Quedó así durante unos instantes, disfrutando del contacto físico de tal joven, después de todo, a pesar de ser desconocidos, en un país como aquel que se encontraba ligado a tales desgracias, no era de extraño sentir que de algún modo estaban ligados, como si no solo la sangre tuviese que ver con los lazos familiares si no también la misma arena que los envolvía y abrazaba desde el mismo instante que se convertían en uno más en aquel despiadado mundo. Tomo algo de aire sin poder evitarlo y finalmente, se aparto de él para así observar su rostro con algo más de curiosidad antes de alejarse de él y tenderle la mano a modo de invitación para que esta vez la cogiese, ya no había desconcierto en sus actos, más aún porque comprendía el dolor de aquel chico que se encontraba ante ella. —Vamos— Dijo en un susurro casi imperceptible, con una voz tan dulce que ni ella misma había comprendido la razón por la que tras tanto tiempo ahora, aquella pequeña voz volvía a brotar. Seguía siendo un rezagado después de todo, uno que parecía haber estado vagando por el desierto durante el tiempo suficiente como para que necesitase un pequeño descanso. Fue por esos mismos pensamientos que ni si quiera busco dejarlo reaccionar, siendo ella la que cogía su mano y tiraba ligeramente de él, buscando llevarlo dentro de aquel campamento que yacía ligeramente apagado dado a que las únicas luces que habían en el interior eran las pequeñas lamparas de aceite que habían brindado a los grupos para brindarles algo de confort junto con el gran numero de camas improvisadas que habían sido colocadas de manera estratégica. En el interior se podían escuchar pequeñas conversaciones a cada lado de la misma forma que se podía ver algún que otro infante correr por los pasillos, infantes que seguramente hasta el momento no conocían la gran desgracia que tarde o temprano los acabaría sentenciando.

Una vez en el interior o más bien en la entrada soltó la mano de aquel joven, alzando así la mirada de manera interrogante como si nuevamente las palabras hubiesen sido olvidadas. Simplemente quería verificar si realmente estaba bien entrando a aquel lugar.



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Re: [Pasado] There's Nothing Holdin' Us Back — Hidan

Mensaje por Hidan el Mar Ago 08, 2017 2:04 am

There's nothing holdin' us back.

Hidan Hyakurai & Quinn N.Phoenix

Poco a poco podía palpar la soledad que sufría con cierto desconcierto la muchacha que una vez había abrazado. Hidan tenía un corazón tan noble que sus sentimientos, por muy destrozados que estuvieran por la pérdida de su familia, guardaban tanta fortaleza que al ver aquella chica emocionalmente perdida, cedió, sin poder evitarlo, lo poco que le quedaba de amor por dar, con el último pedazo de su corazón que habría sido arrebatado por la pelimorada.

En un determinado momento supuso que a ella, el dolor, le había afectado de otra manera, una mediante la cual, aunque intentara ocultarlo, se veía claramente en su inexpresivo rostro que reflejaba la falta de vitalidad, causada por los acontecimientos que había traído la guerra, sus brazos manchados de sangre y el estar apartada del campamento. Todo conducía a que la muchacha había sufrido tanto que su corazón había dejado de crear ni la más mínima emoción. Sólo en ese momento, cuando Hidan sufría las primeras secuelas de la pérdida de su familia, su empatía pudo cederse ante pelimorada, algo que no volvería a ocurrir con nadie más, ya que aquella chica era la primera persona con la que había podido desahogar todo el tormento que traía consigo desde el lugar de la tragedia, donde había muerto toda su familia.

En un momento para otro la joven se apartó retomando el contacto visual con Hidan, al que tras unos instantes agarró la mano para invitarlo al campamento, jalando de él hacia su dirección. Antes de que la joven comenzase aquella última acción, Hidan le dio una muestra de cariño acariciando su mejilla con la otra mano, algo que no había durado apenas dos segundos. Acto seguido, accedió dejándose llevar por ella al campamento.

Cuando esta dejó de sostener su mano para luego dirigir la mirada hacia el cielo, el joven posó la misma mano sobre el hombro más próximo a él de la pelimorada. — ¿Qué sucede? — Le preguntó para estar seguro de que estaba bien. ¿Quizás el campamento era el responsable de aquellas heridas en su brazo?, ¿quizás los hombres que custodiaban aquel campamento eran los mercenarios de la organización paramilitar?, ¿estaba adentrándose en una de sus bases?... La paranoia llegaba a un nivel que alertaba al joven. — ¿Te ha tratado mal alguien en este lugar? — Añadió preguntando una vez más mientras se agachaba lentamente con un puño cerrado para estar en guardia.





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Re: [Pasado] There's Nothing Holdin' Us Back — Hidan

Mensaje por Quinn N.Phoenix el Mar Ago 08, 2017 6:11 am


Quinn N.Phoenix

De algún modo la joven de cabellos morados no había podido evitar mostrar con rapidez aquellos actos de acogimiento hacia el joven. Podía sentir la necesidad de simplemente brindarle cobijo muy a pesar de que tal campamento no fuese más que un simple halo de esperanza que tarde o temprano, se acabaría reduciendo a cenizas. Aún y a pesar de aquello, no había nada que la detuviese, no por lo menos a la hora de querer sentir que de alguna manera, su razón de vida muy a pesar de haberse visto completamente oculta entre las tinieblas de la desesperación, seguía teniendo un mínimo de sentido, uno que le permitiese simplemente vivir por todos aquellos que se habían visto envueltos por los brazos de amargos recuerdos que hasta ahora, no hacían más que atormentar a la joven ¿La razón? Ni si quiera ella llegaba a comprenderlo, quizás era su alma infante que de algún modo deseaba luchar, aunque no fuese más que por los demás. Siempre había sido de aquella manera o por lo menos, en momentos como esos aún quedaba un mínimo de humanidad muy a pesar de que su mirada vacía y aparente muerta se hubiese grabado a fuego en su piel y junto a ello en su corazón.

Notar como aquella muestra de cariño había hecho acto de presencia no hizo más que producir que algo en su interior se encogiese, como si realmente aquello fuese un detonante que ni ella misma lograba comprender, pero, a pesar de ello, en ningún momento decidió frenar sus pasos y mucho menos cuando ya había irrumpido en aquel campamento que reflejaba las grandes desgracias que habían provocado que el desierto, se tiñese de rojo.

Al alzar la mirada y encontrarse con el rostro de aquel joven no quería más que verificar que realmente aquel acto no le había molestado, pero, tras escuchar sus palabras no pudo hacer más que fruncir el ceño y alzar una de sus manos para así coger su brazo como queriendo que de tal modo, se tranquilizase, después de todo ellos no habían tenido la culpa de nada, si no más bien le habían salvado la vida tiempo atrás. Con aquel gesto y un movimiento de negación con su cabeza, volvió a soltarlo, no era una joven a la que le gustase demasiado el contacto físico, no por lo menos tras aquellos últimos acontecimientos.

Sus pasos comenzaron así a hacer acto de presencia en el lugar, adelantándose y pasando por delante de él en un intento de hacer que este le siguiese mientras que en una ocasión tuvo que esquivar a un par de niños que corrían y eran regañados en la distancia por su madre. Se encogió de hombros sin poder evitarlo y tras aquel gesto volvió la mirada hacia él de manera interrogante, no quería perderlo de vista. Aquella noche estaría sola dado a la ausencia de las dos mujeres que se habían convertido, en su nueva familia por lo que quizás la presencia del joven empezaba a convertirse en un pequeño consuelo para ella. Una vez recorrida la extensión del pequeño camino que delineaban las camas improvisadas giro hacia la derecha, llegando así hasta una zona algo alejada, zona donde se encontraban nada más que unas camas completamente vacías, con algunas mantas que los Shinobis al mando habían repartido a los refugiados. Algo que daba a entender que realmente, no tenían nada. Por lo general la mayoría de refugiados lo habían perdido todo en aquellos genocidios llevándolos a verse reducidos a cenizas.

Una vez llegado a tal lugar camino directa hacia una especie de colchón que yacía sobre el suelo improvisado de lona que recubría todo el lugar. Sus rodillas tocaron esta, mientras que sus brazos adoloridos se alzaban en dirección a las mantas que yacían esparcidas por aquella cama que lo único que mostraba, era el mismo dolor que sus brazos daban a conocer. Las sabanas se encontraban completamente ensangrentadas, las marcas esparcidas por esta eran dignas de una catástrofe que podía dañar la sensibilidad de cualquiera que no pudiese llegar a relacionar aquel dolor con el cuerpo indefenso y a su vez débil de la pelimorada que ahora se encontraba sumida en aquellos actos con los cuales escondía el carmesí de esta, tapándola con las mantas. Había visto tanta sangre las últimas semanas que ya parecía inmune a esta más aún teniendo en cuenta que los recursos eran tan escasos que tarde o temprano, acabarían muriendo de hambre.



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Re: [Pasado] There's Nothing Holdin' Us Back — Hidan

Mensaje por Hidan el Mar Ago 08, 2017 6:36 pm

There's nothing holdin' us back.

Hidan Hyakurai & Quinn N.Phoenix

Estaba dispuesto a proteger a la pequeña muchacha de cualquier posible agresor o agresores. Lo único que le quedaba por perder era su propia vida, y por ello mismo había decidido usarla en algo que no fuera en vano, sacrificándola para proteger a la pelimorada. Esa era la nueva misión de su vida tras perder la de sus padres, creando así un legado que solventara el error de no haberla sacrificado antes por su familia por ceder ante el miedo.

Aquella chica de orbes rosáceos había negado con la cabeza, aliviando la intranquilidad y la paranoia que el moreno empezaba a sentir durante un momento. Los shinobis que custodiaban el campamento al parecer eran exmilitares legales de Sunagakure, por lo que no parecían pertenecer a aquella organización paramilitar que, una vez, dificultaron que la aldea llegara a ser una de las posibles potencias victoriosas. Pero lo hecho, hecho estaba, ahora sólo podía concentrarse en la pequeña chica a la que había prometido proteger y acompañar el resto de su vida. — Vale, vale... Lo he entendido. — Susurró.

Después la muchacha había soltado el brazo de Hidan para luego adelantarse caminando dentro de aquol campamento. Segundos después, el joven comenzaría a seguirla, caminando detrás de ella mientras observaba de un lado a otro diferentes refugiados, algunos de ellos heridos y otros pocos siendo atendidos por algún ninja médico. A través de sus pasos, tuvo que esquivar unos niños que correteaban por el campamento y que inmediatamente fueron regañados por su madre... Ante aquel panorama podía asegurar a ciencia cierta que el campamento no era ningún lugar hostil para nadie, por lo que podía estar tranquilo, al menos de momento dado que tenía que descansar.

Siguió los pasos de la pelimorada hasta su supuesta tienda de campaña, donde tendría algunos colchones sobre las que se acostaba; camas improvisadas. Sin embargo le había llamado más la atención la cama de la mismísima chica. Hidan se dio cuenta de algo que directamente lo había relacionado con la sangre que había en las vendas que cubrían los brazos de la muchacha, y era la sangre, la sangre que cubría sus brazos y la que había en la cama. Si nadie del campamento la había tratado mal, entonces ¿de dónde venía tanta sangre? — Por qué... — Dijo con un tono de voz muy tenue, al verse corrompido una vez más por la sangre de la que volvía a ser testigo. — Por qué te haces esto... — Preguntó una vez más, cayendo de rodillas sin fuerzas ante ella, agarrando su ropa superior para empujarla hacia él y abrazarla nuevamente en el acto. — Te juro que nos vengaremos de la forma más despiadada... — Dijo volviendo a su tono agresivo entre algunos llantos.





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Re: [Pasado] There's Nothing Holdin' Us Back — Hidan

Mensaje por Quinn N.Phoenix el Jue Ago 10, 2017 4:03 am


Quinn N.Phoenix

El color metálico de la sangre cubría grandes porciones de aquella cama como si ya esta, formase parte de ella. No era algo extraño, después de todo incluso en aquel campamento podía llegar a observarse personas que habían salido prácticamente masacradas de aquel gran genocidio, pero ella, simplemente había sido victima de los terrores nocturnos que solían castigarla hasta el punto de eliminar el mínimo resquicio de cordura que pudiese quedar en ella. Hasta el momento ni ella era consciente de aquello, el miedo la había corrompido y la había convertido en su propia victima, pero sus actos no llegaban ni si quiera a formar parte de sus pensamientos dado a que aquellos signos de locura eran bloqueados por su propia mente en un intento de autoprotección, como si aún tratase de luchar a la hora de querer mantener algo de vida en aquel cuerpo que se había convertido en un recipiente cada vez más vacío, recipiente que poco a poco parecía estar absorbiendo toda aquella corrupción de un corazón tan dañado que parecía casi no llegar a latir.

Sus manos aún paseaban sobre las mantas, tratando así de ocultar aquellas mantas muy a pesar de que no fuese por más que tratar de preparar aquella cama para que de este modo su nuevo acompañante pudiese descansar, después de todo, no tenía nada mejor que ofrecerle y aquello era lo único que tenía. Mientras realizaba aquellos actos escuchar la voz parcialmente rota de su acompañante volvió a llamar su atención, provocando que sus orbes rosadas volviesen a fijarse en el hasta que nuevamente, un pequeño tirón por parte del castaño hicieron que una vez más, se apoyase en el. Sus ojos se encontraban completamente abiertos, repletos de incomprensión pero a pesar de ello, simplemente alzó sus manos, metiendolas por la parte trasera de aquella rojiza capa para así, colar estas y apoyarlas en su espalda, cerrando sus ojos mientras de este modo se apoyaba mejor sobre su cuerpo. Entendía aquel sufrimiento, después de todo ella había vivido todo un infierno, uno tan grande que la había hecho derrochar tantas lagrimas que hasta ahora no había vuelto a ser capaz de derramar una sola más. Había comprendido que llorar, no le devolvería a su familia más aún después de haber sido testigo de imágenes que habían dañado sus recuerdos de una manera espeluznante.

Tomo algo de aire, mostrando un gran sentimiento de calma y finalmente, su voz volvía a hacer acto de presencia mientras sus ojos se fijaban en la cama que se encontraba más cercana a la de ella, la de su hermana menor. — Los han matado a todos — Dijo con desgane, como si realmente las esperanzas ya no formasen parte de ella. — No quiero seguir con esto —  Añadió mientras cerraba ahora sus ojos y se movía ligeramente entre sus brazos hasta que finalmente alzó el rostro y aparto las manos de su espalda para así posarlas en su pecho, alejándose de él y abriendo nuevamente los ojos. — Puedes descansar ahí — Finalizo mientras miraba aún la cama de su hermana que estaba junto a la de ella. — No tengo nada con lo que poder limpiar mis sabanas y Katsura esta noche no estará aquí— Tras aquellas palabras se encogió de hombros y volvió a mirarlo, alzando ambas manos para así limpiar aquellas lagrimas que decoraban el rostro de su acompañante, buscando consolarlo mientras nuevamente sus labios volvían a sellarse, convirtiéndose en uno con el silencio.



Situación: Campamento de refugiados dos o tres años atrás. Fecha incierta o imposible de clasificar.



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Re: [Pasado] There's Nothing Holdin' Us Back — Hidan

Mensaje por Hidan el Jue Ago 10, 2017 5:53 pm

There's nothing holdin' us back.

Hidan Hyakurai & Quinn N.Phoenix

No podía quitarse de la cabeza el posible sufrimiento que la muchacha, de una edad bastante temprana, haya pasado durante la guerra. Tanto Hidan como ella guardaban varias cosas en común, unas de ellas eran las inmensas pérdidas de familiares y personas cercanas. El hecho de que las tragedias le haya ocurrido a una temprana edad, en un futuro, convertirá a pelimorada en una mujer increíblemente fuerte. De aquello estaba completamente seguro.

Mientras el tiempo transcurría el joven iba entendiendo más y más el tormento de aquella chica, que al igual que ella lo consolaba a él, éste hacía lo mismo con ella. Había cariño mutuo entre los dos, lo cual motivaba aún más el crecimiento de aquel ardiente deseo de la venganza. Durante el abrazo, mientras escuchaba las palabras y voz de aquella inocente y desgraciada niña, Hidan sólo podía pensar en la manera más dolora de hacer sufrir a los culpables. Para ello tenía que prepararse, entrenarse y convertirse en un ninja.

La motivación de querer convertirse en un ninja surgió en este pequeño campamento, a través de la pequeña pelimorada, que desde aquel momento y desde aquel abrazo, empezó a significar algo definitivamente primordial en su vida. El panorama de algunos aldeanos heridos, de shinobis protegiendo a los supervivientes y, sobretodo, la pelimorada a la que nadie podía atender por sus heridas psicológicas, Hidan decidió encargarse de ella, remediando su sufrimiento por intentar ser útil en su vida. — No dejaré a los culpables salir de esta con vida... Ya lo verás. — Le respondió antes de que se alejara.

Gracias, pero... Colaboraré con los Shinobis para asegurar esta zona, de hecho aún conservo algunas habilidades. — Le respondió mientras se reincorporaba para luego posar su mano sobre su cabello, revolviéndolo mientras forzaba una sonrisa con los ojos cerrados y apretados a su vez que mostraba sus dientes. — Te dije que de ahora en adelante te iba a proteger con mi vida, ¿no?... — Añadió mientras "sonreía" fuertemente. Acto seguido, se daría la vuelta para mirar el suelo, derramando una lágrima a las espaldas de aquella pequeña. — Me llamo Hidan, ¿y tú? — Comentó nuevamente antes de disponerse a salir de aquella tienda de campaña donde yacían.






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Re: [Pasado] There's Nothing Holdin' Us Back — Hidan

Mensaje por Quinn N.Phoenix el Vie Ago 11, 2017 6:09 pm


Quinn N.Phoenix


Las palabras del castaño eran clavadas en su piel como si de rayos de esperanza se tratase por muy estúpido que pudiese parecer. Su vida se había convertido en una continua pesadilla hasta el punto de haber deseado morir junto a su clan entre aquellas rocas obsidianas que provocaban que si cuerpo magullado nunca llegase a disfrutar de un merecido descanso, hasta convertirla en un simple halo de muerte que no llegaba vislumbrarse dado a la putrefacción que la rodeo por largas semanas, pero ahora, todo parecía cambiar.

Había llegado al campamento hacía una escasa semana, donde tras vivir la muerte en vida había recibido la ayuda de los shinobis de aquel lugar, brindándole una nueva vida que ella agradecía con su pequeño silencio. Una segunda oportunidad le había hecho ahora poder encontrarse de aquella manera, alzando la mirada para observar la sonrisa de aquel joven que en cuestión de minutos se había convertido en una de aquellas razones por las cuales dar un paso adelante y con ello, luchar por todo lo que había perdido, comenzando a dar rienda suelta a una vida que parecía haberse vista ligada con las cadenas de la desesperación y el dolor. Sus ojos rosáceos observaban a aquel joven, incluso en una ocasión como aquella donde podía notar el dolor de este su inocente corazón prefirió creer que la amplitud de aquella sonrisa era sincera, como si de verdad necesitase recibir algo que no fuese el vacío de los recuerdos y el silencio bajo el cual hacía tiempo se había visto encerrada. En ningún momento apartó así la mirada de aquel joven hasta que este le dio la espalda, estaba terriblemente cautivada por él, como si su determinación la hiciese sentir una admiración ardiente, una determinación que hasta el momento ella había dejado atrás, enterrada en aquella arena que se había tornado completamente rojiza para ella y sobre la cual lo único que podía observar era un mar de muerte.

Por unos largos mantuvo el silencio, como si se tratase de una manera de pedirle que no se alejase de ella pero finalmente, comprendiendo el porque de sus actos simplemente se acomodo en el suelo, donde paso de estar arrodillada a sentada, con ambas piernas a cada lado, sin mucho cambio entre su postura inicial y aquella. —Quinn. — Se limitó a decir una vez fue consciente de aquel nombre que quedaría grabado a fuego en sus pensamientos. — Mi nombre es Quinn Uzumaki — Añadió, dando rienda suelta a la última vez que se referiría a ella misma tras aquel apellido que tarde o temprano se acabaría convirtiendo en meras cenizas de un deseo ardiente por destruir todo lo que se encontrase ante su paso y tras ello, desaparecer. Tras aquellas palabras y dando por sentado que aquel joven se marcharía simplemente acepto sus deseos y se recostó en la superficie de aquella cama que había quedado bajo su recaudo. Desde hacía ya mucho tiempo que el miedo la corroía y no la permitía dormir más aún tras aquel evento que había vetado cada uno de sus movimientos y adormecía sus brazos. -No me dejes sola esta noche- Finalizo por decir mientras e acomodaba en aquella superficie , dándole la espalda mientras cerraba los ojos para descansar la vista. Su cansancio era desgarrador incluso en aquellos momento más aún tras haber estado durante horas esperando la llegada de las que se habían convertido en su pequeña familia.

Tras aquella noche todo parecía cambiar, por una vez volvió a sentir que podía ser ella misma hasta el punto que compartir tiempo con aquel joven se había convertido en su máximo consuelo y deseo muy a pesar de que en ocasiones este se ausentase para brindar su ayuda a los demás shinobis. La situación era difícil, tan complicada que cada segundo para estos parecía convertirse en una completa locura más aún porque a pesar de no ser un campamento hostil las desgracias parecían llegar como si la misma arena fuese la mensajera de aquellos gritos que confirmaban la muerte del desierto. Algunos parecían luchar ansiosos por su supervivencia mientras que pequeños grupos organizaban trifulcas que llegaron a finalizar con la vida de algún que otro refugiado buscando en actos desesperados desahogar su miedo ya fuese mojando sus manos con la sangre de los demás o incluso, con la suya propia.

Poco a poco aquel lugar se iba desmoronando por si mismo ante lo que parecía una inminente desgracia, consiguiendo que la peli morada fuese conociendo cada aspecto de aquel despiadado mundo. Sus ojos vacíos solían observar todas aquellas desgracias sin llegar a apartar la mirada, como si se convirtiese en una lección de vida pero a pesar de ello siempre se encontraba aquel castaño para envolverla entre sus brazos, consolándola de aquella manera ya fuese durante los días o las largas noches. Se había convertido en su protector y en los momentos que se encontraba disponible para ella incluso había llegado a ser un mentor para ella muy a pesar de que se tratase aún de una joven inexperta. Buscarlo con la mirada no era más que una simple necesidad, quizás por miedo a perderlo a él también o simplemente por que realmente debía de estar a su lado en cada momento, como si hubiese desarrollado de alguna manera cierta dependencia de este ante los terrores que normalmente la acechaban, terrores que hicieron que incluso buscase el contacto de su cuerpo en las oscuras noches cuando terminaba con su labor, como si sus brazos se hubiesen convertido en un refugio que calmase cada parte de su aterrorizado ser, evitando que la locura la hiciera volver a ensangrentar sus manos en las noches de desesperación.

Pero finalmente, llego aquel día. Pudo notar aquella presencia gracias a ciertas habilidades de su clan, provocando que  sin tan si quiera llegar a dar una explicación o un aviso se alejase del campamento para así llevar sus pasos hacia la lejanía, volviendo a reencontrarse con aquella melena verde que se había convertido en su regalo más preciado. Pero el infierno parecía haber bajado, parecía haber teñido una vez más los cielos de un color oscuro y a su vez rojizo cuando un fuerte ruido provoco que desde la lejanía pudiese observar aquella gran explosión que comenzó a sembrar el pánico y volvieron a convertir sus ojos rosáceos en mares de sangre. Una vez más, lo había perdido todo, lo había perdido a él.



Aclaración: Campamento de refugiados dos o tres años atrás. Fecha incierta o imposible de clasificar.



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Re: [Pasado] There's Nothing Holdin' Us Back — Hidan

Mensaje por Hidan el Dom Ago 13, 2017 12:30 am

There's nothing holdin' us back.

Hidan Hyakurai & Quinn N.Phoenix

Quinn Uzumaki, era el nombre que se bautizaría a la última esperanza del joven Hidan, y no solo su esperanza sino también su inspiración; su principal motivación para empezar a luchar y convertirse en una vida cuya misión consistiese en proteger otra. Hidan obviamente no sería como aquellos caballeros con un corazón perfecto, el joven protegería sólo a la persona a la que una vez haya confiado y haya compartido su dolor, sin importar si esto último hubiese sido de forma involuntaria como había pasado con la pelimorada de orbes rosáceos en el primer día. Era la chica que lo invitó a quedarse, a tener una razón por la que servir y proteger, a convertirse en su única fe que le quedaría por el resto de su vida, más no podría haber otra.

Durante su estancia en aquel campamento había compartido algo más que el dolor con la joven que se había convertido en su debilidad, momentos de risas realmente sinceras que buscaban alejarse de todos los horrores que el mundo regalaba sin piedad alguna. Días que habían compartido como si fueran una familia, y largas noches que habían dormido acurrucados en el mismo colchón, como si de dos amantes se trataban, que se amaban con ternura sin extremar el cariño físico. Era un amor verdadero, uno que sólo se bastaba con abrazos.

Pasaron varios meses, la guerra se había terminado y para la desgracia del país del viento aquella organización paramilitar allí disuelta por el desierto aún rondaban de pueblo en pueblo, aprovechándose de los más pobres e indefensos para saquearlos y quedarse con sus riquezas. Solo los shinobis de Suna sabían acerca de la existencia de aquellos mercenarios. Hidan también lo sabía por el hecho de, colaborar con los ninjas de la antigua Sunagakure y por tanto, escuchar sus conversaciones. Algunas veces tenía que viajar con sus nuevos amigos patriotas para investigar y alcanzar cualquier pista que daba con ellos y su ubicación, no obstante, durante aquellas expediciones el campamento quedaba bajo la custodia de unos pocos shinobis.

Un día, a la vuelta de una de las expediciones, sin grandes resultados y, como siempre, demasiado tarde para atraparlos, a un kilómetro de la zona del refugio Hidan y sus compañeros escucharon el ruido de una explosión que sin lugar a dudas procedía del campamento. Traían consigo suministros para los refugiados, pero nada más escuchar la explosión, Hidan y los demás shinobis, bajo un estado de nerviosismo, abandonaron el cargamento para salir disparados al lugar de los hechos. Desgraciadamente habían llegado tarde, todo el campamento había sido arrasado, y todos habían muerto, excepto que algún que otro agonizando los últimos segundos de su desgraciada vida.

En un primer momento, el joven estaba predispuesto a atravesar el fuego para buscar a su pequeña pelimorada, sin embargo no pudo, los shinobis que le acompañaban lo retuvieron, impidiendo que este siguiera avanzando. Otro llanto más, otro grito parecido al del primer día. Hidan cayó al suelo de rodillas ante el paisaje envuelto en llamas sobre la arena, estirando el tronco hacia arriba y hacia atrás con los brazos decaídos apretando los puños hasta sangrar. — ¡Quinn! ... ¿¡Por qué!? — Exclamó con furia y alargando lo pronunciado en el grito entre lágrimas en sus ojos, creyendo perder lo último que le quedaba en esta vida. Todo había dejado de tener sentido para él.

Cargándose de algunas provisiones que disponían los suministros, el joven emprendió un viaje al país del fuego en busca de Konohagakure para convertirse en ninja. No habló de sus planes, da igual si Konohagakure en algún momento pudiera haber sido enemiga, el joven tenía pensado arreglárselas, mintiendo o lo que fuera necesario para conseguir poder y fuerza para vengarse. No habría emprendido su viaje hasta haberse despedido de los humildes y correctos shinobis de Suna que lo volvieron a acoger.






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Re: [Pasado] There's Nothing Holdin' Us Back — Hidan

Mensaje por Laharl el Dom Ago 13, 2017 2:49 am


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Re: [Pasado] There's Nothing Holdin' Us Back — Hidan

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