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[Entrenamiento semanal] La entereza del Shinobi

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[Entrenamiento semanal] La entereza del Shinobi

Mensaje por Kuroda el Mar Feb 13, 2018 5:58 pm

La entereza del Shinobi
Kuroda
Getsugakure no SatoCampos de entrenamientoPrimavera
Sentía como el chakra fluía dentro de mi cuerpo como una marea de agua y sal totalmente descontrolada. Estaba tirado en mi cama, eran las nueve y cuarto de la noche y me había pasado el día entero entrenando. Había descubierto que dentro del recinto de los campos de entrenamiento había una especie de Dojo en el que se concertaban combates de entrenamiento para las jóvenes promesas de la villa. Tomoki, el dueño del Dojo, era un joven de la aldea, uno de los más eruditos, puesto que con solo dieciséis años ya se había graduado como Chunin de ésta sin pasar antes por el rango en el que yo estaba. Ahora tenía dieciocho y se dedicaba expresamente a enseñar. Todo el mundo lo tenía respeto y todo el mundo sabía de lo que era capaz. Apenas un par de palabras que compartieras con él, aparte de lo inteligente que eras, ya te dabas cuenta de que era un gran persona en la que podías confiar.

Levanté mi dolorido cuerpo después del día de entrenamiento y marché directo a la ducha para refrescarme y así enfriar mi cuerpo, puesto que apenas hacían diez minutos que había llegado a casa. Después de la ducha saldría a la cocina a prepararme algo muy ligero, puesto que después me iría a la cama. Estaba realmente cansado y necesitaba descansar lo máximo que pudiera.

Abrí mis ojos y delante mi mano para apagar de un puñetazo el despertador que había puesto para las nueve y media de la mañana, es decir, la hora que era. Abriría los ojos tímidamente y me desperezaría con tranquilidad para frotar mis ojos y mirar hacia los lados. Me levanté de la cama y me senté a un lado con mis codos apoyados ligeramente en mis rodillas. Tendría que ducharme, desayunar y salir corriendo hacia los campos de entrenamiento. Hoy sería otro duro día de entrenamiento. Últimamente mi vida se estaba centrando en básicamente entrenar y concentrarme en mis movimientos en la pelea. Hacía varios días que me había dado cuenta de que mis reservas de chakra eran algo limitadas y no me gastaba la idea de, en medio de un enfrentamiento en el que me estuviera jugando la vida, quedarme sin chakra y dejar mi moribundo cuerpo a merced de las aves carroñeras que se encargarían de dejarme muriendo mientras que se alimentaban de mis deliciosas carnes. Pensamientos de buena mañana, raros donde los haya.

Estaría ya de camino a mi cometido de este día apenas vestido con mi ropa de siempre. Un pantalón por la rodilla, una camiseta básica, unas botas acordes para correr y maniobrar sin problema, mi banda ninja en mi cuello, unos guantes negros por los que sobresalían mis dedos y mis dos estuches, uno a cada lado de la cintura, con apenas las pocas armas que tenía. Algún día tendría que volver a aquella tienda a buscar más para mis misiones. Nunca se sabía cuando iba a necesitar dependiendo del tipo de encargo.

Levanté mi vista una vez hube llegado a la verja que separarían las calles de los campos de entrenamiento, verjas las cuales protegerían de armas arrojadizas mal lanzadas. Un gran trasfondo completamente de un césped bien cuidado de varios kilómetros a la redonda. Dependiendo de lo que quisieras entrenar, habría una zona para ti. Taijutsu, ninjutsu, bukijutsu... habría un lugar para entrenarlo todo. También habría un complejo militar, un edificio con sus diferentes salas, una de ellas era el Dojo, lugar a donde me dirigiría.

Una vez entré, comenzó a oler a cloro, puesto que uno de los lugares sería la piscina para relajarse, y su agua estaba purificada con aquel producto, no era desagradable pero si abundante. Saludé cordialmente como el día anterior y ni si quiera me cambié en los vestuarios puesto que ya estaría vestido y preparado de casa. Solamente dejaría una pequeña mochila para cambiarme cuando saliera de entrenar. Una vez entré en el Dojo, vi a Tomoki a lo lejos y saludé con la mano hacia arriba, éste me devolvería el saludo y caminaríamos el uno hacia el otro. - ¡Kuroda! Buenos días, si que has venido pronto -. Comenzó la conversación con un apretón de manos. - Sí, he madrugado, estoy impaciente por medirme con aquel Genin que me habías dicho ayer, espero que haya llegado ya -. A lo que Tomoki asintió y me presentó a un joven de cabellos rubios y unos ojos verdes que desprendían nerviosismo, igual que los míos. Se llamaba Usui.

Cuando menos me lo esperaría, estaríamos preparados los dos a cuatro metros el uno del otro y Tomoki a unos seis en diagonal, a mi izquierda y a su derecha. - Bueno señoritos, están prohibidas técnicas elementales, genjutsus y todo lo relacionado con el chakra, excepto claro sus clanes, especialidades o kekkei genkkai -. Los dos asentimos, parecía que tendría que olvidarme del Suiton y centrarme en los jutsus de mi clan. Pensándolo bien, sería una buena forma de entrenar. - Preparados...listos...¡ya! -. Tensé mi cuerpo desde la segunda señal y cuando llegó el momento de lanzarse, Usui demostró una velocidad de sellos bastante alta creando una capa de lo que parecía ser cristal trasparente. Se trataba de un Shoton como Nana-chan, algo de ventaja ya me daba. Después de esto, se lanzó en un spring hacia mí y sin pensarlo, lancé mi cuerpo hacia atrás haciendo un par de sellos en mi salto creando así cinco agujas que se lanzaría contra el cuerpo del Shoton. No servirían más que de distracción puesto que, cuando pusiera otra vez los pies en el suelo, haría de nuevo otro sello, creando una capa de hielo por encima de mis puños. Observaría que mis agujas rebotarían sin apenas esfuerzo, esa capa que le envolvería era dura, ¿quizás lo suficiente como para mi hielo? Después de tener mis puños preparados, me lanzaría en una acometida contra mi rival.

Justo cuando estuviéramos a medio metro, Usui levantaría su brazo derecho para intentar darme un puñetazo en la cara. Simplemente esquivaría ladeando ésta hacia la derecha y haciendo una finta hacia el mismo lado, quedándome a su izquierda. A continuación, insertaría con soltura ambos puños en su costado con toda la fuerza de la que disponía. Un golpe lo habría soportado, pero los dos a la vez resquebrajaría su armadura y haría estallar tanto su cristal como mi hielo. Di un salto hacia detrás y saqué vivazmente un kunai de mi porta armas. Quedaríamos a tres metros. Di un pequeño vistazo hacia Tomoki que nada más que nuestras miradas se cruzaran, asentiría y sonreiría. Estaba disfrutando de lo poco que había durando el primer encontronazo. Sonreí yo también, estúpidamente, lo que me costaría un pequeño momento de distracción lo que dejaría tiempo a Usui para acercarse y darme un patada con fuerza de la cara. Haría que volteara mi cuerpo hacia la derecha sin capacidad de controlar dicho movimiento. Tenía que reaccionar por lo que agacharía mi cuerpo, posaría mis manos en el suelo y barrería hacia delante con mi pierna derecha habiendo girado sobre mí mismo. Haría que el rubio perdiera el equilibrio y me diera tiempo a levantarme, dar un salto hacia atrás y crear un tigre con tres sellos que haría surgir un rugido desde sus congelados adentros. Usui frunció el cedo, se estaba dando cuenta de que las tonterías ya habían quedado para otro momento y que el enfrentamiento serio había comenzado.

Aunque hubo algo que no me gustó, algo que escamó mis pieles. Justo cuando yo y el tigre nos hubiéramos lanzado en carrera hacia el joven, éste sonrió como si tuviera algo planeado. Cuando nos encontramos a tres metros hizo cuatro rápidos sellos demostrándome otra vez la rapidez que tendría para esas maniobras. A continuación, oscuridad.

De un momento a otro desperté. Notaría algo de dureza indeterminada por debajo de todo mi cuerpo. Abrí los ojos y me encontré a Tomoki y a Usui mirándome preocupados. Miré hacia uno y otro como buscando respuestas, lo último que recordaba era un tigre, cuatro sellos y después no me acordaría de nada. - Tomoki... ¿está bien? -. Escucharía la voz del rubio y el Chunin sonreiría mirando hacia mí y hacia él respectivamente. - Sí, Usui, está bien -. Un chakra verdeazulado estaría saliendo de las manos de Tomoki y estaría curando varias heridas que tendría en mi costado, de momento me dolería un poco, pero ese dolor iría mermando a medida que pasaban los minutos. - ¿Que ha pasado? -. Pregunté desconcertado, ¿por qué me dolería tanto el cuerpo? ¿Acaso había pasado algo más de lo que yo no me acordara? - Lo que pasó fue que te acercaste demasiado a Usui y aparte, lo hiciste hacia delante, sin darte cuenta de que acercarte de frente a un Shoton es lo peor que puedes hacer -. Fue explicando el Chunin mientras el rubio me miraba nervioso. - Simplemente en tu ataque, él utilizo el SHŌTON: OMIWATARI NO JUTSU, y te lanzó varios metros hacia atrás, te golpeaste la cabeza y perdiste el conocimiento -. Abrí lentamente la boca para dármelas de sorprendido. ¿Todo eso había pasado y yo ni si quiera me acordaba? Parecía que sí.

El atardecer estaba cayendo en la villa. Después del accidente, seguiríamos entrenando pero esta vez solamente el taijutsu, golpes irían y vendría pero sin llegar a hacernos real daño. Usui era un shinobi con una capacidad para encajar tus errores y utilizarlos hacia ti y eso me había demostrado, aunque había perdido el combate de entrenamiento, Tomoki habría dejado claro que los dos lo habíamos hecho de manera excepcional y que había progresado mucho con el control de chakra. No era la primera vez que Usui combatía en este tipo de enfrentamiento concertados por el Chunin, seguramente por eso había tenido más capacidad para encontrar los errores y dejarme inconsciente. Sonreiría, y volvería a la misma posición del día anterior según llegué a mi casa. Tumbado en la cama como una estrella de mar y relajando mis músculos después de aquella tarde. El entrenamiento me estaba llevando a mejorar día tras día y no iba a parar hasta convertirme en el shinobi que pretendía ser.

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Re: [Entrenamiento semanal] La entereza del Shinobi

Mensaje por Zatoichi Byakura el Mar Feb 13, 2018 8:48 pm

TEMA CERRADOPuntos otorgados a Kuroda.

  • Mediante post: 9 PN.





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