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[Time Skip] The Reason

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[Time Skip] The Reason

Mensaje por Hachibimaru el Miér Ene 31, 2018 7:47 am


Hachibi
Lo primero que llega a sus oídos, es el chirrido de la puerta cerrándose detrás de él, su silueta se plasma en el polvoso suelo a contra puesta de la luz proveniente del exterior. Dos figuras más se posan a sus costados para evaluar el sitio y luego su figura queda en total penumbra cuando la única entrada tras de si deja de permitir el paso del sol al lugar. Demora tal vez dos segundo antes de que un cerillo sea frotado contra una lija, usándose para encender una vela con grandes señales de desgaste por su uso, lo cual resta algo de incertidumbre a los presentes.

Hachibi, el dueño del lugar, sacude el palillo de madera para extinguir las llamas en él y luego se gira en torno a los otros dos. Frente a él, dos seres casi idénticos le miran expectantes de las palabras que vayan a salir de su boca; se notaba al mirar bien que a pesar de sus rasgos, eran de géneros distintos; ambos con lo que parecen ser orejas de gato saliendo de su cabeza, aunque el hombre con una expresión más demacrada que la mujer.

-Bueno chicos, a limpiar-

Había estado fuera de ahí por alrededor de ocho meses, la última vez que Hachibi visitó ese sitio, era antes de que se aventurara en una larga misión personal para rescatar a uno de sus visitantes. Empezó a retirar unos papeles de lo que parece ser la mesa del comedor, mapas de la aldea, cartas y folletos, todos acomodados dejando los vestigios del tiempo puestos ahí, los bordes se podían ver como huellas de arena sobre las cosas y entonces vio aquella carta, lo que inicio todo, una carta y un sentimiento de pasado.

Un año atrás, Hachibi limpiaba tal y como en aquella ocasión, o tal vez con menos ganas. Su rostro adormilado  señalaba apenas unos minutos de haberse levantado y había optado por desayunar algo recalentado del día anterior, una pasta comprada en un recipiente de aluminio el cual al final terminó por medio cenar, y ese día por desayunar, sin que en ningún momento le supiera bien, ni el agua, ni el alcohol ni una chocolatosa bebida parecían ser gustosos en aquellos momentos. Tras salir de casa fue a buscar trabajo, su rostro estaba apático, realizó su tarea de cobrado como era usual y sin ganas entregó lo pedido. Nada parecía serle de satisfacción, todo era gris, monótono, apagado, nada valía la pena. Su primer trago en la cantina le supo tan malo que lo escupió, haciendo que algunos se tornaran iracundos ante tal acción, terminó regalando la botella y marchándose antes de siquiera dar un segundo trago.

Sus manos en sus bolsillos, su espalda encorvada y su mirada baja mostraba a un ser ajeno al casual Orochi, miradas extrañadas de aquellos que en el pasado le han visto y le reconocen no dejan de verle, parecía que había llegado al fondo de un abismo, aquel lugar al que los más desdichados van. Detuvo su caminar justo en medio de una concurrida calle, alzó la mirada al cielo y en un desolador suspiro soltó un intenso vaho que al alejarse pareció sacar lo último de vida que le quedaba, ahí parado, había expirado, se le notaba en la ausencia del brillo en los ojos, no tenía más razón de existir. Repentinamente algo lo golpeó, debido al impacto no tuvo más que bajar la mirada, tan solo pudo ver una castaña cabellera con peculiar forma puntiaguda y un aroma tan peculiar que hizo que decidiera llenar sus pulmones de él. Era melancólico, tan familiar y distante como un recuerdo de aquellos que yacen enterrados en las entrañas de las memorias más recónditas de la existencia. Ese aroma por poco le distrae de una mano resbaladiza que buscaba sus intereses monetarios, pero se toparía con un precavido individuo y no concretaría su cometido con el pelinegro, regresando la vista al frente puede notar a varias personas cercanas revisándose los bolsillos en busca de algo, mientras que más allá había otros hombres acercándose con un semblante de muerte.

Hachibi entendía lo que pasaba, aquella persona de cabellera castaña había robado a muchas personas en su paso, y eso significaba que la estarían cazando. Una leve sonrisa se dibujó en su rostro al tiempo que dos serpientes blancas se deslizaron por sus piernas hasta el suelo, de ahí evitaron tanta posible pisada, deslizándose en la nieve, camuflándose con el entorno y siendo difíciles de observar. El destino de estas y de Hachibi estaba en encontrar a aquella persona y tal vez cobrar una recompensa. Si había algo que remarcar sobre esta persona, es que era extremadamente hábil para escapar, pero no así para esconderse. Su velocidad y agilidad de salto era increíble, seguirle la pista fue más laborioso que complicado, pero tarde que temprano no tendría a dónde más escapar, poco a poco agotaba todos sus recursos, llegando a quedarse en una zona deshabitada de las callejuelas.

A través de la técnica de clonación del clan Orochi, Hachibi pudo ubicar a su presa, colándose sutilmente entre la oscuridad y el silencio que había hasta posarse detrás de la persona

-Estás acorralada-

Le dedicó con un tono serio, la mujer se giró para intentar huir de nuevo, pero las serpientes -ahora con forma de Hachibi- le bloqueaban el camino, parecía que todo estaba acabado pero en un último intento por resistirse abatió a ambos clones que intentaron neutralizarla con agarres, el primero se fue al suelo tras usar su peso contra él, golpeando tan fuertemente que terminó volviendo a su forma de serpiente; el segundo recibió una potente patada que lo hizo volar hacia una pared y cayó al suelo de sentón, antes de también terminar de vuelta a su forma de serpiente. Hachibi quedó algo impresionado al confirmar que aquella no solo tenía buena agilidad, sino fuerza también, la diferencia es que Hachibi tenía técnica y mientras se entretenía corroborando que el otro clon ya no estuviera sobre ella, se encontró con su cuerpo siendo apresado por un amarre del cuerpo del Orochi

-Eres...bastante fuerte...-

Le comentó con dificultad, mientras forcejeaba. Ambos brazos de Hachibi rodeaban el cuerpo de lo que ahora detectaba era una mujer, y tras un momento de cruzar miradas sus ojos se llenaron de una intensa emoción que no pudo contener.

-Su...-

Su Nekomimis. De entre los huérfanos del horfanato, uno de los que más se llevaba y también más recuerda. Aquella mujer notó que sus ataduras se soltaban y por instinto saltó, pero no pudo evitar averiguar quién le reconocía. su rostro se puso tan sorprendido como el del pelinegro, no pudiendo evitar soltar un par de lágrimas al reconocerlo. Ambos recibieron un shock que les impedía hacer más, pero luego escucharon portazos abajo del edificio, habían sido descubiertos. Las pisadas atronadoras se escuchaban más y más hasta que se encontraron en la habitación a solas con la mujer de cabello interesante. Un hombre se le lanzó con cuchilla en mano, solo para terminar clavándoselo a una serpiente.

Uno de los clones de Hachibi usando la técnica de copia facial sirvió de señuelo para ayudarles a escapar. Entonces para evitar ser vistos por público, Hachibi señaló el camino hasta su morada, una vivienda oculta en lo recóndito de las callejuelas cuyo acceso sería imposible para alguien sin sus habilidades. Exhausto por el gasto de chakra se tira en un sillón, mientras la mujer se queda de pie sin saber qué hacer. no habían hablado salvo para ciertas instrucciones mínimas, pero al final no podían quedarse mucho tiempo callados.

-Hachibi, ¿qué haces aquí?-

Comenzó ella con una voz temblorosa. No es que no estuviera feliz de verle, pero recordaba que le habían llevado a otro sitio

-¿Me preguntas tú?, yo, tu...-

A su mente vinieron las escenas de lo que vio hace tantos años atrás que ya había perdido la cuenta y no puede evitar sentirse tan mareado que parecía que la bebida más pesada que jamás había probado, había comenzado a tener efecto.

-Dos años después de que te fuiste, un hombre nos adoptó...-

Comenzó a relatar ella. Habló en plural, Hachibi sabía por qué. En el horfanato, Su no estaba sola, tenía a su hermano Sao, un niño algo llorón y que le gustaba meterse en problemas por nada. Su y Sao descienden de un clan antiguo y perdido en el tiempo cuyo parentesco con los gatos es tal como Hachibi con las serpientes. Su relató como ella y su hermano fueron forzados a trabajos pesados hasta que decidieron escapar, fueron acogidos por un hombre mayor, un ninja retirado que les enseñó el uso de chakra y a defenderse, luego estuvieron en un ataque y terminaron vendidos a otro hombre; mientras se trasladaban Su y Sao lograron escapar, pero por Su ayudar a alguien más, Sao terminó atrapado de nuevo, lo último que supo fue que fue traído a la aldea de Yukigakure.

Hachibi también contó su historia y aunque el sentimiento agridulce del rencuentro les envolvía, Hachibi sabía que tenían problemas. La ropa de Su aun resonaba de los múltiples saquitos de dinero robados, habían enfurecido a mucha gente y, por lo que puso ver Hachibi, tuvieron la mala suerte e toparse con un tipo peligroso. Está seguro que para el día siguiente, habrá un precio por la cabeza de Su, al menos en los bajos mundos, pero también podría significar una ventaja; el dinero que Su recolectaba era para contratar a alguien que le ayudara a encontrar a su hermano, usualmente Hachibi no se metería en un embrollo como este, pero los recuerdos y la sensación de tener un sentido de vida, después de mucho tiempo, comenzaba a encender la llama de la ilusión en su cuerpo.

La mujer tendría que estar dentro de la guarida del Orochi por un tiempo, mientras tanto, Hachibi comenzaría con una investigación para saber si alguien buscaba a Su y si había algo de información adicional al respecto. Fueron dos semanas de hacer tareas comunes, ir de cantina en cantina haciendo trabajos pequeños y preguntando sobre ladrones que se enteró de algo muy interesante, alguien que se asemejaba a Su, había sido encontrado en una subasta, pero al determinar que era imposible que fuera el ladrón, no pudieron resolver el caso, con esta información, Hachibi ahora sabía quién tenía a Sao, el problema es que como sospechaba las cosas se tornarían severamente complicadas.

Kokuro Anzai, un hombre de gran dinero y cuya morada en este lugar prevalece por una extensa red de corrupción y crimen organizado, parece ser el actual dueño del Nekomimis macho; el otro problema es que usualmente Kokuro no es encontrado, sino que él te encuentra a ti, al menos según los rumores.

Hachibi llegó con la información a Su, y comenzaron a trazar un plan de obtener la mayor información posible sobre el hombre. Este era bastante precavido, no se sabía dónde vivía, para quién tabajaba o como se le contactaba. Si un trabajo jugoso aparecía, el funjía como contratista, un día aparecía, ofrecía el servicio de sus hombres y tras cobrar no dejaba rastro alguno más.

-Aun así, se sabe que siempre está al tanto de conseguir nuevos hombres. Por lo que debe salir para reclutar-

Explicó Hachibi, mostrando un mapa de ciertos lugares en donde se reunen masas de personas para ver peleas callejeras y, en algunos casos, adinerados que buscan premiar y hasta contratar a los ganadores de dichas peleas. Los premios eran jugosos, pero también era costoso entrar, además solo el primer lugar disfrutaba de los premios.

El siguiente punto a tratar, sería comenzar a llamar la atención, pero no quería que Su fuera la que lo hiciera, por lo que él, en contra de su instinto, comenzó a meterse en enfrentamientos callejeros hasta que una invitación para uno de esos torneos le llegó. El costo significaba bastante, pero el premio en efectivo y las posibilidades hablaban demasiado bien. Hachibi entrenó y se presentó; los primeros combatientes eran apenas mercenarios que sabían usar una espada, difícilmente se les podría considerar ninjas, pero durante las eliminatorias finales, le tocó pelear con un extraño individuo que manipulaba la madera; su maestría sobre lianas y otras técnicas superaron al chico serpiente quién aun usando sus más grandes habilidades en Taijtusu no pudo hacerle frente.

Durante el siguiente mes, Hachibi continuó su entrenamiento arduamente, al tiempo que Su hacía algunas tareas menores para juntar la tarifa del evento que sucedería un mes después. Hachibi tenía un buen ritmo de victorias, pero en la pelea final, le tocó contra un Kaguya, sus huesos tan duros como el metal, se desplegaban desde todas partes sin posibilidad de ser dañado y se movía tan ágil y grácilmente que parecía danzar con elegancia y serenidad. Incontables heridas se produjeron en su cuerpo, pero esta segunda derrota lastimó más su Ego, riñas y enfrentamientos con Su para que deje de una buena vez de buscar a su hermano, fueron parte de las consecuencias de su espíritu dañado, pero al final, al ver la determinación de aquella mujer en continuar, decidió volver una vez más.

Hachibi pasó de solo ejercicios físicos a desarrollar otras áreas, el Ninjutsu y el Taijutsu no lo eran todo, empezó a incursionar más en el uso de armas, en el despertar sus sentidos y su percepción, en pensar más estratégicamente y leer al adversario.

Pasados dos meses y medio de conocer a Su, un Hachibi distinto se presentó en la arena. Su técnica era muy diferente, su cuerpo se movía con instinto pero también con lógica, se mantenía tan centrado en sus movimientos que pocas veces lograban lastimarle, a pesar de que en ese torneo los peleadores eran más experimentados que nunca. La final le tocó enfrentarse con un artista del Tensasai, cientos de armas bailaban con el viento y cortaban el mismo en silbantes cánticos mortales mientras Hachibi se dedicaba a buscar aperturas en su ataque; ninguno desperdiciaba energía en vano, cada ataque era preciso, certero y peligroso, pero al final y con sus Garras de Dragon, Hachibi obtuvo la victoria.

El premio valió por cada entrada pagada con anterioridad y, algo que no esperaba que sucediera así, fue abordado por unos hombres mientras salía del edificio, de entre ellos pudo reconcoer al Kaguya y al Senju que le había enfrentado anteriormente

-Te mueves mejor que nunca-

Comentó el huesudo

-Has progresado muchísimo-

Agregó el arboreo. Y desde detrás de ellos, una figura se abrió paso dando unos pausados aplausos

-Te he visto en los anteriores y ahora en este combate, tienes espíritu muchacho, has podido vencer, mírate, tienes bien ganado ese premio-


Ante la presencia de los otros, Hachibi se sentía levemente sobrepasado, eran al menos cinco guerreros bastante habilidosos que de quererlo podrían arrebatarle su premio. Pero la presencia de aquel hombre cuyo físico no da completa justicia a los rumores, era tan espeluznante que dejaba corto los cuentos escuchados. Se veía tan confiado que parecía que el verdadero problema era él, a pesar de que jamás se le ha visto mover un solo dedo, Kokuro Anzai infundía miedo con solo la mirada, despedía un intenso intento asesino que parecía densificar el aire mismo y volverlo líquido, inrespirable.

Aun así lo que sucedió a continuación, era una oferta de trabajo. Debía aceptar una misión de rango "C" con la paga de Rango "D", si lo hacía, podía comenzar a recibir trabajos otorgados por Kokuro, quien a cambio de lo que no se ganaba, ofrecía más facilidad del uso de su extensa red de negocios.

No fue solo uno, fueron al menos nueve trabajos los que Hachibi realizó con una paga mínima, los informes firmados por el hombre llegaban, eran leídos y luego se evaporaban en el aire en un ardiente humo, los primeros causaron algunas quemaduras en el Orochi, pero con el tiempo se adaptó a la medida. Las tareas nunca salieron de su especialidad, buscar deudores, cobrar con lo que hubiera, arrancar el pan de la boca aunque fuera lo último que tuvieran.

Cuando creyó que solo estaban jugando con él, el hombre se vuelve a aparecer, esta vez directamente en su hogar. Hachibi se encontraba en ropa interior platicando con Su, cuando una melodía extraña los ataranta y al poderse reincorporar se ven rodeados por guardias completamente desconocidos para Hachibi

-Has hecho bien, Hachibi, has sido leal y te has dedicado a hacer solamente lo que te he pedido, ahora te daré una tarea más importante, ven, acompáñame-

Había pasado mes y medio desde que había sido reclutado, y de nuevo vuelve a poner pie en el coliseo para hablar con el nuevo ganador. Acompañado de su perro ninja se denotaba que era un Inuzuka, pero la cosa no salió como se esperaba, al final parecía que era una trampa contra Kokuro, pues dio una señal y un gran número de ninjas aparecieron para darle casa.

La sangre que corrió en aquellos momentos tan solo fueron una advertencia, Kokuro no permitió que ninguno muriera, porque quería que el mensaje llegara claro a todos los que intentaran algo como eso de nuevo. Kokuro a parte tomó represalias contra el sitio en cuestión, asegurándose de dejar severamente heridos a todos los demás participantes y organizadores, ya que consideraba que la falta de seguridad a su persona, había sido traición.

Hachibi tenía un profundo miedo, sabía que ahora se encontraba entre las fauces del lobo, podía sentir sus colmillos irse cerrando poco a poco, pero recordar a Su, como ella desesperadamente luchaba y hacía todo lo que se había planeado para recuperar a su hermano.

Por fin Hachibi vio una de las guaridas en las que este grupo trabajaba. La fachada eran aguas termales, pero en el interior había pasadizos bastante interesantes, ahí residía una de las esposas de Anzai, pero por más que indagó en el lugar, jamás pudo ver rastro alguno de Sao entre los trabajadores. Descubrió que parte de los que laboran ahí son empelados y otra parte son esclavos comprados, para distinguirlos tenían una cinta que les daba rango y áreas de trabajo, bastante bien organizado; además, en las bañeras había todo tipod e cambio de información y también había un sin fin de intentos de infiltración, los cuales la gran mayoría terminaba en desgracia, aunque supo de uno que sorprendió tanto a Kokuro y algunos colegas de negocios, que se le perdonó la vida a cambio de que sus habilidades fueran de provecho para ellos.

El siguiente lugar al que le fue encomendado sus servicios, era una casa de empeño, el trafico de pertenencias, objetos robados y un sinnúmero de objetos era impresionante. Cada cosa que Hachibi hacía era cuidadosamente medido, analizado y meditado, no dejaba nada a la suerte, la Nekomimis por su parte, debió encontrar refugio en otro sitio mientras Hachibi no estaba en su casa, no se le permitía volver o ir a lugares que no estaban descritos por la organización, una vez incluso recibió una nota de Kokuro, pero no estaba firmada por él, lo cual lo dejó bastante confundido, en lugar de realizar lo encomendado, primero fue a hablar con su superior, lo cual le terminó salvando el pellejo pues estuvo por cometer un acto que podría haber terminado con un excelente negocio. Un grupo interno de rebeldes querían cobrar la suma que otro tenía por la cabeza del criminal, terminado en ocasionar una lucha interna que terminó con Hachibi herido fuertemente en el abdomen.

Estuvo en recuperación un mes, antes de volver a labores, lo cual le llevó a otro sitio, algo que no se esperaba, un tipo de museo llevado a casino. Este lugar incluía un calabozo inferior y un sin fin de atracciones solo para ciertas personas. Entre sus tareas estaba el de revisar si alguien sospechozo entraba, lo cual le llevó a bajar al calabozo en una ocasión. Tras un enfrentamiento con un mercenario, encotnró por fin lo que buscaba, tan solo le había tomado siete meses de duros trabajos, pero ahí encerrado y desnutrido, Sao Nekomimis descansaba en una celda, su cuerpo se notaba que había recibido constantes maltratos. Pareecía no haber recibido ni agua en varios días y, por el cadáver maloliente de un lado, su destino estaba sellado si no fuera por que Hachibi le había visto. De inmediato se las arregló para llevarle algo de comida, algo que le llevó a reñir con el guardia de ahí, pero al final por unas monedas decidió permitir algo tan poco conflictivo como darle comida. Durante varios días y solo a ciertas horas, abajaba a darle algo, así mismo le compró algunos medicamentos para la fiebre e infecciones, pero todo se dificultaba por una cosa.

En plática con el verdugo que parecía aterrorizar a todas las almas que ahí habitaban, descubrió que Sao había acabado ahí por haber ofendido a un subordinado de Kokuro; Sao había cambiado a ser un bocaz y un hablador que no sabe medirse, actúa orgulloso y soberbio aun sin la posibilidad y aun con todo lo que Hachibi intentaba, Sao solo seguía logrando que le azotaran y le castigaran hasta el punto en que no se le permitió verle más.

Hachibi no comentó su hallazgo a Su, porque creyó que eso lo empeoraría, pero al ser cambiado de zona no tuvo más remedio que contárselo. Su, como era de esperarse cuestionó la decisión de su amigo, la discusión duró horas, pero al final arreglaron las cosas sellando todo con un beso. Renobado, Hachibi buscó nuevas formas de rescatar a Sao, desde infiltraciones que sabía que podrían terminar mal, hasta algún tipo de escape asistido, pero todo era difícil. No le veía desde hacía un mes ya, cuando se volvió a encontrar al guardia del calabozo. Con un poco de alcohol -tal vez demasiado- lograron hacer que aflojara un poco y aunque se vio raudo a querer liberarlo o ayudarles a verlo siquiera, comentó algo curioso, que una vez, uno de los trabajadores de Anzai había dejado tan buena impresión en él, que decidió hacerle "un regalo", podía pedir una cosa que quisiera y de verlo adecuado, se lo daría.

Hachibi tenía un nuevo objetivo, conseguir ese favor por parte del criminal a fin de que le de la oportunidad de pedirle la liberación de Sao. Durante los siguientes dos meses y medio se la pasó haciendo cada tarea sin objetar, la hacía de la mejor manera posible pero por alguna razón, entre más se esforzaba, más alejado se sentía de lograr su objetivo. Se sentía presionado, nada de lo que hacía siquiera impresionaba o producía alago alguno de su jefe, tan solo más y más y más tareas que cumplía hasta que un día, mientras de nuevo se encontraba al resguardo de una de sus esposas, esta dejó caer un sin fin de joyas a uno de los ríos. Era una tarea sencilla, Hachibi se retiró gran parte de su ropa y con tan solo sus pantalones, comenzó a buscar y rebuscar sacando pieza tras pieza del agua. Mientras lo hacía, con cuidado y sin pensarlo mucho, dejó impresionada a la mujer al ver que Hachibi ni siquiera luchó por quedarse con una sola pieza, todas las que encontró las entregó y se aseguró de que la hermosa mujer no tuviera que preocuparse de nada.

Kokuro recibió tal noticia y lo abordó, primero le cuestionó y presionó para sacarle toda la verdad, amarrándolo a una silla e induciéndole a tenebrosas ilusiones. Al final y notar que Hachibi era sincero y no buscaba enfrentarse a él en ninguna forma, por compensación le dio "su bendición", aquel deseo que le gustaría pedir, así fuese dinero, mujeres u otra posición. Hachibi pidió la liberación de Sao, pero hubo objeción, aquel hombre ofendido por el Nekomimis se encontraba ahí cuando Hachibi recibía el regalo de su jefe, argumentó que no podía tolerar algo así tras el comportamiento de aquel chico que no conocía su lugar.

Hachibi entonces pidió la oportunidad de entonces ganar su libertar con alguna prueba o algo que le convenciera. La tarea fue lo más complicado que jamás había tenido que hacer, debía conseguir tomar una foto de una persona, pero hacer esto podía significar la muerte.

Esta mujer era la celosamente guardada esposa de uno de los colegas de Kokuro, Madame Boyle. Ella siempre llevaba máscara para todo y jamás mostraba algo que no fuera su hermoso cuerpo, Hachibi aceptó, usando la ventaja de que sería "transferido" por un tiempo al hombre. Con la recomendación del Anzai, Hachibi entraría en las filas de este otro criminal para proteger sus vienes en su mansión, pero su posición era de lo menos ventajosa, guardia de la reja. No podía entrar o acercarse a más de cincuenta metros de la entrada del edificio, tampoco podía descansar en otro sitio que no fuera el área de trabajadores. Las reglas se rompieron a la semana que le empezaron a pedir otras tareas, en un tiempo el cocinero principal se enfermó y debían preparar un banquete; para suerte de todos, Hachibi sabía cocinar el cerdo y el conejo, así como los pasteles; no fue lo más rico que probaron los invitados, pero al menos satisfació lo mínimo.

Luego hubo otras tareas menores, como sacar unas llaves detrás de una apertura entre un pesado mueble y la pared, limpiar las chimeneas, dar de comer a los animales. Durante un mes se dedicó a hacer un sin fin de tareas mediocres que le daban acceso al interior. No podía fiarse de usar serpientes o clones, pues había un par de habilidosos sensores cuidando las instalaciones, algo que por suerte aprendió de alguien más antes de cometer un error, mas tuvo un momento de suerte.

Lady Boyle tenía una pequeña debilidad, temía a las cucarachas por sobre todas las cosas y aunque en un lugar como Yukigakure rara vez se ven, una de estas se había colado en su baño personal justo cuando se duchaba y sin siquiera bata salió a pedir ayuda. Hachibi tomó la foto justo cuando la mujer corría hacia él y luego exterminó la alimaña.

Posterior a ello, dio la señala a Kokuro para que pidiera su vuelta. Nadie podía creerlo, pero la foto rebelada por Hachibi mostraba más que solo el rostro, también los atributos de la mujer. Con la apuesta ganada, a Hachibi le es entregado Sao, permitiéndose a ambos partir con un par de condiciones. La primera sería que de requerirlo, Kokuro podrá seguir pidiéndole trabajos a Hachibi y la segunda es que jamás le vuelva a dejar a hablar. Incluso para no tener que matarlo, se lo entregaron amordazado e inmovilizado.

Hace un par de días, Hachibi reunió a Sao y a Su, siendo testigo de una conmovedora escena, en donde ambos se abrazan y lloran su reunión. Durante ese tiempo Sao queda en cuidados para hacerle recuperar lo más posible su salud, pero lo más improtante es algo que dice Sao

-Supe que Kyo también está aquí-

Tanto Su como Hachibi se quedaron catatónicos, otro de los huérfanos de aquel orfanato estaba en Yuki, platicando con ellos, Su dijo que al menos dos niños más habían salido antes que ellos, entre ellos estaba Kyo. Una nueva llama se prendió en Hachibi al saber eso, el pasado el cual había enterrado en una cripta, se había abierto mostrando que no todo estaba muerto, que aun había a quién encontrar, lo cual, después de muchos años, le daba un nuevo sentido a Hachibi, un verdadero sentido de vida, encontrar a su familia.

Yukigakure - Zona Comercial






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Re: [Time Skip] The Reason

Mensaje por Nine Beasts el Lun Feb 05, 2018 2:53 am


Time Skip Aceptado.
El time Skip se da por valido. Tras el mismo se comentará levemente tu existencia en la aldea, por tu vinculo con un miembro criminal de peso, la relación de los trabajos realizados para él, y el tener que mantenerte unido a su voluntad. De la misma forma, el poseer un lugar de morada fija en Yukigakure en contraste con la tendencia nómada de sus habitantes más desprotegidos, que oscilan de posada en posada, te mantendrá en una constante posibilidad de invasión en búsqueda de territorio por parte de renegados, y criminales, de mayor rango.

Estadisticamente recibes los siguientes aumentos:

5 Puntos de Fuerza
5 Puntos de Resistencia


Con este pequeño avance brindado, esperamos que puedas asentar tu presencia en la aldea poco a poco, y te ayuden para asegurar la supervivencia en la misma en los tiempos venideros.


¡Felicidades y mucha suerte con tu estancia en Nine Beasts!

Se procede a actualizar tu Hoja Ninja.


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