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[Misión Rango C] Ataduras del infierno. — Trama.

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[Misión Rango C] Ataduras del infierno. — Trama.

Mensaje por NB Narración el Miér Ene 10, 2018 7:57 pm

FLASHBACK Kirigakure: Esa misma mañana
La inquietud podía notarse en cada resquicio de las calles de la aldea. Era costumbre de aquel país que cuando las aguas se encontrasen iracundas, las tormentas arremetiesen contra la superficie de cada una de las islas que componían aquellos terrenos pero, de algún modo, el manto de oscuridad que se había cernido entre las extensiones de la aldea y con ello, isla principal, habían provocado que una pequeña alerta fuese dada cual toque de queda.

Tanto los shinobis de menor rango como los civiles habían sido obligados a abandonar sus obligaciones para, de este modo, aguardar en sus casas y evitar algún tipo de perdidas por lo que podían llegar a ser grandes inundaciones. Todo era silencio, parecía que incluso el miedo se encontrase rondando por la piel de aquellos que no comprendían la situación pero, no todos tenían la suerte de anclar sus pertenencias para tomar un día de descanso bajo el sonido de la lluvia y los truenos que en ocasiones se escuchaban en la lejanía.

Poco a poco el vacío iba plagando las calles, provocando que aquella gran aldea no fuese más que un completo pueblo fantasma en el cual parecía que tarde o temprano los caballeros de la muerte fuesen a sentenciar a los rezagados que no tomasen en serio las advertencias de los superiores pero, aún a pesar de aquel gran peligro que suponía encontrarse brindando el rostro de cara a la tormenta, tres shinobis habían sido citados en el pleno centro de la recelosa aldea.

Los ríos que se agolpaban por la piedra que comprendía el terreno provocaban que el andar fuese un sonido tan limpio como también sordo ante la oscuridad que los rodeaba, de igual forma que el helado ambiente quebraba los huesos de los expuestos a la realidad. Por mas que sus ojos se encontrasen al frente, no llegarían a visualizar nada dada la gran niebla que se alzaba producto del temporal, no por lo menos hasta que no llegasen al centro, donde una fuente no llegaba a desbordarse por el momento muy a pesar de que se encontrase próxima a ello.

Una figura se alzaba sobre la piedra, una sombra que poco a poco iba tomando la forma de un hombre de largas piernas, prendas oscuras y una espada tan larga como opaca dada la funda que la envainaba, pero si había algo que la hacía destacar, eran las grandes leyendas que la alzaban como una temeraria, una que cualquier shinobi del país del agua reconocería con sola su fina y hermosa forma muy a pesar de que su esplendor se viese oculto tras una apariencia algo más común por la manera en la cual se ocultaba.
FLASHBACK Jonin Kirigakute: Kotaro Kiryû
Osados los que pretenden retar a la tormenta, ¿no creéis? — Su oscuro mirar no se alzaba, mientras su pose perezosa y descarada lo mantenía con las piernas abiertas, con aquella larga espada apoyada no solo en diagonal sobre el terreno, si no también sobre su hombro. Sus brazos caían cual muertos sobre sus rodillas, ocultos tras un manto negro que hacía conjunto no solo con los pantalones azulados que escondían parcialmente, si no también con aquel sombrero blanco de piel con moteadas manchas negras.

Su mirada no llegaba a alzarse, brindando misterio a una presencia como la de este que sería la primera vez que se plasmara ante ellos. Kotaro Kiryû no era más que una leyenda, una mito que lo había alejado de aquel país por tantos años, haciendo que su nombre resonara entre las largas espesuras del angosto mar, y también en la mente de aquellos que ansiasen el poder de al menos una de las siete espadas legendarias. Posiblemente con la visual de aquel arma podrían suponer que no se trataba de más que un espejismo pero, muy a pesar del desconocimiento físico del hombre, poco a poco podrían verificar que de verdad, la leyenda se alzaba ante ellos. —He de marchar, parece que una bestia desea ser domada, pero desgraciadamente necesito una pequeña ayuda, o más bien alguien que se encargue de recoger mis sucios trapos.

La suela de sus zapatos generaron un sonido agrio al ser arrastrados por la piedra antes de erguir por completo su cuerpo al ponerse en pie. Su altura era prácticamente anormal al lado de aquellos que lo estuviesen observando, provocando así que su oscuro mirar fuese en dirección ascendente para observar a los que habían sido citados por él mismo, una citación que había sido hecha a mano vaga, en una lista de nombres que realmente, no llegaban a importarle un mínimo. —Mi encargado tomará la tarea de guiaros a mi laboratorio. Me da igual quienes seáis, como vea algún tipo de desperfecto me encargaré de degollaros y ni la misma Mizukage se preocupará por ello. Quizás incluso podéis servirme para realizar mis experimentos en caso de que debáis de pagar por daños a mi material. — No había expresión en su rostro, hasta que una sonrisa curvada se dibujo en sus labios, tétrica, amenazante pero a su vez oscura y ruda.

Una vez sus indicaciones acabaron volteó su cuerpo, alzando su espada para posarla por la parte delantera de su hombro mientras caminaba en dirección contraria. —Memorizadlo. En caso contrario tendréis un problema. — Alzó su mano rápidamente y tras ello lanzó hacía atrás un pequeño pergamino en dirección al Yuki que comenzaría a notar como poco a poco este se iba humedeciendo más de lo normal y no debido a la lluvia que bañaba sus cuerpos. En caso de abrirlo podría ver un mapa del monte sellado con unas indicaciones que llevaban por una ruta desconocida y aparentemente problemática hasta una cruz.

Para cuando el espadachín hubiese desaparecido entre la niebla, aquel pergamino ya se habría consumido.
Trama Kirigakure: Monte Sellado
El viaje no sería fácil, después de todo, retar a los sedientos mares en plena tormenta ya se convertía en una osadía para cualquier viajero sin importar cual fuese su rango o su determinación.

Un pequeño navío los habría llevado hasta el mismo monte sellado y tras ello, abandonado en la parte trasera de este, un lugar que nunca había sido pisado por ninguno que no tuviese un permiso especial dado no solo a la dificultad de arribo que brindaba un camino de corales tan peligrosos que encallarían cualquier barco sin experiencia o conocimiento de las aguas, si no también a las normas estipuladas por largos años por la mismísima Mizukage a la hora de querer alejar curiosos de aquellos lugares de alto secreto, ¿tan grande era la pereza del espadachín o aquello se trataba de algo más que un simple trabajo a unos inexpertos shinobis?

Una vez abandonados en el pequeño y moribundo puerto casi inundado por la tormenta en la lejanía, podrían observar una gran estructura de piedra, una puerta que si bien había sido modificada con arduo trabajo, tenía grabados que parecían haber sido creados hace siglos y maltratados por la erosión. La superficie de esta se alzaba a uno veinte metros de altura, pero la única abertura que había era la de una gruta exquisitamente cuidada en la cual se podía observar como un hombre de prendas blancas y oculto bajo un sombrero aguardaba la llegada de los shinobis.

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Re: [Misión Rango C] Ataduras del infierno. — Trama.

Mensaje por NB Narración el Miér Ene 10, 2018 8:09 pm

Pautas y Aclaraciones.
— Vuestra misión ha comenzado. Sois libres de rolear el inicio de este (Comenzando por los flashbacks como introducción a vuestro rol) pero vuestras interacciones serán completamente ignoradas puesto que hasta el último post, todo lo demás se trata de una breve introducción.

— El orden de posteo será determinado conforme los usuarios se vayan adentrando en la trama. Una vez todos lo hagan el orden quedará como tal y Narración os irá guiando en todo momento.

— Recordad que nos encontramos en una trama en PRESENTE razón por la cual vuestra vida siempre correra peligro. Recordad que cada NPC es un mundo, ellos no son vuestros amigos e incluso en caso de verlo necesario serán capaces de acabar con vuestras vidas.

— En todos y cada uno de los post es completamente obligado postear tanto el armamento como las estadísticas del personaje, forma parte de las normas básicas del foro. Nos encontramos en un tema BÉLICO, recordadlo.

— El tiempo de rol será de 24 horas, una vez un usuario postee el contador se reiniciara, de este modo la trama irá mucho más rápido. Aún a pesar de ello el narrador podrá llegar a tomarse hasta 48 horas puesto que narra 6 tramas a la vez. Por favor, tened paciencia.

— Integrantes: Akatsuki, Saji Inuzuka, Vergil.

— ¡Mucha suerte a todos!

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Re: [Misión Rango C] Ataduras del infierno. — Trama.

Mensaje por Akatsuki- el Jue Ene 11, 2018 10:56 am

Mision C
Akatsuki
KirigakureMonte selladoLaboratorio

Los días de tormenta eran algo muy común en el país del agua por lo mismo los pobladores hacían caso a las advertencias y se mantenían resguardados en sus hogares, ya que los que desafiaban a la tormenta eran arrastrados por el viento y engullidos por las aguas, luego días después eran encontrados sus cuerpos ya sin vida. Ya que las tormentas eran peligrosas incluso en los malos días las casas eran arrastradas por la ira de los mares. Todos los pobladores tenían cuidado, pero el joven no se quedaría bajo la protección de su hogar, el pertenecía a un grupo diferente de personas, él era un shinobi del país del agua. Aquellos que se enfrentan a las tormentas, invasiones y cualquier calamidad que amenace su tierra.

Cuando recibió el llamado, no tardó mucho en prepararse el joven, no estaba muy seguro a donde irían por lo que decidió llevar todo lo necesario. Su vestimenta era su uniforme negro junto con su banda de la aldea, pero más importante de la ropa era el armamento, por lo que se acomodó su lanzador de kunai en el brazo derecho, sus senbos los acomodo dentro de su banda ninja, la ventaja de ser armas tan finas es que podía ocultarlas y transportarlas de manera más sencilla. Se acomodó sus garras en ambas manos, y se puso una chaqueta de tal manera de que pasaran desapercibidas, su katana en la cintura y su comunicador lo mantendría en su bolsillo-hasta que supiera con quien estaría en equipo podría sacarle algun provecho-, su mochila grande y por ultimo su abrigo Verde, lo cubriría de la lluvia y el frio. Una vez listo tomo camino.
Cuando llego al puente simplemente se quedo sin palabras, estar frente a uno de los espadachines de la niebla siempre le generaba un gran impacto el castaño, ya que eran figuras dignas de su admiración, ya que si uno de sus sueños de niño y meta actualmente seguía siendo volverse uno de ellos- ser un espadachín de la niebla- pese a que se sentía emocionado mantuvo sus reacciones a rayas, manteniendo unas facciones ecuánimes no podía permitirse pasar algún ridículo frente a el, además de que estuvo atento a las instrucciones, que básicamente eran no romper nada y cuidar su laboratorio mientras iba a una misión, que parecía mas importanteHabía tenido mala suerte sin duda-

Memorizadlo. En caso contrario tendréis un problema.— Alzó su mano rápidamente y tras ello lanzó hacía atrás un pequeño pergamino en dirección al Yuki

Atrapando el pergamino el joven castaño lo examino detalladamente si Kiryu se parecía en algo a su sensei, más le valía no desobedecer a sus indicaciones. Cuando el mapa se había desecho, el espadachín ya se había ido del lugar.

El viaje en el pequeño navío había sido turbulento, pero eso no era novedad con la tormenta que tenían encima, pero en ese viaje es cuando aprovecho para darles un vistazo a los compañeros que le habían tocado en la misión.  Una era una joven con lo que parecía un cachorro y el otro era un joven mayor que el, lo que le llamaba la atención de el era el color de su cabello- Podría ser de un media sangre- sin embargo les dedico unas palabras mientras estaban próximos a llegar a su destino- Espero que trabajemos bien y que hayan prestado atención a las instrucciones- el tono en que lo dijo fue calmado y tranquilo, ya que solo quería que la misión fuera un éxito.

Se sorprendió cuando los dejaron en una parte que no conocía del monte, esa zona estaba prohibida sin autorización por lo que el que los dejaran estar ahí lo emocionaba, conocer nuevos lugares siempre le entusiasmaba. Los dejaron en un muelle casi hundido pero a unos cuantos metros de ahí, estaba un hombre de prendas blancas que parecía que los estaba esperando, el joven castaño suspiro y empezó a caminar tomando rumbo donde estaba el hombre de blanco –Tengan cuidado- fue lo ultimo que les dijo a sus compañeros mientras caminaba por el muelle.

Estadisticas:
  • Fuerza :20
  • Resistencia : 10
  • Agilidad : 10
  • Espíritu : 23
  • Concentración : 23
  • Voluntad : 10
Chakra : 93

Inventario:

Armas:
3 kunais
3 shuriken
9 Senbons
1 katana
1 surudoi tusme


Utileria:
5 Alambres ninja
4 pastillas soldado
2 bombas de humo
3 bengalas


Equipamiento
1 intercomunicados
1 mecanismo kunai oculto


1 Mochila



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pienso - Hablo

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Re: [Misión Rango C] Ataduras del infierno. — Trama.

Mensaje por Inuzuka Saji el Jue Ene 11, 2018 9:11 pm


Saji & Kiji
Los más recientes se arremolinaban cerca de las gemelas, que cuidaban de todos los perros que apenas tenían dos meses y se encontraban alterados por la tormenta, un montón de orejas agachadas y las colas entre las patas mientras prácticamente peleaban por acercarse lo más posible a las manos de las chicas, buscando refugio y consuelo en su calor y caricias. Para Saji era complicado, pues notaba que si bien a Kiji no le importaba mucho la tormenta, si añoraba estar al lado de su compañera en esos momentos tan extraños- Gou, tengo que prepararme para la misión ¿Puedes tomar mi sitio? -Nada más decir eso, los perros se lanzaron hacia el mencionado, el menor de los hermanos que de pronto se vio sepultado en una masa de pelos y alguna que otra baba. La kunoichi se habría reído de no ser por conocer el nerviosismo de todos, por lo que en ese instante se dedicó a marchar a su cuarto, dándole un beso en la mejilla a su hermana, que también estaba bastante mal. Por fin en brazos de la albina, el can color caramelo comenzó a calmarse, aprovechando para mentalizarse de tener que salir bajo ese cielo que tan poco le gustaba.

Sobre su escritorio, sin mucho orden, se encontraban las cosas que llevaría, algunas viejas y otras compradas al poco de saber que se iría. Abrió la mochila y en esta comenzó a meter la mayoría de cosas, los kunais, shurikens, píldoras de soldado, bolsitas explosivas y bombas de humo, todo lo que creía conveniente. Fuera quedaron los puños americanos que había adquirido recientemente, se los enfundó, quedaban perfectos junto a los guantes sin dedos, no molestaban y eran ligeros, perfectos para su estilo de lucha, los dejó a un lado y comenzó a vestirse, leggins ajustados, camiseta de manga larga del mismo negro que la parte baja, una sudadera gris y verde que quedaba tan ancha que sus inexistentes curvas desaparecían, con dos bolsillos a los lados. El calzado fue de lo último, junto a las coletas de costumbre, asegurándose de que los coleteros eran resistentes, de todas formas metió unos cuantos al fondo de la mochila por si acaso.

Con toda la vestimenta lista, amarró la placa ninja en el brazo y se dispuso a tomar las cosas- Veamos… Esto aquí -Se levantó un poco la sudadera para así amarrar el recipiente de ADN en el lado izquierdo, la mochila en el lado derecho y así bajar de nuevo la ropa, la mochila se la colocó a la espalda, con cuidado de no pillar el pelo o la capucha, los puños americanos tomaron respectivamente los bolsillos, dedicándole a cada uno su espacio y así un mejor acceso en caso de batalla repentina. Lo que restaba era un comunicador, desconocía si sus compañeros llevarían- Espero que la señora no me lo vendiera para nada… -Lo miró de mala gana y lo guardó en uno de los bolsillos por si llegaba a ponérselo. Lo que no podía faltar, claramente, eran unas galletitas con forma de hueso, estas tomaron espacio en la mochila, dentro de una bolsita para que no se mancharan con las armas.

- ¿Listo, Kiji? -Se giró a ver a su compañero, que aprovechó para saltar de inmediato a los brazos de la muchacha, que por fin dejó escapar una pequeña risa- Vamos, no podemos llegar tarde, es nuestra primera misión de rango C -Besó la cabeza del can y le dejó entrar en la chaqueta, asomando la cabeza por la zona del cuello.


Pese a lo oscuro del día, en cuanto llegó pudo reconocer a Vergil, más que nada por su olor, el cual ya había memorizado hace tiempo, le dedicó una sonrisa y miró al nuevo, antes de dar cuenta de la figura que se alzaba ante ellos. No había duda, era uno de los espadachines legendarios, tanto Saji como Kiji notaban lo afortunados que eran de estar frente a él, por muy creepy que pudiera ser o sus amenazas. No se movieron o hicieron sonido alguno hasta que lanzó el pergamino al castaño, acercándose a este para poder memorizarlo también. No era muy difícil, al menos no para la chica pues contaba también con la memoria del ninken.

El viaje en barco fue como poco turbulento, la Inuzuka se preocupó por no caer al mar pues si bien no habría problema, prefería no hacerlo en medio de una tormenta y con cierto temor a esa bestia de la que habló el hombre. Pese a que el desconocido dijo algo, ella tan sólo asintió y siguió bien sujeta al barco y a su perro.

Al arribar no tardó en bajar, siendo la primera pues tomó la vía rápida, saltando hasta el muelle- Tendremos cuidado, no te preocupes -Aprovechó entonces para acercarse al chico, tomándole del brazo sin pudor alguno, aprovechando así tanto ella como el que no se había movido del interior de su chaqueta, para olfatearle un poco, quedándose con este- Mi nombre es Saji y este es Kiji -Presentó a ambos, y si bien ella sonreía, el cachorro dejó escapar un poco de aire, como si suspirara de frustración o enojo. No se separó de él, al menos hasta ver la figura blanca, a lo que decidió dejar el brazo pero no alejarse mucho del nuevo, su olor llamaba la atención de la chica y no podía evitar querer conocerle mejor, tal y como pasaba siempre.

Stats:
Saji:
   
  • Fuerza : 8
  • Resistencia : 8
  • Agilidad : 11
  • Espíritu : 4
  • Concentración : 8
  • Voluntad : 4
Chakra : 66
Kiji:
   
  • Fuerza : 4
  • Resistencia : 4
  • Agilidad : 5
  • Espíritu : 2
  • Concentración : 4
  • Voluntad : 2
Chakra : 33
Inventario:
Puños americanos x2.
Recipiente ADN x1.
Comunicador x1.
Mochila:
Kunais x6.
Shuriken x6.
Píldora soldado x2.
Bomba de humo x1.
Bolsita explosiva x2.
Galletas caninas x10.
País del agua - Monte sellado - Laboratorio


   

   


Kiji!:
Hanami & Jin:

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Re: [Misión Rango C] Ataduras del infierno. — Trama.

Mensaje por Vergil el Vie Ene 12, 2018 9:31 am

La silueta de una persona envuelta en una capa impermeable podía vislumbrarse en la horilla del muelle principal de la villa,  pese al mal tiempo Vergil disfrutaba la vista del furioso océano, incluso entre el sonido de truenos y olas estrellándose en contra del muelle el joven podía disfrutar la tranquilidad del lugar, al menos en lo que a personas se refería, los furiosos vientos hondeaban fuertemente la parte baja de su capa lo que dejaba al descubierto parte de su habitual atuendo.-.....ya es hora....- mencionó en voz baja antes de dar media vuelta y dirigirse al punto de encuentro, el joven había sido seleccionado para participar en una misión de rango C en conjunto con otros ninjas, no se habían dado detalles sobre la naturaleza de la misión o los miembros que tomarían parte en ella por lo que el tratar de darse una idea sobre lo que se podía esperar era relativamente difícil sin embargo adentrándose un poco en terreno de especulación si se asumía que el pésimo clima había sido algo más que un golpe de mala suerte, esto indicaba que la misión requería un mínimo de conocimiento por parte de civiles.-....calles vacías y sonido oculto por la tormenta...- daños a edificios podían ser atribuidos a desastres naturales así como cualquier desafortunado deceso tanto civil como ninja...

  El punto de reunión guardaba algunas sorpresas para el peliblanco, la primera y más obvia era la presencia de cierta joven inquieta, enérgica y con un cierto desdén por el espacio personal, las memorias del día en que había arribado a la villa brotaron instantáneamente al observar a la chica, ciertamente no era el tipo de persona con el que Vergil pudiera tener una conversación interesante sin embargo debía admitir que había desarrollado una especie de afinidad por la chica, tal vez era su enérgica personalidad que contrastaba con la de él o tal vez era el simple hecho de que le divertía ver las reacciones de su cachorro mascota para con sus acciones quien, en términos simples, parecía ser el más sensato de los dos, Vergil se limitó a inclinar un poco su cabeza en forma de saludo. La sorpresa más grande fue la presencia de uno de los espadachines de la niebla quien parecía ser el anfitrión de la misión, Vergil mantuvo una mirada en el observándolo con detenimiento, desviando su atención solo para mirar el mapa que le había entregado al otro joven presente, este era su primer contacto con la legendaria organización de los espadachines de la niebla, el renombrado grupo de shinobis especialistas en kenjutsu que habían ganado su reputación a pulso a través de todo el mundo ninja y mas allá.-..........- tras la explicación y subsecuente desaparición del espadachín los jóvenes se dispusieron a partir sin embargo Vergil aguardó un momento a que sus compañeros se adelantara.-....... how disappointing......-dijo en voz baja aun mirando fijamente el lugar donde había estado parado el Jonnin, segundos después procedió a ir tras sus camaradas.

El viaje había sido tan ajetreado como se había anticipado, los fuertes vientos e implacable oleaje amenazaron con hundir la embarcación cada segundo que esta había pasado fuera del puerto, el objetivo era una locación que usualmente se encontraba fuera de los limites tanto de los civiles como de Shinobis no autorizados.-....charming.....- Mencionó Vergil al observar el estado tanto del puerto como el de la isla en general, se notaba claramente que no había recibido mucha atención humana al menos en un largo tiempo.- cuidado?....por supuesto.....la definición de "trapos sucios" en un laboratorio fuera de los limites shinobis deja mucho a la imaginación...- el sarcasmo en sus palabras podía notarse sin mayor esfuerzo sin embargo dejaba en el aire la cuestión sobre qué es lo que podrían esperar en dicho lugar. Como era de esperarse Saji fue la primera en tratar de romper el hielo de la única forma que sabía, invadiendo el espacio personal de alguien.- Soy Vergil....- dijo sin mayor ceremonia mientras se colocaba al costado del joven, el opuesto al que Saji había decidido invadir.-  Nos esperan...- hizo un pequeño gesto con la cabeza en dirección del sujeto de la bata blanca quien los miraba fijamente.

stats:

Fuerza : 4
Resistencia : 4
Agilidad : 8
Espíritu : 8
Concentración : 4
Voluntad : 2
Chakra : 64

items:

Katana
Surudoi Tsume
Capa impermeable

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Re: [Misión Rango C] Ataduras del infierno. — Trama.

Mensaje por NB Narración el Vie Ene 12, 2018 11:24 pm

Especialista Iryioninjutsu: "Penguin"
Frente a aquella gran gruta alejada del conocimiento de la mayoría de shinobis que formasen parte de aquel mundo, un hombre yacía completamente absorto en unos informes que portaba en su brazo derecho y donde su mano izquierda se encontraba tanteando la superficie del gran número de papeles que yacían enganchados a aquella pequeña tabla de madera. Tan solo se podría observar como aquella bata blanca escondía gran parte de su cuerpo y como un sombrero negro, blanco y naranja que se asemejaba a la forma de un pinguino, provocaba que sus ojos no fueran más que una sombra tétrica y que hasta el momento, no podrían llegar a observar por las distancias.

Si bien la tormenta parecía no cesar, este se mantenía quieto, aprovechando el poco cobijo que brindaba no solo el pequeño balcón de piedra que se encontraba sobre él, si no tambien el chakra con el cual había impregnado la superficie de los papeles para de tal modo evitar que su tinta fuese dañada o quedase volviéndose en la nada. — Vosotros sois los encargados de acompañarme con el orden del laboratorio por lo que veo..— Se limitó a decir sin apartar la mirada de los papeles en el mismo momento que aquellos tres Genins se acercasen a su ubicación, dando una visual de las letras que se grababan en la zona blanquecina de su sombrero "PENGUIN". — Akatsuki, Saji y Vergil...— El tono de su voz parecía ser bastante vago de la misma manera que su mirada que parecía no prestarles atención en aquellos instantes. — Comencemos entonces. Mi nombre es...bueno, podéis llamarme Penguin. Soy uno de los ayudantes de Kotaro Kiryû y con ello, uno de los científicos que se encargan de estudiar los distintos patógenos y bueno, todas esas cosas. — Cualquiera que lo escuchase incluso podía llegar a pensar que realmente aquel hombre, era completamente nulo a la hora de entablar conversación con gente del exterior. — Seguidme. — Añadió antes de girar sobre su propio eje para así, ingresar en la gruta que se encontraba tras su cuerpo.

Una vez los shinobis ingresasen tras él, este alzaría la mirada para observar al frente. Aquel pasillo, muy a pesar de la estructura de piedra en la cual se encontraba, era perfecto en todo tipo de sentido, guardando una superficie tan lisa como simétrica, creando un triangulo perfecto una vez comenzaban a avanzar. Si bien se podía notar la poca luz del lugar, a unos cien metros en dirección descendente podría llegar a verse una pálida luz que se convertiría en la única fuente de iluminación cuando de un fuerte sonido, pudiese escucharse como la abertura por la cual habían entrado, se cerraba, dejándolos de tal modo, encerrados en aquella gran penumbra. — Mi mentor me ha dejado al cargo de esta misión por lo cual os pido que seáis cuidadosos con lo que tocáis puesto que todo se encuentra bajo meticulosos trabajos de investigación. Puede que veáis cosas desagradables, pero todo como es obvio, es por el bien de la medicina...y otro tipo de experimentos. — Llegados hasta aquella blanquecina fuente de luz, el hombre ingresaría en una amplia habitación donde, cada una de las paredes se encontraban decoradas por libros, imágenes de todas las partes del cuerpo humano plasmadas en papiros desgastados y grandes mesas que se encontraban colocadas de una manera tan simétrica como aquel pasillo que habían dejado atrás. Tres en total, colocadas en paralelo de tal modo que desde la entrada se vería una tras la otra, cada una de estas con un gran número de viales, de cristales con sustancias de extraña procedencia y colores bastantes desagradables.

Aún a pesar de aquello, cada centímetro del lugar se encontraba remarcado por el completo blanco, con una apariencia tan pulcra que se podía verificar que cada rincón de la habitación se encontraba perfectamente esterilizado, algo común en un campo como aquel. Si bien se podían observar artilugios que parecían provenir de otro mundo, más aún eran de destacar lo que parecían unos tanques repletos de una cristalina sustancia al final de un enorme pasillo que comenzaba tras unas escaleras a unos treinta metros desde su posición. — Antes que nada necesito que dejéis todas vuestras pertenencias en a vuestra derecha y os pongáis los uniformes...No olvidéis secaros bien. — Si estos observasen hasta tal lugar, podrían observar una pequeña zona que parecía de descanso con sofás de cuero y varias perchas donde dejar sus pertenencias. Colgadas, se podían además ver tres batas con sus respectivos guantes y no muy lejos, una fuente que parecía un manantial puro. — Pero antes limpiaros las manos en la pequeña fuente. Cuando esteis listos acercaros a mi. Y por favor, me gustaría que el Ninken se quedase mirando desde esa zona. Como comprenderás no podemos arriesgarnos a desastres o que agentes exteriores lleguen a lugares donde puedan ser un peligro. — Finalizadas sus palabras el hombre se adelanto hasta aquellas escaleras, con la mirada aún baja y fija en aquellos informes.

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Re: [Misión Rango C] Ataduras del infierno. — Trama.

Mensaje por Akatsuki- el Sáb Ene 13, 2018 7:57 pm

Mision C
Akatsuki
KirigakureMonte selladoLaboratorio


Bien estaba en el equipo más pintoresco que podía haberle tocado, por un lado una chica con un perro que parece que no tiene respeto del espacio personal- por lo menos el perro es lindo-  por sus facciones no parece nativa del país, pero eso solo eran especulaciones. Por el otro lado estaba el joven un poco más chico que yo en estatura, pero sus facciones parecían de alguien de mayor edad, el cual se presentó y amenizo parte del viaje con sus comentarios- algo sarcásticos, bien podría ser un media sangre- Puede que lo último vivido lo haya hablandado, esa extraña formación lo tenía nostálgico, le recordaba a su propio equipo que en la actualidad no se encontraba unido, ikum había ascendido a chunin y ahora estaba en misiones de mayor rango. Por otro lado Ristard parecía que el mar se la había comido, no sabía nada de ella, solo esperaba que estuviera bien.

No paso mucho cuando estuvimos enfrente del shinobi que se llamó a si mismo Penguin y era ayudante de Kiryu es la persona que se quedó a cargo de esta misión y nos daría los detalles de la información, su vestimenta era toda blanca como todo médico solo resaltaba una gorra que tenía el nombre con el que se identificó. –Supongo que solo encontrare excentricidades en este lugar- en todo este tiempo ya habían entrado al laboratorio y penguin ya nos explicaba que habían cosas frágiles y experimentos peligrosos, solo confirmando lo antes dicho por el espadachín de no tocar ni romper nada. Todo se percibía  normal en dicho laboratorio con los tonos blancos, no tardamos en llegar a lo que parecía una zona de descanso. Ahí se nos dio la instrucción de que dejáramos nuestras cosas y que nos pusiéramos unos trajes que nos mantendrían seguros de alguna infección y viceversa así  no infectaríamos el laboratorio que debería estar esterilizado. Ademas debíamos lavarnos muy bien las manos, en una fuente que estaba situada en la sala, me quite mi abrigo y lo deje en el perchero, en mi espalda estaba mi mochila la cual me quite y la puse junto a mi abrigo.

Todo iría normal pero ahora se enfrentaba a cierta duda dejar su espada o no, aunque entendía que podía estorbarle no llevar su arma si le generaba cierta ansiedad, pero al final dejo la espada junto a su mochila. Después de dejar todo en el perchero se dirigió a la fuente antes mencionada y lavo sus manos, una vez realizada la acción se acercó hacia donde estaban los uniformes, corroboro que estuviera bien seco- bueno supongo que ponérmelo encima de mi ropa bastara -  por lo que se puso la bata blanca, seguido de los guantes ya una vez uniformado y listo se acercó hasta el inicio de las escaleras junto al encargado, esperando instrucciones.


Estadisticas:
  • Fuerza :20
  • Resistencia : 10
  • Agilidad : 10
  • Espíritu : 23
  • Concentración : 23
  • Voluntad : 10
Chakra : 93

Inventario:

Armas:
3 kunais
3 shuriken
9 Senbons
1 katana
1 surudoi tusme


Utileria:
5 Alambres ninja
4 pastillas soldado
2 bombas de humo
3 bengalas


Equipamiento
1 intercomunicados
1 mecanismo kunai oculto


1 Mochila



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pienso - Hablo

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Re: [Misión Rango C] Ataduras del infierno. — Trama.

Mensaje por Inuzuka Saji el Dom Ene 14, 2018 3:45 pm


Saji & Kiji
En cuanto se acercaron al hombre, este se presentó, llamando la atención de la chica por el nombre y el gorro a juego, los impulsos de la chica gritaban por acercarse y saludar como de costumbre, pero la idea de estar en una misión conseguía echarla hacia atrás, pensando bien que aquello podía meterla en un lío. Permanecía perdida en sus pensamientos mientras entraban a la gruta, todo era nuevo y ansiaba poder ir a placer por donde quisiera, investigando y explorando cualquier cosa que le pareciera curioso. Esa idea chocaba fuertemente con la de mantenerse lo más profesional posible, algo con lo que su compañero le ayudaba, bastaba con notar cómo el corazón de la albina se aceleraba o mirara a todas partes para saber más o menos que pensaba, dándole  un toque con el hocico en el cuello para que se calmara. De no ser por él, tal vez se habría separado del grupo nada más desembarcar y estaría correteando por la isla. Pese a estar en su mundo, escuchaba al hombre, que mencionó algo que hizo arrugar la nariz a la muchacha, no tenía problema en ver cosas desagradables, al menos eso pensaba pues se imaginaba que sería igual que cuando iba de cacería con su hermano o madre, el matar, despellejar y despedazar a un animal era algo que si bien en las primeras veces le resultaba asqueroso, ahora era algo normal y no lo veía raro. Lo que la hizo sentirse así fue en parte por el resto de palabras, si eran cosas delicadas y se usaban para experimentos y medicina… A ese punto no quería llegar, en el fondo deseaba que como mucho fuera como conocía.

La tenue luz pasó a ser una más fuerte cuando ingresaron en la zona del laboratorio, todo en un blanco tan pulcro que a la Inuzuka le daba cierta aprensión pisar por allí con los zapatos llenos de barro No es tan malo Se alegró internamente, lo que veía era algo que no entendía para nada, lo único que reconocía era los diagramas del cuerpo humano, sin embargo pasó desapercibido ante lo que había al final del pasillo, intentó dar un paso hacia aquellos tanques ¿Estarán vacíos? Su avance se frustró ante las nuevas palabras del científico que comenzó a explicar las medidas que tenían para evitar la contaminación del lugar. Podía dejar sus cosas, podía desnudarse frente a todo el mundo sin ningún problema, pero dejar al Ninken era impensable. Quiso replicar, pero el contrario se alejó, dejando entre frustrada y triste a la chica, el perro por su parte lo había entendido y tenía las orejas agachadas seguramente por los mismos sentimientos- Kiji… -Le sacó de su sudadera cuando se acercaron a la zona de descanso, acuclillándose frente a uno de los sofás para así apoyar al can en este y poder verle bien, dedicándole una mirada tranquilizadora- Tranquilo, no me pasará nada, en caso de que eso pase te llamaré lo más fuerte que pueda -Le besó en la cabeza antes de que él le lamiera la mejilla- Encárgate de mantener la entrada vigilada y que nadie toque las cosas que los tres dejaremos aquí ¿Vale? -Algo más animado, ladró enérgicamente, acercándose a donde todos comenzaban a dejar sus cosas. Allí dejó todo, sacando antes la bolsita de galletas, comiéndose ella una y dándole otra a Kiji, se lo dejaría fuera para que pudiera comer cuando le apeteciera- ¿Queréis? -Preguntó mientras le ofrecía una a cada uno de los ninjas, de no tomarlos simplemente las volvería a guardar.

Saji se alejó de su compañero para así desvestirse, por su parte tan sólo se quitó la sudadera y los guantes, podía ser poco, pero al llevar ropa tan ajustada, podía marcarse cada parte de su cuerpo, tras eso imitó al de pelo castaño y se lavó bien las manos y la cara por si acaso, pasando luego a colocarse la bata. Se habría puesto los guantes, pero considerando que su cabello podía ser un pequeño problema, desató las coletas, para así ponerse uno de los coleteros en la muñeca y con el otro atarse una única cola alta, de esa manera tenía el cabello más recogido y manejable.

Por fin con los guantes puestos, se alejó de la zona de descanso, despidiéndose de Kiji una última vez, satisfecha al ver que se había tumbado cerca de las cosas y mantenía la cabeza hacia la entrada, tal y como le había pedido Lo siento, amigo… Pensó para sí misma antes de girar y dar los últimos pasos hasta donde se encontraba Penguin, esperando al lado de Akatsuki sin decir nada, mirando a todas partes, parándose más en su superior.  

Stats:
Saji:
   
  • Fuerza : 8
  • Resistencia : 8
  • Agilidad : 11
  • Espíritu : 4
  • Concentración : 8
  • Voluntad : 4
Chakra : 66
Kiji:
   
  • Fuerza : 4
  • Resistencia : 4
  • Agilidad : 5
  • Espíritu : 2
  • Concentración : 4
  • Voluntad : 2
Chakra : 33
Inventario:
Puños americanos x2.
Recipiente ADN x1.
Comunicador x1.
Mochila:
Kunais x6.
Shuriken x6.
Píldora soldado x2.
Bomba de humo x1.
Bolsita explosiva x2.
Galletas caninas x8.
País del agua - Monte sellado - Laboratorio


   

   


Kiji!:
Hanami & Jin:

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Re: [Misión Rango C] Ataduras del infierno. — Trama.

Mensaje por Vergil el Lun Ene 15, 2018 7:55 am

Bajo circunstancias normales el acceder a una zona controlada por tu misma villa no representaba mayor problema, uno podía desplazarse al lugar sabiendo que se encontraba en relativa seguridad puesto que siempre habría compañeros patrullando los limites de dicho territorio sin embargo debido al hecho de que esta era una zona restringida así como la clara amenaza de parte de nuestro anfitrión en su primer contacto nos daba la impresión de que su fin podía llegar no en la línea frontal de alguna tierra lejana sino en el interior de su propio país, no era una sorpresa porque la mayoría de los jóvenes parecían sospechosos del sujeto que había acudido a recibirles.- no creo que ninguno de nosotros quisiera acercarse a sus experimentos más de lo necesario.- Mencionó Vergil en respuesta a el cuidado que debían tener con respecto a cualquier clase de equipo o muestra en las instalaciones, el joven dedicó una mirada discreta a Saji para asegurarse de que no estuviera a punto de tocar algo que no debía, la chica había demostrado ser la más curiosa e hiperactiva del equipo por lo cual no estaba de mas el mantener un ojo sobre ella.

Los estándares de seguridad parecían ser bastante exigentes, el asistente requería que removieran cualquier posible fuente de contaminación incluyendo ropa, armas y objetos personales lo que en primera instancia pareció no agradar a nadie, entre ellos Vergil, por las conjeturas que había podido realizar no le agradaba nada la idea de quedar desarmado en una situación de la que tenía tan poca información como esta, siempre se podría usar ninjutsu para defenderse en caso de ser necesario pero el ser despojado de su katana ciertamente resultaba poco placentero "¿por qué solicitar ninjas armados y después pides que se desarmen?" se preguntaba a si mismo mientras se separaba un poco de sus compañeros para comenzar a separarse de sus pertenencias "por que probablemente no necesitas que dichos ninjas luchen contra algo, al menos no de forma convencional" el privarlos de sus herramientas sugería que no necesitarían involucrarse en alguna clase de confrontación sin embargo si este fuera el caso por que involucrar ninjas en primer lugar?....no sería mejor conseguir civiles de confianza para manejar el papeleo?.

 Vergil procedió a soltar el seguro de su capa impermeable para después removerla rápidamente con un movimiento circular por sobre su cabeza lo que causo que la capa se sacudiera fuerte mente a sus espaldas soltando el exceso de agua sobre ella por la inercia.- requieren ninjas desarmados?...extraño encargo.....aun así dentro de lo aceptable.- sentenció el joven para después comenzar a vestirse con el uniforme que le habían facilitado. Había otra posibilidad por la cual esta misión requeriría ninjas desarmados en situación de combate "Deberíamos preguntarnos si la misión requería asistencia ninja o simplemente sujetos de prueba" si el objetivo de la misión era el recabar información sobre las habilidades ninjas o como el chakra funciona en ellos tendría sentido el por qué se debía forzarlos en situaciones de combate en las que no contara con nada más que sus propios cuerpos para defenderse.

Tras atender a los requisitos que el hombre había estipulado esperó un momento a que sus compañeros estuvieran listos, Vergil notó como Saji parecía un poco consternada por el tener que dejar a su compañero de cuatro patas en la sala de espera.- .........regresaremos pronto......- dijo el joven en tono serio sin mirar a la chica directamente.- ....el estará bien....- si bien su intención era el hacer sentir a la dama su rostro no reflejaba mucha emoción, todo era terreno desconocido de ahora en adelante y debido a que el grupo se encontraba más vulnerable que nunca, necesitaba a su compañera concentrada para lo que fuera que los esperara más allá del pasillo al que seguían al auto denominado Penguin.

Stats:
Fuerza : 4
Resistencia : 4
Agilidad : 8
Espíritu : 8
Concentración : 4
Voluntad : 2
Chakra : 64

Items:
Katana
Surudoi Tsume
Capa impermeable

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Re: [Misión Rango C] Ataduras del infierno. — Trama.

Mensaje por NB Narración el Lun Ene 15, 2018 7:55 pm

Especialista Iryioninjutsu: "Penguin"
Perdido entre el gran número de informes que aún se encontraban formando parte de su brazo, aquel shinobi se mantuvo en completo silencio a la espera de que sus "invitados" finalizasen con la primera orden que este les había brindado. Su presencia parecía casi nula pero a pesar de ello, seguía siendo uno de los hombres a los cuales el mismo país les brindaba la completa confianza a la hora de formar parte de aquella zona del Monte sellado donde, bajo el mandato de Kotaro Kiryû, hacían cosas que nadie podría llegar a imaginarse.

Para cuando estos habían cambiado sus vestimentas y junto a ello acudido hasta la zona en la cual el hombre se encontraba este alzó su mirada que incluso a aquella distancia, sus ojos parecían no hacer acto de presencia debido a la manera con la cual aquel sombrero caría sobre su rostro. — No es cosa mía, como comprenderás los animales no están permitidos en un laboratorio. Tenemos un gran número de proyectos que si entrasen en contacto con un agente extraño podría estropear años de investigación. Espero lo comprendas. — Si bien su tono sonó completamente indiferente, sus palabras trataban de brindar un ligero consuelo a la Inuzuka. No era un tirano después de todo aunque tuviese que lidiar con tanta importancia recayendo sobre sus hombros. Dichas aquellas palabras simplemente volteo, bajando por primera vez su brazo para alejar su atención por completo de aquellos papeles y comenzar a subir los escasos tres escalones que tiempo atrás se habían encontrado tras su espalda.

Una vez había llegado al pequeño alzado del terreno comenzaría a caminar, esperando que los jóvenes lo siguiesen de cerca a la par que verían a su izquierda como los tanques, efectivamente no yacían vacíos.

En el interior del primero se podría observar el cuerpo de un hombre de aparentemente unos veinticinco años a lo sumo. Palido, demacrado y a su vez compuesto de un gran número de huesos que sobresalían de sus extremidades, como si se tratase de un ser amorfo que había sufrido el horrible destino de que sus huesos quebrasen su carne y piel hasta sobresalir de cada uno de sus brazos, rodillas y piernas. Tétrico, quizás más de lo que cualquiera podría imaginar o incluso su estomago aguantar. Aún y a pesar de su estado, podría observarse como un tubo parecía adherirse a sus labios, como si de un respirador algo mejorado se tratase y brindase oxigeno al cuerpo.

Junto al primero, se podía ver como en el interior había una joven. Su cabello era rosado aunque con la consistencia de la sustancia que había en el interior parecía tornarse rojizo y flotaba cual cascada llevada por la corriente. No había vida en ella, si bien se encontraba vestida con unas prendas oscuras y ajustadas al cuerpo se podía llegar a observar como su rostro parecía haber sido deformado en algún momento y tras ello, reconstruido. Posiblemente la totalidad de su cuerpo hubiese tenido un cruel destino antes de llegar bajo la posesión del espadachín, pero este se había tomado la molestia por dar vida una vez más a la apariencia de la fémina que de igual modo, portaba en sus labios uno de aquellos respiradores nunca antes vistos.

Dos tanques más seguirían a estos pero, a diferencia de ellos, no habría vida en su interior muy a pesar de que la sustancia yacía en estos, completamente cuidado, como si el mantenimiento de esta fuese algo de vital importancia. — Habéis sido citados para encargaros de la limpieza y clasificación de archivos. — Finalizó para una vez llegados al final del pasillo, posar su mano sobre el pomo de una puerta que pocos segundos después abrió, buscando dar paso a los shinobis que lo acompañaban, no sin antes accionar una palanca que con un peculiar mecanismo abriría unas pequeñas persianas al otro lado de la habitación, provocando así que la luz de las afueras comenzase a entrar por unos tragaluces que iluminarían aquella gran sala de unos sesenta metros cuadrados y lo único que se vería en este serían un gran número de cajas repletas de archivos y que yacían sobre mesas que se encontraban mal colocadas en medio de aquella blanquecina y abandonada habitación. — En cuanto a ella... Os recomiendo no hacerle caso. — Finalizó a la parte que se adentraba en la sala. Al este podría observarse una especia de cárcel, una formada por un cristal tan duro que parecía irrompible.

Una cárcel con varios metros de amplitud, donde una buena iluminación era brindada gracias a que al otro lado de esta un cristal con visual hacia las afueras pero no hacia el interior. Tras aquel cristal, solo se vería el mar, las grandes montañas y junto a ello, la mismísima nada. Pero no había ni un símbolo vital por parte de aquella joven que parecía ocultarse bajo una gran manta negra, acurrucada y en silencio, dando la espalda a todos. — Y cuando os digo que no os lo recomiendo, es una orden directa de un superior. No quiero preguntas por parte de ninguno. Recordad que por encima de todo sois shinobis bajo mi mando y si os encontráis aquí no es solo por orden de Kotaro Kiryû si no también bajo la consciencia de la misma Mizukage.

Una vez había acabado con las instrucciones alzó su brazo derecho, tendiendo así al joven de cabello albino los informes que tiempo atrás había estado repasando, informes donde podría ver una lista de centenares de archivos que seguramente se encontrarían en el interior de aquellas cajas que rodeaban la cifra de cincuenta. — Tenéis suficientes materiales de limpieza en esa esquina. Debe de estar impecable esta habitación y todos esos archivos apilados y colocados sobre la mesa por orden alfabético, en su defecto, numérico. ¿Alguna pregunta que consideréis que estáis capacitados para obtener una respuesta?

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Re: [Misión Rango C] Ataduras del infierno. — Trama.

Mensaje por Akatsuki- el Miér Ene 17, 2018 1:02 am

Mision C
Akatsuki
KirigakureMonte selladoLaboratorio


Cuando termino de ponerse su traje, la joven inozuka había ofrecido unas golosinas a las que el castaño con una tuene sonrisa rechazo, ya estaba cambiado y no quiera arriesgarse a mancharse o contaminar algo, el encargado le dio una pequeña explicación de las razones para dejar al can, si bien fueron dichas en un tono indiferente, era un gesto importante que tomar en cuenta, su sensei no haría esas cosas y Kiryu no debería ser muy distinto – Ellos no estarían dando explicaciones sin dudas-

Cuando los tres Genin ya estaban cambiados y listos el instructor empezó a subir por las escaleras y el joven castaño lo siguió a una distancia prudente, no fueron muchos peldaños, cuando entraron en lo que podía ser un pasillo o habitación, lo que más llamaba la atención eran unos grandes tanques llenos de líquido pero eso no era lo más interesante. El joven castaño detuvo su caminar en el primer tanque, dentro de este se observaba el cuerpo de un hombre pálido, demacrado y esto no debería pasar de un momento extraño pero lo que había detenido al joven para observar más detalladamente era el parecido que tenía a su compañero. No pudo evitar pensar que podría ser el, sin embargo por las facciones aparentaba tener unos 25 años dejando claro que no era ikum. – Espero que este mejor, tal vez deba buscarlo un dia de estos- El castaño aun observa el cuerpo del hombre era una imagen que no se veía todos los días un gran número de huesos que sobresalían de sus extremidades, como si se tratase de un ser amorfo que había sufrido un cruel destino sin duda.

No avanzo mucho ya que en el segundo tanque también había un cuerpo de una persona en este caso era una mujer de cabello rosado o tal vez rojiso a diferencia del cuerpo de alado ella no tenía ninguna deformidad solo flotaba ahí en el agua, tanto el hombre como la mujer tenían un respirador, por lo que debían de estar vivos – si se puede llamar vida- los otros dos tanques estaban vacíos. Todo el conjunto era un buen recordatorio en donde estaban y esto era un ejemplo más claro de lo que podía pasar si no acataban las órdenes.

Habéis sido citados para encargaros de la limpieza y clasificación de archivos

-Bien por lo menos ya tenía claro la tarea que tendrían que hacer- al finalizar el pasillo entramos a una habitación que iluminada podía medir  unos sesenta metros cuadrados y lo único que se vería en este serían un gran número de cajas repletas de archivos y que yacían sobre mesas que se encontraban mal colocadas en medio de aquella blanquecina y abandonada habitación.

En cuanto a ella... Os recomiendo no hacerle caso. — Finalizó a la parte que se adentraba en la sala. Al este podría observarse una especia de cárcel, una formada por un cristal tan duro que parecía irrompible-  Y cuando os digo que no os lo recomiendo, es una orden directa de un superior. No quiero preguntas por parte de ninguno. Recordad que por encima de todo sois shinobis bajo mi mando y si os encontráis aquí no es solo por orden de Kotaro Kiryû si no también bajo la consciencia de la misma Mizukage.

El encargado le dio a virgil los informes que tenía en la mano. El joven castaño entro a la habitación y se dirigió a los archivos, el siempre había sido un joven que leei mucho y había estado mucho tiempo en la biblioteca y se le daba lo de leer y ordenar. Por lo que ya tenía una idea en lo que podía ayudar.
— Tenéis suficientes materiales de limpieza en esa esquina. Debe de estar impecable esta habitación y todos esos archivos apilados y colocados sobre la mesa por orden alfabético, en su defecto, numérico. ¿Alguna pregunta que consideréis que estáis capacitados para obtener una respuesta? —
El castaño solo se quedó callado, ya que no tenía ninguna duda, en todo caso esperaría a ver si sus compañeros tenían alguna duda. Ya después de esos se pondría de acuerdo con ellos por para hacer el trabajo.


Estadisticas:
  • Fuerza :20
  • Resistencia : 10
  • Agilidad : 10
  • Espíritu : 23
  • Concentración : 23
  • Voluntad : 10
Chakra : 93

Inventario:

Armas:
3 kunais
3 shuriken
9 Senbons
1 katana
1 surudoi tusme


Utileria:
5 Alambres ninja
4 pastillas soldado
2 bombas de humo
3 bengalas


Equipamiento
1 intercomunicados
1 mecanismo kunai oculto


1 Mochila



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pienso - Hablo

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Re: [Misión Rango C] Ataduras del infierno. — Trama.

Mensaje por Inuzuka Saji el Miér Ene 17, 2018 10:34 pm


Just Saji...
Estaban todos listos, pero unas últimas palabras por parte de Penguin iluminó la mirada de la chica, obvió la falta de tono en la voz y se centró en el mensaje, sonriendo ligeramente- Lo comprendo, no se preocupe -Aseguró mientras avanzaba junto a sus dos compañeros, terminaba de colocarse bien los guantes por si acaso cuando pudo ver por fin los tanques que antes llamaron su atención. Su pecho se llenó de varias sensaciones y emociones, culpa por haber creído que sería algo interesante y asombroso, pena por aquel hombre… Pero más que nada, miedo, siquiera antes de ver a la chica, se quedó petrificada al notar aquellos huesos saliendo del cuerpo, no entendía bien cómo podían hacer eso, pero en su rostro se mostraba por completo lo que pasaba por su cabeza. De igual forma, se obligó mentalmente a seguir avanzando, hasta que chocó su vista con la chica, en ese momento se alejó un paso, llevándose la mano a la boca, ahora si estaba asustada, más que nada debido a que por el reflejo, su imagen coincidiera con la de la pelirrosa, imaginándose por un instante a sí misma dentro de aquel líquido.

Bajó la mirada, no quería ver nada más, tan sólo podía intentar calmarse y evitar causar molestias Seguro que están bien, como dijo antes, se hacen estudios médicos Se consolaba internamente, sin darse cuenta de que poco a poco, paso a paso, se acercaba a Vergil, al único que conocía y si bien ella era la única que lo consideraba un amigo y esa idea no era recíproca, buscó algo de seguridad cerca de alguien por lo menos cercano.

Por suerte escuchó las palabras que su superior les dedicó, observando así al interior de la sala, en un principio normal y bastante ordinaria, seguía cerca del otro albino, todavía sin darse cuenta de ello, eso tal vez no habría sucedido de tener a Kiji cerca, pero en esos instantes no estaba con ella y esa seguridad que el can le ofrecía acabó buscándola en otro sitio. Caminó hasta casi el centro, cerrando los ojos ante la repentina luz, abriéndolos confundida por la “recomendación”.

De nuevo algo que no se esperaba, algo a lo que le retiró la mirada en cuanto pudo Ella… Hay una chica ahí dentro… Pensó mientras se posicionaba de manera que pudiera darle la cara al investigador, intentando mantenerse lo más tranquila que podía, detrás, sus manos entrelazaban los dedos y no dejaban de moverse inquietos, algo que incrementó ante el cambio de recomendación a orden.

Si bien tenía muchas cosas que preguntar, no pudo ni quiso decir nada, tan sólo sonrió quedamente y guardó silencio, esperando que Penguin se marchara y así relajarse, tal vez no sería mucho pues tenía que trabajar, pero en esos instantes el acomodar papeles era algo que ansiaba hacer con tal de sacarse lo que vio en el pasillo de la cabeza.   

Stats:
Saji:
   
  • Fuerza : 8
  • Resistencia : 8
  • Agilidad : 11
  • Espíritu : 4
  • Concentración : 8
  • Voluntad : 4
Chakra : 66
Kiji:
   
  • Fuerza : 4
  • Resistencia : 4
  • Agilidad : 5
  • Espíritu : 2
  • Concentración : 4
  • Voluntad : 2
Chakra : 33
Inventario:
Puños americanos x2.
Recipiente ADN x1.
Comunicador x1.
Mochila:
Kunais x6.
Shuriken x6.
Píldora soldado x2.
Bomba de humo x1.
Bolsita explosiva x2.
Galletas caninas x8.
País del agua - Monte sellado - Laboratorio


   

   


Kiji!:
Hanami & Jin:

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Re: [Misión Rango C] Ataduras del infierno. — Trama.

Mensaje por Vergil el Jue Ene 18, 2018 8:35 am

el pasillo por el que Penguin guiaba a los jóvenes se había convertido en lo que Vergil solía referirse como una representación de el lado oscuro del mundo ninja, deforme y retorcida, exhibida sin el menor escrúpulo pero al mismo tiempo oculta de los ojos de las personas comunes, anhelando siempre los secretos y dispuestos a tomarlos a cualquier costo. Si bien el joven alvino entendía muy bien lo que el deseo de poder provoca en los hombres, no podía obligarse a sí mismo a condonar esta clase de métodos, el simple hecho de pensar en utilizar esta clase de técnicas para obtener poder le dejaba un sentimiento nauseabundo comparable al que sentía cada vez que miraba los cuerpos que se encontraban en exhibición a lo largo del pasillo "How repulsive" pensó para si mismo, mas por lo que estos representaban que por la intranquilidad que habían provocado en su estomago.

Tras unos minutos de caminata finalmente llegaron a su destino, se les había asignado la tarea limpiar y ordenar los expedientes de la habitación, un trabajo mucho más orientado al ámbito civil que al ninja, si bien estaba consciente de que los Gennin eran utilizados para esta clase de tareas triviales de forma recurrente, no justificaba el hecho de desperdiciar talento en tareas de limpieza por muy inexperto que este fuera.- Hmph...-Fue la respuesta del albino en el momento en que su guía había mencionado a la Mizukage mientras su rostro se apartaba del sujeto en señal de desagrado, esta charada de citar a la máxima autoridad de la villa una y otra vez solo para reafirmar las supuesta seriedad de la tarea comenzaba a ser irritante para el joven espadachín, era como si los encargados de supervisar su trabajo constantemente amenazaran con llamar a su madre en el momento en el que no se hiciera lo que se había ordenado.

El joven castaño inmediatamente se dirigió hacia la montaña de reportes que debían ser ordenados, no había mencionado palabra alguna por lo que solo se podía asumir que él deseaba ocuparse de dicha labor, Vergil se limitó a dejar los reportes que se le habían facilitado en una mesa cerca del chico, golpearía el papel con la mano extendida para generar sonido, esperaba que el castaño lo notara para indicarle donde había dejado la información, probablemente le sería más útil a él.- Esto se volverá tedioso rápidamente...... let's get this over with.....- dijo mientras regresaba junto a Saji para después tomar una mopa de la esquina de la habitación, al parecer ellos serian los encargados de limpiar el resto de la habitación mientras Akatsuki terminada de poner los archivos en orden, haría girar el instrumento ágilmente entre sus dedos solo para despertar sus músculos antes de comenzar la actividad, había varias cosas que aun no habían quedado claras en todo esto, en especial la forma en la que se habían referido a lo que habitaba del otro lado del cristal reforzado sin embargo había preferido no preguntar, algo le decía que la respuesta terminaría por frustrarlo aun mas.

Stats:
Fuerza : 4
Resistencia : 4
Agilidad : 8
Espíritu : 8
Concentración : 4
Voluntad : 2
Chakra : 64

items:
Katana
Surudoi Tsume
Capa impermeable

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Re: [Misión Rango C] Ataduras del infierno. — Trama.

Mensaje por NB Narración el Sáb Ene 20, 2018 2:38 pm

Laboratorio Monte sellado
Una vez aquel hombre se había asegurado de que ninguna duda escapase de los labios de los Genins, este procedió a retirarse, dejándolos así en la absoluta libertad de continuar con su encomienda mientras este, se encargaba de continuar con su trabajo en otros lugares de aquel enorme laboratorio y a su vez, lejos de sus inexpertas miradas.

Ahora solo quedaba la soledad de aquella gran habitación alejada de la mano de los dioses, donde el desorden y el poco cuidado se convertiría en su única compañía muy a pesar de aquel cuerpo que aún yacía tirado en uno de los laterales de la habitación ¿Pero por qué hacer caso a algo que parecía estar muerto?.

La luz entraba por los tragaluces, provocando que muy a pesar de que el sitio no fuese para nada acogedor les hiciese sentir algo más de confort aún incluso cuando en su interior solo se encontraban cajas apiladas repletas de informes, mesas descolocadas y productos de limpieza con los cual ellos pudiesen realizar el trabajo sucio que sus superiores no estaban dispuestos a hacer.

Pero una ojeada rápida dada sobre los informes daría a conocer centenares y centenares de nombres desconocidos, de incluso símbolos de lo que parecían emblemas de otras aldeas acompañados en ocasiones de bandanas que corroboraban la existencia de tales lugares que hasta ahora no eran más que secretismos y daban certeza de que, si había tanta información de estos, era porque alguna vez terminaron convirtiéndose en las victimas de aquellos hombres que se daban a las investigaciones. Entre ellos también se podría ver nombres conocidos, como de los mismísimos altos cargos o compañeros, entre los cuales se podía incluso llegar a tomar consciencia de uno de los expedientes más repletos de información, uno con el nombre de "Ikum Kaguya" y remarcado con colores rojizos, incluso manchas de sangre en uno de los laterales.

Al parecer no solo aquel Kaguya encerrado había sido proyecto de pruebas del Jonin.

Pero había algo que estos ya conocían. En aquel momento, no estaban solos.
???:Desconocida
Aquel cuerpo oculto por un pequeño manto comenzó a moverse hasta que finalmente, se reincorporó ligeramente, quedando así sentada dándoles la espalda.

Los mantos oscuros cayeron lentamente de su cuerpo a la par que sus piernas aún se encontraban postradas en el suelo y ladeadas. Era una joven, con una melena albina tan larga como hermosa aunque a su vez, algo maltratada por el poco cuidado que al parecer recibía. Sus orbes rojizas se encontraban al frente, mirando la libertad aunque se observase al otro lado de aquel gran cristal pero, ante la conciencia de lo que parecía presencia humana, giró ligeramente su cabeza para así mirarlos de reojo los primeros segundos antes de girar por completo, quedando de cara a estos.

En su rostro solo había nerviosismo, temor. No era más que una joven que se encontraba al cargo de aquellos que se encargaban de experimentar y buscar curas, mejoras, modos de brindar poder o aumentar sus capacidades por medio de químicos. ¿Un conejillo de indias? Posiblemente. — ¿Venís también a hacerme daño...?— Cuestiono con un tono algo agrio mientras su mano derecha se alzaba para acariciar el cristal que los separaba. Sus orbes escarlata se encontraban fijas en ellas mientras que se podía observar como debajo del manto resaltaban un par de libros que mantenía bajo su recaudo, quizás como método de distracción dado al tiempo que pasaba en aquella jaula de cristal.

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Re: [Misión Rango C] Ataduras del infierno. — Trama.

Mensaje por Akatsuki- Ayer a las 9:11 pm

Mision C
Akatsuki
KirigakureMonte selladoLaboratorio

Al parecer todos tenía claro las instrucciones dado a que ninguno pregunto nada, por lado del castaño ya había empezado a ojear las carpetas, sin dudas era una cantidad considerable pero su compañero vergil le había dejado a un lado los informes que le habían dado anteriormente, el castaño los tomo y empezó a leerlos, esperaba que con ellos pudiera tener una mejor idea de cómo clasificar toda esa información. El castaño chasqueo la lengua- Como temía tendré que clasificarlo por orden alfabético-  ya que lo que aparecía eran eran nombres, nombres y más nombres, símbolos de clanes y en algunas ocasiones bandas ninja. Por lo que la situación le intrigaba sobre manera, ya que dejar ese tipo información a manos de unos genins, le parecía poco prudente, es que acaso no habían aprendido nada de la traición de Aramis – O nos están probando- la posibilidad que toda esa misión fuera solo una prueba de confianza resonaba con más fuerza en su cabeza.

El joven castaño empezó a mover las carpetas dejando espacio en un mesa para poder ahí poner los archivos en orden mientras hacía estas acciones les hablo a sus compañeros- Yo ordenare y clasificare los archivos las otras dos tareas pueden repartirlas entre ustedes si gustan- una dicho esas palabras ya había ordenado alguno de los nombre por los apellidos y  se había detenido a leer lo más sobresaliente de lo que suponía fueron sujetos de estudio: ABURAME sujetos con simbiosis con variedad de insectos, experimento no concluyente; AKIMICHI sujetos con habilidades de masa corporal, experimento no concluyente; HOZUKI sujetos con habilidades H2O, experimento exitoso ; HYUGA sujetos con dojutsu ocular, experimentos exitoso; INUZUKA sujetos con simbiosis canina, experimento no concluyente; JYUGO sujetos de alta peligrosidad con habilidad de absorber Shizen enerugi, Experimento fallido; KAGUYA sujetos con SHIKOTSUMYAKU, experimento exitoso.

Fue en esa letra que uno de los nombres le llamo la atención y empezó a leer con más detenimiento: Ikum Kaguya: Usuario del Shikotsumyaku, sometido a regeneración de miembros, tratamiento exitoso. El archivo de cierta manera había calmado cierto remordimiento que el castaño venia cargando desde que llegaron del examen, el haber fallado en el examen y no haber podido hacer nada para ayudar, era algo que no lo dejaba en paz, cuando vio a ikum sin brazo solo era un recordatorio de lo débil que había sido, por fortuna la vida había compensado a ikum, tener su brazo restaurado- Bueno entonces el debe estar mejor después de todo-

No sabía cuánto tiempo había estado medio acomodando archivos no habían sido muchos. Pero parecía que la misión no sería fácil después de todo, ya que un ruido, mas bien una voz entraba a romper el orden que hasta el momento había estado en el lugar. — ¿Venís también a hacerme daño...?—

Fueron las palabras que dijo la prisionera, el joven castaño volteo de reojo para verla. Era una joven, con una melena albina tan larga como hermosa aunque a su vez, algo maltratada por el poco cuidado que al parecer recibía de orbes rojizas. Ahora estaba en un predicamento no sabia como reaccionarían sus compañeros, no sabía cómo reaccionar el mismo. Si bien por lo que leei la chica podría ser solo una pobre alma en dicha que cayó en desgracia, como bien alguna criminal de alta peligrosidad, Naturalmente sentía curiosidad por la persona tras esa jaula de cristal, pero eso entraba en conflicto con las instrucciones que se les había dado y ella podría ser solo parte de un elaborado plan para probar la eficacia y lealtad de los genin. Ahora que podía hacer, no le iba a responder pero el no controlaba a sus compañeros, y la chica era bastante parlanchina por lo que bien podría ser la que le hablara. En todo caso algo tenía que hacer para dejar en claro que solo debían ignorarla-  Porque tantos problemas- a su mente vino lo más sencillo, una manera de dejar claro que el no le hablaría y que esperaba que ellos tampoco.

El castaño empezó a silbar el cuarto era chico, y su tono fue lo suficientemente alto para que todos lo escucharan**
Off-**:
reproducir video, ese es el silbido que akatsuki hace  

Asi mientras silbaba continuo leyendo y acomodando archivos: NARA sujetos con habilidad de manipulación de sombras, experimento no concluyente; NENDO sujetos con habilidad bakuton, experimento exitoso; OROCHI sujetos con habilidades de reptil, experimento no concluyentes; UCHIHA sujetos con dojutsu ocular, experimento exitoso.- Hmmm esta persona se parece al cejas fruncidas- UZUMAKI sujetos con reservas mas altas de chakra que el promedio, experimento exitoso. El acta de defunción de su amigo hachibi estaba ahí, no le parecía extraño después de todo- parece que el espadachín tenia un gusto por la investigación bastante amplio-  SABAKU sujetos con habilidades de control sobre la arena, experimento exitoso; SENJU sujetos con habilidad de elemento Mokuton, experimento exitoso; YAMANAKA sujetos con habilidades sensoriales varias, experimento no concluyentes; YOTSUKI sujetos con habilidades físicas sobresalientes, experimento no concluyente; YUKI sujeto con habilidad en elemento Hyoton, experimento exitoso. Bueno ese ultimo nombre le dejaba ver que pese a la guerra de sangre y a la casi extinción de su clan, aun había varios miembros esparcidos por el país-por no decir el mundo- y el que tuvieran los archivos aquí solo demuestra que todo con respecto a su historia se mantiene en secreto, solo los que la vivieron sabían que fue lo que paso.

Había clasificado todo en orden alfabético teniendo como resultado  17 pilas de archivos, ahora solo era cuestión de ir poniendo cada pila en una caja e ir acomodando todo en su lugar. En todo ese tiempo solo había silbado mientras terminaba de clasificar por lo que volvió a ver de reojo que hacían sus compañeros.

Estadisticas:
  • Fuerza :20
  • Resistencia : 10
  • Agilidad : 10
  • Espíritu : 23
  • Concentración : 23
  • Voluntad : 10
Chakra : 93

Inventario:

Armas:
3 kunais
3 shuriken
9 Senbons
1 katana
1 surudoi tusme


Utileria:
5 Alambres ninja
4 pastillas soldado
2 bombas de humo
3 bengalas


Equipamiento
1 intercomunicados
1 mecanismo kunai oculto


1 Mochila



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pienso - Hablo

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Re: [Misión Rango C] Ataduras del infierno. — Trama.

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