Afiliados
Limpieza 29 - 11 - 07

 photo untitled45.pngBoku no Hero ROLLoving PetsOne Piece LegacyCrear forocounting ★ starsSaint Michel Université

Invierno - El pan más duro

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Invierno - El pan más duro

Mensaje por Malkaia el Lun Dic 04, 2017 8:12 pm


Invierno

Parte I



Círculo Rojo

Almacenes — Zona Portuaria

19-Nov — 2:05 AM


Desde mi llegada al País del Hierro había tenido que solventar mi vida de alguna manera. Primero fue el puerto. Luego la mina. Con lo ganado de aquellos años en la sombra del túnel fue que pude acceder a los materiales que necesitaba para levantar una morada cerca del bosque de la base de la montaña. Ahora tenía suficientes provisiones en el almacén como para pasar el invierno. Los últimos meses los había dedicado a construir el invernadero. Sin él la huerta habría muerto y hubiera tenido que buscar otra forma de sobrevivir en un una tierra demasiado hostil. Los materiales que había utilizado en su mayoría provenían de la montaña. Sin embargo la mayor parte de las herramientas las había conseguido en el almacén de Bō. Sogas, martillos, clavos, incluso aceite para las lámparas de noche. Todo había sido provisto por el viejo lobo. Nunca pidió nada a cambio, salvo la madera y la piedra que solíamos intercambiar. Pero esa noche me contó de su problema. Hacía ya algunos meses los matones de un criminal local conocido como Gato habían comenzado a acosarlo. Primero lanzaron una oferta sobre el bar y los rechazó. La segunda vez no intentaron la persuasión con dinero sino con recursos. El recurso con el que Gato solía negociar era el músculo. Unos 30 brutos lo hacían el contrabandista más poderoso de la costa. Dilan explicó que los sicarios solo exigieron una cosa: usar su almacén todos los sábados a la madrugada para llevar a cabo ciertos encuentros. El Círculo Rojo no era otra cosa que una orgía de violencia donde bestias sin esperanza combatían hasta desmayarse por un poco de pan o un plato de arroz. Claro que el negocio de Gato no era próspero para los luchadores, sino para los mecenas. Peces gordos de todo el país, incluso extranjeros, apostaban en éstos encuentros. El negocio estaba bien. Pero como todo espectáculo, con el tiempo empezó a aburrir a los concurrentes. Lo primero que hicieron los sicarios  fue exigir putas. Dilan conocía a una o dos trabajadoras pero estaba lejos de dedicarse al regenteo. Luego de ese intento fallido directamente lo culparon de la merma de las apuestas y declararon que si Bō no hacía algo para volver al ruedo se cobrarían las pérdidas con la mercancía o el propio local.

-Estoy desesperado. Éste sábado hay una pelea importante y dijeron que debía conseguirles un luchador capaz de aguantar cinco combates en una noche. Desde mis días de shinobi a la fecha me he dedicado a acabar con mi salud, no a entrenar. ¿Cómo haré para presentarles a un luchador digno? Expresó el veterano de la cicatriz con un ánimo irónico, casi jovial, en la voz. -Quieres que pelee. Dije con la vista posada en la jarra vacía sin siquiera mirar al lobo detrás de la barra. -Lo haré. Afirme con cierta frialdad. -Lo que más me une a ti es que hayas sido shinobi de Kirigakure. No tengo nada contra la Niebla. Sólo que como bien sabes, me gusta elegir mi propio camino. Comencé a levantarme. -Hoy mi camino va directo al catre. Mañana en la noche te haré ese favor. De alguna forma se lo debía. Había sido la única persona que me prestó ayuda desde que llegué al Hierro. Además no me gustaba ver como el tal Gato se alzaba como Rey de los Ladrones sin siquiera mostrar la cara en sus negocios. No me malinterpretes. La ley es una farsa por la que no acostumbro guiarme; manchas en un papel. ¿Pero ver que un patrón se abusa de un hombre independiente? No puedo evitar que eso me toque la fibra.

La noche pasó como un suspiro por el bosque. Inadvertida en la vigilia. Mirando a techo contemplé el desastre que parecía venirse sobre mí. Cómo me había entregado sin pensar al Círculo. ¿Por qué me mezclaba con otra vez con los contrabandistas habiendo ganado la libertad en la mina? Supongo que soy masoquista. Como sea no iba a tirarme atrás. Pasé el resto del día trabajando en la huerta. Me ayudaba a meditar; además era necesario, la mejor temporada de siembra es durante el invierno. Al atardecer me encaminé al almacén.

Al ingreso era simplemente un bodegón amplio con mesas como cualquier taberna de puerto. A pesar de eso, detrás de la barra había una gran puerta y atravezandola se daba a un depósito enorme lleno de grandes cajas de madera y contenedores. Muy por detrás de las estructuras de hierro que servían para organizar toda la mercancía había un círculo rojo pintado prolijamente en el suelo. Sentado sobre una caja esperé y vi como Dilan ingresaba con un grupo de delincuentes comunes, tal vez, demasiado comunes. -Entonces éste es el tipo. Dijo uno de ellos agarrándose de los pasadores de su atuendo. -A primera vista parece más animal que hombre. ¿Pero estás seguro de que va a poder con los cinco? Inquirió a lo que Dilan se acercó y respondió sonriendo. -Nunca lo vi rendirse. Lo cual no era del todo una mentira. Nunca me había visto pelear. Y pensándolo mejor el hecho de que pusiera el destino de su local en mis manos era una locura. El muchacho que había hablado no debía superar los 25. Se acerco a mi y me escrutó con la mirada. -Dicen que vienes de trabajar para el clan Moba en la mina. ¿Eres refugiado? Sólo miré al tipo porque el hecho de que me estuviera hablando me robaba algo de atención. No respondí. Ni siquiera parecía tener mayor valor que la falsa jerarquía sobre el resto de los lacayos de Gato; y el patrón por supuesto no estaba ahí. -No importa. Tampoco iba a preguntarte de donde venías. Para mí eres otra basura extranjera. Dijo con fingida indiferencia dándome la espalda y palmeando a Dilan en la espalda. -Traigamos a los apostadores. La noche de hoy promete.

El almacén se fue llenando de personalidades del ampa. El humo y las damas inundaron los rincones sobrantes. El alcohol y las pastillas se hacían sentir en el ambiente. Risas descontracturadas y roncas
se mezclaban con la música de una banda armada principalmente alrededor de un bandoneón. Muchos de los luchadores debían estar ahí. Lo asumí por la forma en que las putas se acercaban a los hombrse más corpulentos y desvestidos. Además su amos se mantenían cerca, como quien ostenta un caballo de carreras. Según la tradición la noche comenzaría con una riña de gatos. Luego el primer combate y en los interines de los próximos habría bandejas llenas de anillos y drogas para que los concurrentes se sirvan y chicas bailando en pelotas para entretener su depravada ansiedad.
País del Hierro - Puerto




Volver arriba Ir abajo

Re: Invierno - El pan más duro

Mensaje por Natala el Vie Dic 08, 2017 6:56 pm


TEMA CERRADO.
Puntos otorgados a Malkaia.

  • Malkaia: 9 PN



Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.