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Misión D: La Diosa de las Compras

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Misión D: La Diosa de las Compras

Mensaje por Hakuma el Mar Nov 28, 2017 4:52 am

Rango D: La Diosa de las Compras

Lugar: Kumogakure no Sato --->Zona Comercial

Encargados: Hakuma

Longitud: 30 líneas mínimo.

Descripción: Madame Aroma es reconocida por hacer sus compras a lo grande. Cada temporada cambia de guardarropa, tirando todo lo que tiene y reemplazándolo con algo nuevo y que vaya con la temporada, así hubiera o no terminado de usar toda la ropa que tenía. Desde hace años, Señor Lotsio Mokuji hace la contratación de shinobis para ayudarle con esta tarea a su esposa. Tu misión será acompañar a la señora Mokuji en lo que dure su recorrido por las tiendas y llevarás sus compras hasta su casa.

Notas: La temporada de invierno incluye un gran número de atuendos gruesos y pesados, tener esto a consdieración.

Recompensa: A decidir por el Staff a la hora de corregir la misión.



Un par de pares de botas, tres sacos aborregados de  distintas escalas de rojo un vestido que ni volviendo a nacer le quedaría y una tiara de princesa que ni a juego con su figura o ropa usaría, son apenas las cosas que Hakuma lleva sobre sus brazos. El reloj de la tienda de "Antigüedades y otras decoraciones" señalaba las diez menos doce y el rostro de Hakuma, con un temple imperturbable ya sudaba un par de gotas. La mujer admiraba cada pieza exhibida mostrando un matiz de emociones que asemeja a un arco iris con los colores revoloteados.

Un par de personas se acercaron al Yuki con curiosidad, había estado de pie durante diez minutos sin moverse y parecía ya haber muerto, pero cuando Madame Aroma chasqueó los dedos, el shinobi avanzó veloz hasta su cercanía, pasando entre la gente con el respeto que se merecían y evitando cualquier clase de enfrentamiento, aunque fácilmente puede justificar su cuidadoso actuar por la seguridad de lo que porta. Se plantó de lado de la mujer, la cual observaba dos pendientes aparentemente idénticos, pero con diferencias solo apreciables para un ojo crítico observador

—Muy Bien Shinobi...— Comenzó con tono enaltecido, demostrando cierto desprecio por el joven que le acompaña. Con su zurda hace un gesto que parece desvelar la joyería a su costado, tal vez por el hecho de que no ha podido, en las casi dos horas que lleva con él, sacarle sonido alguno de su boca; ni una sonrisa ante sus infames chistes, ni un suspiro ante su -autodenominada- prominente figura, ni un bufido por el cansancio de cargar con todo lo que escogió solo por el hecho de hacerlo cargar algo en lo que se decide que va a escoger para sí misma, de verdad. —Dime, ¿cuál debería escoger?— Los ojos del Hyozan no pasaron mas de dos segundos antes de que su dedo señalara el izquierdo. — ¿Por qué?— Hakuma señaló el otro y con la mano cotnraria hizo un gesto frente a su nariz, como si algo oliese mal. La mujer sonrío, aun en contra de su voluntad, por el gesto, le parecía gracioso a sobre manera, pero tras tres segundos se compuso y tomó lo dicho.

Esta fue la etapa final de su intento por hacerlo hablar, era evidente que o definitivamente era mudo, o nada lo haría decir una sola palabra. No se sentía derrotada, sino más bien admirada por su voluntad, de cualquier modo, no le daría misericordia y si realmente no se iba a quejar, se lanzaría con todo. Cuatro tiendas departamentales distintas fueron visitadas antes de que la mujer terminara de escoger su ropa, a lo cual decidió dar retribución al shinobi invitándole a comer. Bolsas, Cajas y ropa se alzaban frente a los brazos del nuboso con tan solo sus ojos asomándose entre la penumbra de las cosas que levanta. Sus brazos ahora si los sentía como piedra, pero no expresaba nada. La mujer lo guió hasta su casa, donde la comida les esperaba. Lo que parecía misericordia para el ninja, en realidad era simple planeación, ya que si seguía haciéndole cargar mas cosas, no sabría que tanto lleva para su esposo.

Tras un almuerzo bastante pesado, la segunda parte de la misión comienza. Las cosas compradas ahora estaban siendo ordenadas por los lacayos del hogar, mientras el peliblanco ya portaba cuatro kilogramos de ropa en los primeros diez minutos. Para esta mujer, los atuendos de su marido deben combinar siempre con los de ella, por lo que también hace servicio de limpieza y re abastecimiento, con tan solo algunas condiciones admitidas por su marido, entre ellas, la reventa de la ropa. El sol se ocultaba bostezando rayos apenas cálidos ante el frío aire de las alturas, entre relojes de pulso, fédoras y tantos accesorios como la mujer compró para ella, llenó a Hakuma de cosas, que por el tamaño de su marido pesaban aun más. Cada paso robótico que daba el shinobi, hacía temblar el piso en el que caminaba, incluso de tanto esfuerzo, la ropa comenzaba a generar una muy leve escarcha, debido a que lo único que sostenía ahora al Yuki, era su espíritu y voluntad.

De alguna manera y sin poder mover más sus brazos, el martirio terminó sin quejido alguno. La reverencia de despedida fue un gesto de no más de veinte grados de inclinación, debido a las cansadas condiciones en las que se encuentra, pero una nueva tarea había terminado ya.


Kumogakure - Zona Comercial




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Re: Misión D: La Diosa de las Compras

Mensaje por Natala el Mar Nov 28, 2017 3:04 pm


TEMA CERRADO.
Puntos otorgados a Hakuma.

  • MISIÓN RANGO D: 3 PN y 900 ryos.




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