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Family Uchiha (Priv)

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Family Uchiha (Priv)

Mensaje por Laharl el Mar Nov 14, 2017 9:39 pm


Laharl

Los vientos hacia un nuevo territorio se hacen sentir tras el viaje desde Getsugakure a Konoha, siendo este un viaje bastante largo debido a la lejanía de estos dos lugares pero no había otra forma de poder evitar rechazar esa invitación del Hokage, debido a que los siguientes exámenes para que los ninjas mas novatos demostraran de lo que pudieran valer en este mundo ninja, todos los ninjas que pudieron ascender en el antiguo examen dado en Kumogakure fueron invitados a Konoha, como una forma obligatoria aunque de cierta manera nadie podía rechazar esta propuesta conocer territorios extranjeros sabiendo que no te trataran como enemigo la verdad es una propuesta bastante interesante para cualquier persona, que por lo menos quiera salir de su aldea para explorar sitios totalmente desconocidos. Debido a estos dos ninjas de la misma aldea fueron a la dirección donde es la invitación siendo esta el país del Fuego, siendo un lugar nunca explorado por ningún ninja perteneciente a Getsugakure, en el barco se encontraban dos ninjas que se consideran familia o mejor dicho como hermanos debido a los sucesos del pasado que poco a poco hacen más fuerte la unión, y también dándose el caso que la otra integrante de la familia de cuatro está totalmente desaparecida o así se podría decir porque la verdad el pelinegro, no la ha visto desde hace mucho tiempo pero este no puede asegurar que si la pelimorada, le pasa lo mismo o esta tenga más información de la otra pero esto no viene al caso teniendo asuntos por obligación sobre algunos temas pendientes que tienen como deber hacerlos representando a la nueva generación de Shinobis, que esta existiendo en el mundo aunque la verdad los verdaderos planes de Laharl, y su hermana, no son precisamente servir como representantes de Getsugakure, ni ayudar a esa aldea sintiéndola como de alguna forma se vuelve pesada para ellos, y sencillamente en algún futuro pueden romper cualquier lazo con esta sin aviso alguno.

El tiempo transcurre de una forma lenta en barco perteneciente este a Molinete, una vieja amiga que se ganaron hace mucho tiempo los chicos de la Luna, debido algunas misiones que realizaron en algún restaurante tanto algo especial que al final resulto ser otra cosa que no es un restaurante. De una forma lenta Laharl, apoya sus manos en las barandillas del barco para no caerse y solamente observa el mar viendo desde lejos posiblemente tierra o seguramente puede ser una alucinación por estar tanto tiempo en agua pero esto a el no le importa para nada, sabiendo que ya está acostumbrado a estos viajes debido a ciertos lugares que fue estando siempre acompañado por sus compañeros, cuando el chico observo de reojo a la chica noto que esta hablando con una de las amigas de Molinete, y cuando esta termino de hablar el chico se le acerco a Quinn, con un ritmo lento en sus pies para quedarse a su lado viendo hacia el horizonte sin tener nada mejor que hacer solamente esperar a que lleguen a tierra extranjeras –Puede ser que te hizo falta viajar en este barco, aunque ya no sea igual que antes- Sus orbes de tono ámbar se entrecierran recordando un poco el pasado pero de golpe sale de eso, sabiendo que posiblemente no sea la mejor idea que puede tener de recordar todo lo que antes sucedía en este lugar. Su ropaje sigue siendo de un tono color oscuro pero a diferencia actualmente tiene un chaleco de color verde dando a entender que esta a otro nivel de un gennin, y de cierta manera también es algo obligatorio tener esto puesto para que sepan diferenciarte, y ganarte algunos privilegios que te pueda servir llegar este accesorio en tu ropa, pero la diferencia es que el chico lleva el símbolo de su clan en el chaleco en la parte de atrás, sin tener ningún tipo de problema que puedan saber de golpe en cual clan pertenece el ojiambar.

Alrededor de unos diez minutos de forma algo rápida las personas del barco gritaron de una forma armoniosa pero con cierto tono bastante femenino que llegaron a tierra dejando por fin de lado de estar tantas horas andando en el agua debido al gran barco que los está transportando desde mucho tiempo atrás, sin perder bastante el tiempo cuando el barco llego a tierra de una forma algo rápida baja del barco para esperar a su compañera pisando tierras totalmente desconocidas aunque de cierto modo le trae algo de familiaridad pero no entiende por qué el pelinegro, sabiendo que posiblemente estando más tiempo en este lugar pueda entender más cosas. Con un suspiro un poco fuerte Laharl, ve de reojo a la pelimorada recordándose de algo que pudo leer debido a un pergamino –Debemos llegar a la zona de los altos rangos de esta aldea, creo que es nuestra primera parada que tenemos que hacer porque pueden que nos estén esperando para explicarnos algunas cosas en ese lugar- Le dice a la chica sabiendo desde un largo tiempo no sabe nada de ella, pero no era de sorprenderse porque poco a poco están tomando sus propios caminos aunque de alguna forma se unan de nuevo como los viejos tiempos, pero de otra forma el pelinegro no le da tanta mente a eso sabiendo que la pelimorada puede defenderse solita.


Aclaración: ....


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Re: Family Uchiha (Priv)

Mensaje por Quinn N.Phoenix el Miér Nov 15, 2017 12:23 am


Quinn N.Phoenix
La travesía desde el país de la Luna hasta los terrenos del país del fuego habían sido una completa locura. Bien era sabido que desde su estancia en territorios isleños los viajes en barco no era ya más que costumbre pero, a pesar de ello, no eran algo que hubiesen pactado lugar con lo que se suponía que era su agrado al completo. Sus orbes albinas parecían rasgar el mismo horizonte cada mañana mientras que los gritos de los tripulantes parecían destruir la estructura del navío muy a pesar de que en el fondo, no fuese algo que le molestase y mucho menos tras tener en cuenta que este la hacía volver meses atrás, recordar las ciento y una fiesta que habían vivido junto a aquellos hombres afeminados que tomaban la capitanía del buque y pasaban día y noche bañando la superficie en sake y juegos de poca monta, por lo menos para los que no acostumbrasen a vulgaridades como aquellas.

Con el simple pasar de los días parecía que el mundo se le venía encima, la distancia que compartía con el Uchiha se había vuelto aún más agria desde los últimos meses donde incluso la peliverde había estado más presente que él aunque, como era obvio, no era su culpa si no más bien la de la pelimorada que poco a poco había ido separando sus caminos para ir ahondando en otras necesidades que se iban grabando a fuego en su piel. Podía notar así ciertas incomodidades, como incluso compartiendo el mismo barco sus conversaciones habían sido protagonizadas por los mismos hombres que generaban rechazo en el cuerpo del pelinegro dado a su descaro a la hora de buscar coquetear con él o más bien, de acaparar la atención de ella al buscar respuestas del porque de su “desaparición” que había incluido un nuevo adorno que decoraba la pálida tez de sus dedos y robaba de vez en cuando alguna que otra sonrisa divertida por parte de esta, ante la intriga que hacía el navío temblar entre los vaivenes que el mismo y angosto mar regalaba al velas blancas que los acunaba.

Perdida entre una de las miles conversaciones que había compartido con los compañeros de Molinete casi ni se había percatado de la presencia del ojiambar. Aquella voz hizo que volviese, para así fijar sus orbes albinas en este, pero, incluso a pesar de que era una joven que siempre guardaba palabras que aportar, esta vez ganaron su silencio. ¿Lo más indicado? Realmente las palabras del pelinegro habían dado justamente en la zona más peligrosa que tomaba lugar en el ya rasgado corazón de esta que, muy a pesar del dolor simplemente volvió a alzar la mirada una vez más con una seriedad tan helada que podría rasgar hasta el mismo glaciar, buscando consuelo en la lejanía y en las mismas palabras que ella había decidido coronar en su ya inerte y desgastado corazón. Parecía que desde el fallecimiento del peliazul la distancia de ambos, muy a pesar mínima, se hubiese convertido en un abismo inadherente a la realidad y a su vez, imposible de superar, pero, incluso a pesar de ello, sentir que físicamente se encontraba a su lado, a pesar del vacío, era un pequeño calmante para ella.

Por segundos parecía meditar unas palabras pero de forma casi inmediata los gritos del navío provocaron que un gran suspiro abarcase sus labios antes de volver nuevamente sus mirada albina hacia su acompañante. —No tardaré — Fueron sus únicas palabras, indicándole de tal modo que podía adelantarse y bajar del barco mientras ella se dirigía una vez más al interior del barco, donde magulladas habitaciones se tomaban como camerinos desgastados donde había pasado las noches.

Una vez su llegada fue plasmada en el interior de aquella habitación y tras ir directa a sus pertenencias se despojo de su ropa para así quedarse mirando aquellas prendas "oficiales" que ahora, clamaban su uso. Tomo así unos pantalones cortos de rejillas que actuaban a modo de medias parciales (Puesto que tan solo ocuparian la zona de cadera y finalizarian por encima de las rodillas, por sus muslos) para así colocárselas y acto seguido sobre estas tomar un pantalón que sería colocado y tomaría lugar como si de un simple culotte se tratara, donde parte de su trasero quedaría al descubierto pero enmarcado aún por las medias que partían bajo estas. Una vez hecho esto tomo un top de color negro, al igual que todo lo demás para así colocárselo de modo que quedase a la vista no solo parte de su vientre si no también de su delantera que finalizaría parcialmente oculta por el chaleco grisáceo que marcaba no solo su procedencia como Kunoichi del país del la luna si no también como Chunin de la aldea. Tras colocar todas aquellas prendas acompañadas de unos guantes negros con pequeñas placas en el dorso y mayor grosor a la altura de sus muñecas, se enfundo en sus míticas botas militares y antes de salir, recogió su protector con la insignia de su aldea.

¿Primera parada? Si de verdad piensas que la primera parada será en el campamento tienes mucha fe — Comento a medida que hacía acto de presencia tras bajar del navío y colocarse a su lado, alzando ambas manos para así colocar aquella bandana en su frente, acto que realizaba por primera vez en su vida. —Vamos. Si no partimos ya no llegaremos nunca. — Añadió antes de volver sus orbes albinas hacia este a la par que dejaba caer una de sus manos, olvidando la tela negra de la bandana y colocando la otra sobre el hombro del mayor, dándole un pequeño toque antes de salir corriendo, como si de algún modo tratase de echarle una carrera, algo que como ya el bien sabía, casi que sería imposible de igualar con ella.

Tras prácticamente día y medio de viaje su llegada a la zona estipulada sería más que vigente, dando así con casi la frontera con el país de la hierba. Junto a aquella llegada y tras realizar un pequeño reconocimiento por parte de los altos cargos que les darían instrucciones su cuerpo parecía clamar por un pequeño descanso, provocando de tal modo que la pelimorada alzase la mirada para así fijarla en el pelinegro que se encontraba a su lado, cruzando los brazos a la par que lo observaba. —Maldita sea, este lugar es un asco.— Bufó con mala cara a la par que caminaban en dirección a la cabaña que le habían brindado a ambos. Logicamente, una joven que había vivido toda su vida en el desierto no era que se sintiese en casa estando a la par del país de la hierba donde la humedad parecía tornarse casi enfermiza.
País del Fuego - Exámenes Chunin










QuinnxKatsu:

Uzumaki's Family:

THEY SEE ME ROLLING:

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Re: Family Uchiha (Priv)

Mensaje por Ragnar el Miér Nov 15, 2017 8:39 am


Ragnar
Quizás en la sencillez que los trayectos parecían brindarnos tanto a mí como a mi pariente en el viaje se hallarían los hechos más complicados. Una carreta nos había traído hasta las inmediaciones sobre la frontera del país de la hierba, una zona que por su gran cantidad de árboles y climas, podías intuir que el carácter tropical era el que predominaba por sobre el resto. Muy por encima de cualquier tipo de condición climática que predominase o por los vientos en aquel día templado con ese gris predominante por los cielos los cuales únicamente parecían cambiar de color cuando los tintes negros de las aves, que circulaban en busca de un ambiente más adecuado para la época del año, en su paso hacia las migraciones que muy probablemente las llevarían hacia el oeste. 

Tres días de viaje nos había costado el camino, teniendo en cuenta que casi a la mitad del mismo nos bajamos de la carreta donde la segunda aspa del sharingan de Sayuri había sido activado, para que otra parte de los caminos los cuales se encontraban restantes fueran transitados con mi cuerpo obrando de consuelo ante el cansancio que esta pudiera llegar a tener. Algo que para cualquiera que lo mirara desde afuera era una especie de consuelo paternal de alguna manera que parecía brindarle ante el conocimiento que traía en mi subconsciente del fallecimiento del suyo, pero que muy por lo ajeno de las orbes que pudieran opinar por la lejanía, eran simplemente un consuelo que buscaba brindar tanto a su mente como a la mía quien se encontraba aun absorta por la mujer de cabellos violáceos que en mas que una ocasión parecía tomar partido en mis pensamientos siendo la principal razón de mi arribo hacia los exámenes en cuestión.

Dimos a parar primero con las cabañas de alto mando o de alto rango, como prefirieran llamarlas que se suponían estaban reservadas para los Chunnins y miembros de carácter superior obviamente al mío en cuanto a lo militar correspondiese. Pero que paulatinamente avanzábamos por estas alineaciones que se encontraban una al lado de la otra, algo parecía llamar por completo mi atención y que clamara con un fuerte grito la atención de mi acompañante quien se debería encontrar ya cercana teniendo en cuenta que una vez la frontera había sido alcanzada, no había cargado más en brazos a la joven Uchiha. - ¡Mirá esto! - Bramé con una emoción notable en la corta oración pronunciada, a la par que me acercaba absorto hacia una de las cabañas con la mirada por alguna razón completamente perdida, y que quizás para la sorpresa de la mujer que seguía mis pasos, parecería un simple ataque de locura que me estaba produciendo. Estaba completamente sucio, mis ropas daban a entender por la cantidad de tierra que traían encima que había caminado un largo rato por los largos céspedes que habían arruinado en parte la túnica que para el momento vestía, hecho que teniendo en cuenta que las calles en el momento se encontraban completamente vacías provocaría que irrumpiese en un baño público y me desnudara ahí dando un cambio en la vestimenta con la ropa de repuesto que traía con aquella camisa gris abierta en el centro que se encontraba acompañada por esos pantalones holgados rojizos sujetados por un cinturón de cuerda violeta en forma de un amplio moño discreto con una hakama tubular de color azul oscuro en la cual se encontraría el mango de la katana enfundada colgando por el lado diestro de mi cuerpo que denotaría una completa elegancia en cada uno de los movimientos que obrase por los danzares que esta produciría meneándose suavemente en cada uno de los pasos que obrase. 

Habré tardado aproximadamente quince o veinte minutos en aquel baño público donde, ya con las vestimentas que al igual que la mayoría de mis prendas por el carácter diplomático que traía vestían el símbolo grande de mi clan en el dorso, buscaría volver a enfocar nuevamente la atención en el marco de aquella habitación donde parecía pertenecer gracias a la placa que se encontraba con el nombre del integrante de la misma a mi esposa quien hacía aproximadamente unas dos o tres semanas que no veía, siendo nuestro casamiento la última estación. Pero en el ínterin en el cual ya Sayuri se encontraba completamente perdida en cuanto a una delegación de importancia por mis pensamientos, una voz quejosa con carácter femenino parecía irrumpir en mis oídos quien por la simple tonalidad de amargura que esta voz manejaba me daba a recordar la primera noche pasada en la cabaña donde conocería a Quinn. Quien había robado con atención una mirada por mi parte teniendo en cuenta que si bien sabía que ella se encontraría en el país del fuego, no esperaba un encuentro tan rápido teniendo presente mi reciente llegada. Estaba aparentemente recibiendo instrucciones o algo por el estilo, algo que realmente desconocía y la verdad me importaba muy poco, pero que algo parecía llamarme por mucho más la atención y era que se encontraba acompañada por un joven con cara de pocos amigos algo que en caso de que mis orbes fijos se encontraran con los de él fomentarían una mirada cargada de seriedad en cuanto a mi parte se tratase como si un desafío latente buscara plantearle de alguna manera con la simple postura férrea que traía para el momento. Recordé por unos instantes aquel comentario sobre el Uchiha del país de la luna, y teniendo en cuenta el contexto todo parecía encajar de alguna manera. Si bien, su rostro me resultaba irreconocible, había una alta probabilidad de que aquel desertor del clan el cual en su momento tanta atención me llamó se encontrase ahora a menos de diez metros de distancia escoltando figurativamente el encuentro que se producía por mi parte con la violácea. 

No tardé en fruncir levemente el ceño, a la par que ladeaba levemente el rostro buscando de alguna manera a Sayuri quien recordaba por mi desatento muy probablemente ante la falta de palabras esbozadas por mi parte no estuviera entendiendo nada sobre lo que estaba ocurriendo. - Si mis ojos no mienten, la de cabello violeta es mi mujer. - Comenté en una sonrisa casi invisible sobre mi rostro debido a que era una simple elevación de las comisuras en los labios, pero que se agudizaría borrando el ceño previamente mantenido dando a lugar ahora a una sonrisa un tanto provocativa con un alzar de cejas armonioso que parecía encajar perfectamente como gesticulación en mi semblante. - Parece ser qué es destino que nos crucemos sin planificarlo. ¿Decís que la gente que maneja esto quiere que estemos juntos? - Inicié casi sin saludar una vez las distancias fueran recortadas por la firmeza de mis pasos a medida que avanzaba en dirección hacia los jóvenes que conformaban un lazo político, en dirección hacia la mujer pero que paulatinamente en una brevedad ladearía mi rostro y clavaría mis ojos en dirección hacia el muchacho que la acompañaba quien estaba a una distancia tan corta como la de Quinn. - ¿Uchiha vos, no? - Sentencié con una gesticulación ya mas de un carácter serio que acompañaban los graves que de mis cuerdas vocales eran pronunciados. No podía negarlo y era que una cierta sensación de inseguridad o desconfianza era traída por parte del joven quien era un misterio para mí, pero que no lo sería por mucho tiempo teniendo en cuenta la latente curiosidad que poco a poco al igual que en muchas ocasiones embebía mis propósitos tornándose así el centro de mis pensamientos a la par que en aquellas circunstancias era decorada la escena por las leves brisas que volaban mis cabellos color azabache oscuro en una parsimonia que parecía completamente montada por los caracteres armónicos y solemnes que adornaban mi postura.
Zona de altos rangos - Family Uchiha.






Vamos Boquita querido! :



Bromance + Misiones.:


Misión S: 0
Misión A:
Misión B: 0
Misión C: 3
Misión D: 7

Narro - Hablo - Pienso

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Re: Family Uchiha (Priv)

Mensaje por Sayuri Uchiha el Vie Nov 17, 2017 12:39 am

No había sido un viaje inusualmente largo, pero ya era casi el más largo que la joven kunoichi había hecho en su corta vida. Quizá eso sonase pobre o incluso provinciano, pero era algo que tenía lógica si se pensaba detenidamente. Entre los ninja no se estilaban precisamente los viajes de placer, y mucho menos siendo miembro de un clan que tendía a crear crispaciones y tensión, y con una barrera de sangre relativamente fácil de obtener a causa de los miembros más jóvenes e inexpertos. Y ahí era donde entraba ella, a quién su madre había tenido vigilada , con el alma en vilo en sus limitadas salidas de la Villa. Por motivos como esos y más, Sayuri nunca había abandonado el País del Fuego.

Reconocía que de niña había sido un tema que la había llevado por la senda de la amargura, sin embargo, ahora era distinto. Si ascendía a chunnin, sería mucho más fácil y habitual que tuviera que salir de Konoha para realizar una misión, y ahí no había madre sobreprotectora ni clan que pudiese impedirlo. Reconocía en su fuero interno que eso era una de las cosas que más llegaban a seducirla si pasaba el examen.

Si lo pasaba, claro...

Aquel sentimiento de inquietud había menguado considerablemente tras su último entrenamiento con Ragnar, sin embargo, no se había disipado por completo. Con todo, se sentía algo más segura desde que había despertado el segundo aspa de su pupila giratoria, y desde las palabras de su primo...quién por cierto, se había vuelto medio loco cuando llegaron al campamento, dando un fuerte grito para clamar por su atención.

-Qué haces loco? -su puño enguantado se estrelló contra la cabeza del .mayor en una situación casi cómica, pues con la sacudida que le había dado, casi mandaba a volar sus gafas nuevas, que había tenido que sustituir porque las últimas desaparecieron en el primer entrenamiento. A cuenta del primo, iba a pagarle la jubilación al dueño de la óptica de la villa.

Cuando llegaron a sus cabañas, él ya saltaba como un crío. No pudo evitar suspirar, y ahí estaba el aspirante a prodigio de la familia-Pareces un mono, lleno de mugre y saltando por ahí-le lanzó la mochila que había dejado en la carreta-VE A BAÑARTE MARRANO!-le increpó antes de perderse por la puerta de su cabaña y hacer lo propio.

El agua estaba hirviendo, como a ella le gustaba, pues le hacía sentir más limpia, y después de tres dias viajando, lo necesitaba. Oliendo a vainilla y canela, se enfundó encima de la ropa interior las mallas de rejilla hasta la rodilla y la camiseta de manga corta del mismo .material. (Outfit= https://i.pinimg.com/236x/e2/75/fd/e275fd59ce40193171f087f1528794e6.jpg ) se escurrió un poco el pelo con una toalla y lo dejó secar al aire, dejando colgar su hitai ate alrededor del cuello para colocarselo en la frente cuando su pelo terminase de secar. Se puso de nuevo las gafas y se reunió con Ragnar-Ya tienes pinta de persona-comentó ya en el exterior, sin embargo, el no parecía escucharla, pues observó la dirección de su mirada.

Era una chica, de largos cabellos violetas y ropa ajustada, con la que se podía apreciar su figura voluptuosa. Miró por un instante hacia abajo, comparando y casi le vuelve el tic en el ojo. Iba a recriminar a su primo que se la quedase mirando como un pervertido teniendo ya novia, aunque realmente no fuese asunto suyo. Hasta que él notificó que de hecho era su mujer.

-Hno-asintió levemente sin articular palabra. La escrutó con la mirada , también venía a examinarse? Tendría unas habilidades decentes? Sería fuerte? Ni idea tenía, nunca le había preguntado a Ragnar por su mujer, realmente no era un tema que le interesara. Con todo, daba por hecho que su primo no se juntaría con una ninja paquete por mucho que tuviera un cuerpo exuberante o una cara bonita.

''O si, sigue siendo un hombre" habló por ella su fuero interno. Cierto era, a veces la falta de sesos por una falda parecía venir con el cromosoma Y. Ella nunca se había enamorado ni tenido una relación, para ella eran cosas superfluas que obstaculizaban la forma devida de un ninja. Y no había mas que ver la cara de bobo de su primo en aquel momento...

Dejó que él se adelantase unos pasos para saludarla, observando el panorama a su alrededor de mientras. No tardo en ver la presencia de otro chico, al que no prestó demasiada atención.


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Re: Family Uchiha (Priv)

Mensaje por Laharl Ayer a las 2:07 am


Laharl Uchiha
La llegara de los chicos a la aldea de Konoha, es más temprana desde sus propios pensamientos ellos pensando que la verdad tardarían mucho más tiempo pero pareciera que el tiempo, y la velocidad está totalmente a favor de ellos logrando obtener su llegada sin pasar ningún tipo de problemas siendo esto exitoso para los dos que nunca existió nada que los pudiera molestar en el viaje. El clima está perfectamente normal sin la necesidad de estar cubiertos por una posible lluvia o termina ni nada por ese estilo, el pelinegro con un simple movimiento empezó a seguir a su compañera notando que las personas que están en el desembarco no hacen absolutamente nada siendo estos especialmente marineros que ven de reojo en donde llegaron los dos extranjeros de aquella islas que ahora están en un lugar simplemente para realizar algunos encargos de un evento que dejara a todos con un buen sabor de boca o eso dicen, el ritmo de los pies del ojiambar nunca se podrán igualar a los de la pelimorada, siendo esta la más rápida de los dos desde el inicio de todo mostrando mas determinación en esto pero esto no le importa demasiado al chico sabiendo que pronto estará a su lado de un abrir y cerrar los ojos aunque sus orbes no están fijados en su compañera, si no estar mirando cada pequeño detalle de la aldea hasta llegar al lugar donde pertenecen los más altos rangos para tomar un pequeño descanso desde su llegada sabiendo que los ojos de las personas de Konoha, están en los chicos por ser pertenecientes de otra aldea siendo tratados como simples desconocidos pero ahora la diferencia es ahora son invitados del mismo Hokage, para participar en el gran evento próximo que se hará en su aldea que es a escala mundial.

De forma veloz el chico se posiciona al lado de la chica para seguir corriendo casi a su ritmo, intentando llegar lo más rápido junto a su compañera hacia el lugar en donde posiblemente puedan descansar por algunas horas para salir a investigar un poco sobre algunas cosas acerca del País del Fuego, sabiendo el chico no tiene algún momento por así decirlo a solas con la pelimorada por estar tanto tiempo separados realizando otras actividades, pero al final de cuentas siempre se unen para apoyarse en los momentos masi importantes de su vida claro algunos momentos importantes. La llegada al lugar fue de lo más inesperada por algunas razones que los ojos del Uchiha, no pudo ignorar siendo estas las presencias de personas totalmente desconocidas, y por sus vestimenta el sabe que no pertenece a este lugar siendo principalmente dos Gennins, que están en un lugar restringidos para ellos -¿Eh?- Ladeo la cabeza el pelinegro, cuando la distancia entre su compañera y los dos desconocidos se acorto un poco como unos cinco metros, y los labios del azabache del pelo largo se le escaparon palabras con algo de confianza o total pero van dirigidas a Quinn, como si los dos se conocieran desde tiempo atrás sabiendo para Laharl, que no es extraño que pueda pasar esto dándole menos importancia a este momento. Estando completamente inmóvil sin mover ni un solo musculo sus orbes de color amarillento, se fijaron en el chico ignorando un poco su compañera que no viene al caso en estos momentos, ninguno de los dos portan el chaleco típico de los Chuunins, siendo los dos sencillamente curiosos que pisan un lugar que no les pertenece por el momento –Eres de las personas que toman confianza demasiado rápida, y apuesto que es por cierta familiaridad que tienes con mi hermana- De reojo observa a Quinn, para luego volver a ver el rostro del chico que poco a poco le llama un poco la atención por ciertas cosas, y más por la pregunta que es el primero que se atreve a preguntarle eso.

-Uchiha es mi apellido, y no tengo nada en ocultar o negarle en cualquier territorio.- Sus pasos se adelantaron un poco mas acortando mas la distancia entre el pelilargo, y el haciendo que su distancia ahora sea de dos metros mirándole fijamente a los ojos estando atento también de cualquier movimiento que pueda realizar en su contra –De alguna forma te me haces alguien conocido en el pasado... ¿Eres del clan Uchiha, también? Tu rostro se me hace algo familiar como si hubiéramos hablado antes y en otras circunstancias.- Finaliza alejándose tomando la distancia inicial de los dos pero esta vez el pelinegro, ladea un poco la cabeza reconociendo la figura del contrario como si un pasado le comenzara a chocar en su mente, si alguna vez en su vida ya lo había visto, y dialogado con él desde hace mucho tiempo atrás pero seguramente son ideas del ojiambar para tratar de aclarar algunas dudas que tiene en su cabeza. Poniéndose al lado de su compañera viendo ahora a la otra chica que esta junto al azabache, sabiendo sin ningún tipo de ayuda que son compañeros y por su parecido hasta tiene en la mente que pueden ser hermanos. El tiempo empieza a pasar de forma lenta como si fuera eterno debido a la reunión que tienen los cuatros shinobis, en este momento siendo algo especial a su manera porque algunas preguntas pueden ser respondidas.

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PAÍS DEL FUEGO - EXAMEN CHUUNIN






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