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I want to be loved. [Pasado / Quinn.]

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I want to be loved. [Pasado / Quinn.]

Mensaje por Ragnar el Miér Nov 08, 2017 5:31 am

El tiempo no me favorecía una vez más, uno o dos días me llevo emprender aquel viaje en dirección hacía el país del arroz una vez la carta fuera enviada por parte de la servidora del clan Uchiha en dirección hacía el país de la luna. Desconocía el hecho si con certeza esta había llegado a su destino, pero teniendo en cuenta que no era más que una " empleada " por así decirlo de las familias altas del consejo que componíamos a lo largo de los integrantes del clan daba la certeza que sus palabras no serían mentiras o esto podía costarle inclusive la vida teniendo en cuenta el riesgo que implicaba para mí emprender este viaje. Era sencillo, unos extensos prados de campo parecían resguardar por completo el horizonte que era visible a lo largo de cada una de las orbes que había en el lugar, la luz plena del día en su más creciente estado dando a entender que quizás debían ser las dos de la tarde y pocas nubes, que si bien estaban cargadas de un carácter acuoso sobre estas y la amenaza de lluvia era más que evidente, no pasaba más que a un segundo plano teniendo en cuenta la época del año en la que nos encontrábamos la cual por simple instinto de mi pasado como campesino podía intuir que las cosechas se encontrarían recogidas, el heno sería colocado en almiares, los ganados recogidos para el invierno o sacrificados y preparados para su conservación igual que el pescado seco. Pero nada de esto importaba ya, porque con lo de mercados que había y con mi inicio como ninja, todo había quedado atrás. 
Ajeno al propósito, ningún familiar se encontraba en las cercanías a diferencia de como los rituales lo solían elaborar los quienes solían entregar y preparar completamente una ceremonia para que los casamientos se pudieran obrar pero ante el fallecimiento de todos los directos que me interesarían sus presencias, era una completa resta ante los deseos. Al igual que la reciente perdida del hermano oriundo del clan Senju quien aun con su cuerpo completamente desaparecido, daba como restante únicamente las memorias que aun afligían mi corazón y las dos muñequeras acompañadas de una cinta rojiza recortada de sus prendas que vestía por sobre mis vestimentas, para ser más exacto sobre aquella camisa grisácea larga de mangas a la altura superior del codo de manera que recubriera por completo su extensión de unos dos o tres centímetros de grosor. 

Pero en contraposición a los familiares, se encontraban dos servidores del clan al igual que la joven que en un principio entregó aquella carta y un anciano sabio del clan, que si bien sabía el propósito por el cual venía (y había solicitado oficiase) sus intereses al igual que la mayoría de los Uchihas no eran compartidos con los que el país del fuego compartía por lo que sencillamente se ofreció de buena voluntad teniendo en cuenta el arreglo que se había producido con muchos años de anterioridad junto a dos ninjas que a día de hoy sus nombres eran irreconocibles a lo largo del seno del clan debido a su exilio del mismo al tomar rumbos hacía el país de la luna y del rayo respectivamente, dejándome así como fuerte candidato al arreglo establecido. Pero quizás, la única compañía hasta el momento de plena importancia era de un perro que nos había seguido a lo largo del camino, el cual habíamos decidido acuñarlo en las puertas del área delimitada como propia de los miembros del linaje una vez el regreso del viaje fuera efectuado. Su pelaje era completamente dorado y parecía tener aproximadamente seis u siete años teniendo en cuenta el cuerpo grande que este portaba pero muy a diferencia de las apariencias y que inclusive pudiese ser utilizado en combate por su porte, no paraba de mover la cola y correr contento como si su soledad no le implicara importancia alguna. 

La espera en los prados a la par que mi atención se distraía momentáneamente por el can, era ocupada por los pensamientos sobre las diferencias de costumbres que al igual que el hecho de los familiares que no se presentaban, las distancias implicaban un problema completo para lo que la especie de ritual significaba. Generalmente las bodas se oficiaban en tres días, donde el primero era un banquete entre ambas familias con el objetivo de, además de dividirse por jerarquías, el conocerse y sencillamente formalizar la unión en una comida un hecho que al tener una inexistente, era ya algo tomado para el descarte. Otros rituales más también serían incumplidos, como el " baño de la novia ", donde era un rito de ilustración con el objetivo de liberar a la prometida de todos los malos espíritus o influencias negativas que pudieran estar ligados a ella. El único que podía ser cumplido según los rituales narraban en las antiguas escrituras, eran las coronas de flores que serian colocadas en el caso de que su aparición fuera efectiva. (O sea, un trabajo exitoso por parte de la servidora inicial.)
Antes de partir, sacrificios de diversos animales de ganado habían sido hechos con el fin de que Frigg con la ofrenda recibida aprobara completamente la unión atrayendo a ambos al bienestar. A decir verdad, fuera de los sacrificios y del hecho de los anillos y la cerveza que se hallaba almacenada en las mochilas, no había indicio alguno de que esto fuera un matrimonio propiamente dicho. Pero con las palabras apropiadas que el anciano dictase, la unión sería hecha y era lo único que me daría fuerzas de cara a los exámenes en los cuales el reencuentro se establecería sobre mis prados. 

Las horas comenzaron a pasar desde el arribo, dando así un sol que lentamente comenzaría a ocultarse y nubes más acentuadas pero que no llegaban a simbolizar problema. Debían ser las tres o las tres y media si alguno trajera reloj en aquel entonces, y mientras el perro corría feliz por los campos, verdes en su totalidad, yo me mantenía parado con la vista hacia el horizonte esperando que su llegada fuera una realidad tangible a la par que unas tablas de madera improvizadas sobre ramas clavadas en el suelo en un simbolismo de mesa mantenían una bebida basada en el agua y la miel fermentada en su paridad, que era en caso de un trago y las palabras indicadas, el complemento que daría por comenzada la unión a los ojos de los dioses. 
Una sonrisa parecía abarcar completamente mi rostro, expectante, que aunque ella inclusive no se presentase quizás por un simple desconocimiento ante la ineficacia de la empleada, sabía férreamente que esto no era más que un solo paso para que lo tomado en aquella isla fuera continuado y pudiera vislumbrar en la lejanía acercándose esos cabellos violáceos una vez más.  - El corazón es un libro de cuentos, una estrella que se incendia. -  Sabía muy en el fondo que quizás lo que estaba haciendo iba en contra de las tradiciones. ¿Pero dónde se habían encontrado estas cuando estaba necesitando amparo? Era todo una contradicción, preguntas invadían mi mente. ¿Quién era yo ahora? ¿Quién debía ser? No lo sabía, parecía ser todo parte de un sueño del que mi intención era no despertar, pero pese a que inclusive no la volviera a ver hasta los exámenes, tenía algo por lo que mantenerme vivo ahora. 

Carta enviada por la criada en código.:

Uchiha violácea.

Cada parte de mí dice vé de nuevo.
Sé muy bien que tu estadía en la luna no será prolongada debido a tu próximo arribo a Konoha. Sí, ya dieron las listas. 
Pero muy pese a eso, una promesa se mantiene vigente sobre mi ser. ¿Te acordás de eso? 
Viajaré al país del arroz en tres días. Obviamente, mi notificación hacía tu persona es con el objetivo de encontrar una vez más allí la persona que tanto anhelo traigo por ver. Está lleno de personas neutrales a ambas naciones por lo que la unión podrá hacerse concreta sin dificultad alguna, y ya una vez tu viaje hacía mis prados sea efectuado, que planifiquemos juntos el próximo movimiento a elaborar. 
Los dioses apoyan nuestro camino. 
Gnargar, país del fuego.


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Re: I want to be loved. [Pasado / Quinn.]

Mensaje por Quinn N.Phoenix el Lun Nov 13, 2017 5:09 am


Quinn N.Phoenix
Los climas parecían desencadenar un mundo de diversas tonalidades. Desde su partida del país de la Luna y su llegada a las mismas tierras del Rayo lo que parecía una completa locura no había llegado a perder un mínimo de aquella tonalidad pura que, muy a pesar de la manera con la cual la pelimorada seguía alzándose, parecía no enturbiar sus sentimientos ante el que había pasado de un completo desconocido a su compañero de por vida muy a pesar de la distancia. Aún podía escuchar las palabras de su hermana que nunca se había imaginado una realidad como aquella, el mirar de su compañero Uchiha que ante la incertidumbre lo único que recibía era alguna que otra palabra filosa por parte de la pelimorada que, sabiendo la locura que su mismo corazón hacía que su razón quedase impregnada de la toxicidad de los sentimientos, hasta el momento había mantenido en silencio aquellas acciones que corroborarían el fin de una etapa da su vida muy a pesar de que no fuese más que una joven que casi rasgaba la mayoría de edad, o por lo menos, en los terrenos donde el sol tostaba la superficie de la tierra, provocando que la arena quemase la delicada y pálida piel de la joven hasta el punto de convertirla en una con aquellas tonalidades.

Sus días en el desierto parecían haber pasado al olvido muy a pesar de la carencia de emociones que en ocasiones pactaba junto a la realidad el gran dolor que para ella suponía verse alejada de su lugar de procedencia. Hasta el momento incluso parecía enloquecer, parecía necesitar abandonar sus actuales territorios para simplemente, dejarse llevar, olvidar que era la realidad para así vivir en algo ajeno, un mundo distinto que llenase aquel vacío que hasta el momento la había mantenido ausente en un mundo donde solo el terror ocupaba espacio en sus pesadillas, en su sed de venganza y en la manera con la cual bañaba sus manos. Pero parecía haber quedado a un lado aquella realidad para así, mostrarle una nueva, una que hasta hacía un tiempo, mantenía en el completo desconocimiento.

Las orbes albinas parecían estudiar el ambiente una vez había abandonado el País del Rayo, marcando un brillo de anhelo al notar como la helada brisa del hierro golpeaba su piel y provocaba que sus ojos se cerrasen, como si el aire fresco, muy a pesar de dañar su fiel, se tratase de un calmante que le recordarse que la marca que sus pasos dejaban sobre la nieve eran una muestra de la vitalidad con la cual la propia realidad la castigaba. No era la primera vez que sus pasos la llevaban hasta las grandes montañas de aquel país, no era la primera vez que sentía el enorme vacío de una perdida tan importante como la de meses atrás. El aire parecía dañar sus pulmones, su corazón parecía quemar en desesperación mientras que sus labios saboreaban aquella melancolía con la que su cuerpo parecía morir. Una pesadilla en vida, un terror nocturno que hasta ahora no había conseguido encerrar en el baúl que suponían sus agrios recuerdos, aunque ¿Acaso lo había logrado en alguna de las ocasiones de su vida? Su perdida de cordura siempre había demostrado lo contrario, la pureza perdida de lo que había sido un ángel del desierto ahora se había tornado en un ente que lo único que anhelaba, eran lo gritos y la perdición de aquellos que mereciesen perecer entre sus pálidos dedos.

Perdida entre sus pensamientos parecía haber perdido el rumbo, provocando que en cuestión de segundos, cuando sus pasos parecían querer alejarla de aquellos terrenos, se viesen sellados frente a una zona que bien recordaba. Podía escuchar el rayo chirriar, de la misma manera que la voz del peliazul cuando observo lo que aparentaba ser una traición, el calor de las lagrimas bañar su rostro ante un reencuentro y, finalmente, las palabras de su otro acompañante tratando de hacerla volver a la realidad. Irónico. Una vez más su vida se había visto atrofiada, una vez más los muertos seguían poblando una lista inadherente a sus sentimientos, una realidad que ahora, la hacía volver a notar como tras casi un año, su rostro era impregnado por aquellas lagrimas que lentamente se tornaban en escarcha gracias al frío que casi cortaba su respiración. La soledad era su refugio, pero también lo habían sido aquel mirar macabro, aquellas risas que por primera vez compartió con un “hermano” y que demostraba que no estaba sola en su propio mundo de locura. Un suspiro abarco rápidamente cada uno de sus sentidos mientras parada en medio de lo que parecía un bosque helado su mano derecha fue en búsqueda de uno de los dos tantos que siempre solía portar, el mismo que grababa el nombre de su ya difunto mejor amigo y el de ella.

Sus ojos blanquecinos ahora se mantenían fijos en este  mientras los minutos paseaban ajenos por la realidad creando una comunión perfecta entre los sentimientos de su adolorido corazón y el anhelo. —Siempre deseaste volver a las montañas. Anhelaste tu país de procedencia que nunca se marcó como el nuestro pero, no puedo abandonarte, no aún hasta que haya finalizado con nuestro cometido — Dichas aquellas palabras se volvió, caminando así hasta el comienzo de una montaña parcialmente congelada y clavo el arma sobre la superficie de forma que quedase casi de manera vertical por la zona en la cual se encontraba. —Aún tenemos algo pendiente — Dicho aquello se volvió y nuevamente sus pasos se perdieron sobre el helado paisaje, dejando de tal modo el filoso metal que portaba un Q grabada en casi el inicio de la empuñadura. Abandonado una pertenencia como esa en honor al difunto Yuki que tanto había querido.

La travesía parecía haber llegado a su fin pero, los altercados que siguieron al abandono de parte de su corazón provocaron que su arribo al país del arroz fuese más que tardío. El atardecer sentenciaba para aquel entonces el ardor del sol, provocando que los campos perdiesen su color, el tiempo parecía incluso haber empeorado muy a pesar de que se mantuviese lo suficientemente estable como para no perder la esencia de un día frío pero a su vez ideal pero, a pesar de ello era factible que algo había volcado una promesa, en el peligro que suponía estar o no listo para lo que iba a suceder. La luna parecía clamar su llegada mientras que una espera que yacía casi eterna seguramente ya se encontraría entumeciendo los cuerpos de aquellos que parecían estar ansiosos por una llegada, una que, desgraciadamente, parecía no ser la ideal, no por lo menos para aquellos que fuesen ajenos a la realidad que suponía la presencia de una joven como Quinn.

El sonido limpio de la carne y los huesos quebrarse parecían amenizar el terreno donde una mesa improvisada se alzaba, un sonido que acabo decorado por el fuerte golpear de dos cuerpos cayendo en seco contra el terreno donde se encontraban, dando a visualizar aquellas armas filosas propias de los ninja que se habían clavado de lleno en sus cráneos, finalizando con la vida de ambos. Pero, para el mismo entonces que los ojos ajenos fuesen a parar sobre el lugar de procedencia ya la joven de cabellos morados se encontraba con ambos pues colocados sobre la mesa de una manera tan magistral que prácticamente el movimiento de las copas y la bebida había sido imperceptible, manteniendolas de forma firme mientras que su cuerpo alzado era observado con temor incluso por el mismo hombre que aún quedaba con vida y no portaba el nombre de su futuro marido. Sus piernas como de costumbre se encontraban enfundadas en el común cuerpo negro pero, esta vez podía observarse un gran corte en la zona de su muslo, corte que desgraciadamente no le había dado el tiempo suficiente como para tratar y aún mostraba el malestar de su pierna. Malestar que muy a pesar de ello, era ignorado por el temple de esta. Aún y a pesar de ello su camisa completamente blanca, de tirantes y ajustada no se quedaba atrás por la manera con la cual la parte baja de esta se veía casi completamente teñida de rojo—¿Llego tarde? — Cuestiono a la par que mostraba una amplia y divertida sonrisa, buscando los ojos de su prometido. Había estado esperando aquel momento desde su partida en el navío del país de la luna, desde el mismo momento que aquel lazo que los única parecía tensarse hasta hacerlo casi desaparecer, pero ahora, volvía nuevamente a su encuentro, volvía a sentir la necesidad del cruce de miradas que tanto había anhelado.
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Última edición por Quinn N.Phoenix el Jue Nov 16, 2017 1:08 am, editado 1 vez






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Re: I want to be loved. [Pasado / Quinn.]

Mensaje por Ragnar el Mar Nov 14, 2017 2:58 am

La espera parecía hacer clamar el interior de mi cuerpo en un fulgor que rara vez se hubiera visto sobre mi ser, una impaciencia extraña como si mi cometido a lo largo del lugar fuera más que una simple unión transformándose así en una especie de necesidad abstracta en la cual parecía estar embebiendome paulatinamente al los segundos ir avanzando en aquel vaivén de emociones, en la cual era inducido gracias a la soledad en cuanto a la monotonía del sonido se refería, siendo sólo los vientos templados cargados de humedad lo único audible en aquel prado en el país del arroz, dejándome así en manos en una eterna conversación con mi subconsciente que carecía de sentido alguno hasta el momento. 


Tanto el geronte como los dos servidores se encontraban apacibles y en un completo relajo a diferencia del perro que corría feliz al aparentemente reconocer que ahora tenia una compañía fija gracias a nuestra estancia que ya desde el arribo tres horas deberían haber marcado el reloj. La tintura que embriagaba los cielos ya grises gracias a la tempestad próxima a encaminarse era plácidamente acompañada por los gélidos vientos que para aquel frío otoño rozaba los límites de temperatura siendo así quizás fuera de la helada que sufrí la noche en la isla, la más parecida en una semejanza completamente igualable. 


Mi cabeza se encontraba en otro ambiente, uno muy distinto al que parecía encontrarme, como si la compañía de la mujer por la que tanto anhelo cargaba ya fuera completamente apaciguable con su invisible estancia a mi lado en el cual fuera de la abstracta ilusión en la cual parecía encontrarme sumergido, un reflejo completamente opuesto de mi cuerpo era expuesto a la par que aun me mantenía parado con calambres sobre las piernas y frío azotando el cuerpo con la vista perdida en el horizonte buscando así, con esa mirada perdida que traía, la tan deseada aparición de la prometida que ya su llegada parecía ser inexistente al una especie de atardecer comenzara a embriagar los ojos de los más atentos sobre el panorama que destacaba sobre el amplio verde que contaba con el distinguido destaque del enorme árbol Prometeo que se encontraba en las cercanías de la especie de mesa decorando por completo el monoambiente esbozado. 
Pero en un cambio brusco de las situaciones en el cual me encontraría completamente indefenso, gritos cortados de dolor por parte de los dos servidores o criados del clan eran pronunciados a la par que paulatinamente sus cuerpos caían, en un sonido seco carente de vida alguna, tiñendo los pastos cercanos de un color oscuro producto de la sangre de estos. 
Desconocía la intencionalidad alguna sobre la muerte de los dos protectores que traía o criados, pero todo pasaba a un quinto plano carente de sentido una vez mis orbes comenzaban a observar la figura sobre la mesa de mi prometida hecho que me robaba una sonrisa un tanto curiosa porque parecía muy por encima un intento de llamar mi atención demostrando las habilidades que ella tenía. - Tan tarde que pareció una eternidad, y tan exacto que parece que el momento fuera planeado. - Comenté en respuesta a su sarcástica pregunta pero que rápidamente sobre el tono cargado de reflexión añadiría. - ¿Matarías a la única persona que puede unirnos ante mi difunto padre? - Adherí con una jocosidad desafiante en el habla pero que carecía de exactitud alguna pues aquel sabio no era más que una forma de cumplir con un ritual impuesto desde años. - Buscaba darte la sorpresa de los anillos y el brebaje pero parece ser que una vez más te adelantaste a mis pensamientos. - Paulatinamente me encontraba avanzando en su dirección, hasta dado el momento en que quedaría en una perspectiva perpendicular a sus orbes perfilado en su dirección por la simpleza de que ella se encontraba sobre los tablones de madera que se encontraban dándole una distancia para el momento superior a la que yo contenía. Esta era tan corta, que en caso de estirar mis brazos podría abrazar hasta la altura de su cintura el cual un corte en una de sus piernas infundiría una incógnita latente que buscaría descifrar una vez el cometido estuviera hecho. Pero que muy por lo contrario de lo que mi cerebro parecía pedir, me limitaba a simplemente buscar una vez más los ojos de mi prometida con una mirada enternecida que similaba a la simpleza de los ojos que el can tenía con la pureza de su alma, quien para el momento había corrido en mi dirección recostándose ahora sobre mis pies ignorando completamente el hecho de que dos cuerpos se encontraban ahora sobre el suelo completamente ajenos de vida.


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Re: I want to be loved. [Pasado / Quinn.]

Mensaje por Quinn N.Phoenix el Jue Nov 16, 2017 1:07 am


Quinn N.Phoenix
Sus botas hacían crujir la madera sobre la cual se había alzado mientras que, en la distancia, la temperatura parecía haber bajado de manera aún más drástica cuando los cuerpos inertes de los sirvientes habían golpeado el suelo como si de simples objetos sin alma se tratasen. Acompañada de aquel ambiente que ante su presencia parecía volverse algo más tétrico, una sonrisa curvada provocaba que la tonalidad de sus rojizos labios empezase a tornarse algo más delicada, que su mirar corrompido por sus actos se volviese uno con la armonía que suponía encontrarse junto a su amado que había añorado por largas semanas tras la partida de aquella isla perdida entre las tinieblas y que su cuerpo se alzase relajado muy a pesar de aquella posición que la mantenía muy por encima de los presentes.

Volver a escuchar el masculino tono de voz del Uchiha parecía hacerla caer en un hechizo, calmando así su necesidad por terminar con lo que había empezado para, simplemente, y dejando a un lado por unos instantes la presencia de el otro hombre que estaba siendo testigo de la ruda situación; posar sus manos en los hombros de su acompañante de cabellera azabache, mientras que sus orbes albinas buscaban devorar cada centímetro de su mirar, dando a conocer en sus facciones que aquel encuentro había sido esperado por lo que para ella aparentaban décadas por la añoranza que provocaba la ausencia del hombre que había cautivado cada parte de su ser y cada uno de sus pensamientos. —Bueno....—  Se limito a murmurar mientras presionaba sus hombros, en una invitación a ayudarla a bajar de aquella mesa con cuidado para que todo lo que se encontrase sobre esta, no se volcase. —Sinceramente no me gustaría que hubiesen testigos—  Añadió a la espera de que este la bajase de la superficie de la mesa mientras miraba de reojo hacia el lugar donde se encontraba el desconocido hombre, volviendo casi sus palabras un susurro para que de tal modo solo la escuchase su pareja. —Y hasta el momento estaba deseando que esta noche me hicieses cenar en el infierno, más aún si damos un buen final a esta ceremonia.—  Sentenció volviendo a brindarle una curvada sonrisa que estaba impregnada de maldad.

Ambos tenían ambiciones parecidas pero, a pesar de ello parecían formar parte de mundos distintos, un mundo en el cual el luchaba por su honor, por el poder y la conquista mientras que ella, buscaba el caos, el sentenciar la vida de todo aquel que no fuese digno de su presencia, cual dementor dispuesto a robar la felicidad de aquellos que no formasen parte de su mundo. Pero, si había algo que convertía en unos ambos ideales era la muerte, provocando que el que se consideraba hijo de un dios y la misma enviada de la parca acabasen abandonando sus ambiciones para así tornarlas en ideales conjuntos que convertían cada cicatriz en un trofeo, como si el mismo fuego quemase cada centímetro de sangre que decoraba el interior de sus venas, como un instinto que no mentía a la hora de clamar venganza o un tatuaje que marcaba el inicio del fin de los que se antepusieran ante ellos.

Ha sido un largo viaje y para mi desgracia, en la frontera tuve un pequeño percance. Aún así espero que puedas perdonar mi penosa apariencia  — Añadió refiriéndose a sus prendas que más que mostrar una imagen propia para la ocasión se encontraba tornando sus pieles marcadas por los mismos conflictos que habían provocado que su llegada fuese algo más tardía de lo que estaba pactado.
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Re: I want to be loved. [Pasado / Quinn.]

Mensaje por Ragnar el Jue Nov 16, 2017 6:28 am

En situaciones como estas era donde sentías que todos eran uno más, manipulando sus libertades de opiniones de reclamo, siendo inyectados en una doctrina desde pequeños en los que los regimenes militares tomaban partido al inscribir a los niños en las academias pero yo no era uno más. Se pasa la vida, pero yo no seré un ciudadano. No quiero ser el socio de los acaudalados, de los políticos, de los hombres, ni de las mujeres, no quiero ser  socio de jerarquias, sin duda eran ideales marcados que me hacían volar la cabeza agraciado por una mierda de sociedad que no sabía dar consuelo ante el sentimiento de rebelión que desde pequeño traía ferviente cual soldado sin ejército. Era eso lo que lograba encontrar en los ojos de mi prometida, una persona distinta que se pararía ante la adversidad conmigo, alguien con quien compartiría mi vida una y otra vez regresando para dar combate a la humanidad tan ciega y negada ante lo dívino colocandolos todos como impuros, pero no, ella no era una más. 

Los cuerpos de los sirvientes ya habían caído sentenciando sus vidas de una manera drástica hecho que me daba a entender una pizca de las habilidades que mi mujer tenía siendo completamente agraciada por su agilidad y discreción a la hora de movilizarse eliminando a los individuos que servían al clan. Una larga sonrisa se encontraba dibujada en mi rostro como si un regalo fuera entregado a un niño, hecho así que al oir en un primer término su voz cualquier sensación de ansiedad o inclusive de una expectativa incierta al dudar sobre su llegada era disipada dejando todo en una completa claridad la cual era como si un largo calor se sintiera en el pecho en un estado completo de satisfacción al tener la posibilidad de poder ver esos ojos que me mantenían cautivos los sentimientos una vez más. 
Miles de veces hablé sobre que realmente mis sentimientos no eran amor, que no era más que una necesidad, que era todo pasajero y que sencillamente desconocía. Pero, dicen que una vez perdes algo te das cuenta del valor que realmente tiene para vos y así había sido en cada una de las perdidas o alejamientos que tuve en cuanto a la mujer para que en el momento exacto que se estaba dando podía asegurar que me encontraba completamente perdido en mis sentimientos que según las definiciones era lo más cercano al amor que había. Parecía otra dimensión, una en la que todo era factible y cada uno de los sueños o ilusiones que tuvieses no fueran más que objetivos para alcanzar, sin duda todo era posible. 

Envolví mi antebrazo alrededor de sus posaderas una vez sus manos se depositaran en mis hombros, colaborando con la fuerza que traía en la extremidad para poder bajarla colocandola a un lado de manera tan cercana que lo único que había entre nosotros era aquel perro que se encontraba recostado por sobre mis pies dejando un espacio de aproximadamente tres o cuatro centímetros entre los míos y los de ella. Escuché su referencia hacia el geronte y no pude evitar soltar una leve risa ante la innecesaria preocupación que esta parecía tener, por lo que con brusquedad en mi accionar y torpeza, tomé su mejilla y le dí un beso el cual podría sentir era obrado con fuerza en mis labios sobre los de ella que duraría unos instantes en el accionar pero que más que para hacer alguna especie de cariño era para sencillamente cerciorarme de que todo lo que estaba pasando era real. - Sentí como si te estuviera esperando desde el inicio de mi vida una vez más. - Comenté cargado de melancolía en la tonalidad, como si una angustia lograra apoderarse por instantes de mis vocablos gracias a la reciente perdida del Senju que tomaba largo protagonismo en la escena, haciéndome sentir que en caso de que ella no se apareciera, podría haberla perdido de la misma manera sin haberme dado cuenta siquiera. Deposité mi frente sobre su pecho y cerré los ojos, buscando por momentos una sensación de calma extra al ser audibles los latidos de su corazón paulatinamente que sintiera el calor que su cuerpo traía en mi frente. Me sentía completamente desconsolado por el interior, la verdad no sabía como podía apagar inclusive en este mismo momento el protagonismo que el reciente difunto había tomado que si bien estaba completamente alegre y feliz de que el momento hubiera llegado y me fuera a casar con la mujer de mis sueños, no podía evitar sentirme apenado de saber que él no estaría acá para verlo.  - ¿Un buen final a esta ceremonia...? - Añadí a la par que comenzaba a integrarme nuevamente en la escena y clavaba mis celestes orbes por las suyas. - Todos los finales serán buenos teniendo en cuenta que estaremos juntos la vida entera una vez más. - Adherí entregándole una sonrisa que parecía estar completamente cargada de inocencia a diferencia de las largas facetas que había visto en nuestra estadía en la isla.

Pero algo me extrañaba, y era que al comentar la razón por las rasgaduras de sus ropas y el recibimiento del corte, no hacía mas que infundirme una preocupación innecesaria algo que duraría poco teniendo en cuenta su disculpa ante la situación. - Así vinieras en una indigente apariencia y completamente sucia, no tendrías nada de lo que disculparte. Aunque... ¿Qué percance? - Finalicé curioso borrando ya la facción alegre en mi rostro una vez la incógnita comenzara a tomar juego en el partido.


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