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I want to be loved. [Pasado / Quinn.]

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Re: I want to be loved. [Pasado / Quinn.]

Mensaje por Quinn N.Phoenix el Lun Nov 13, 2017 5:09 am


Quinn N.Phoenix
Los climas parecían desencadenar un mundo de diversas tonalidades. Desde su partida del país de la Luna y su llegada a las mismas tierras del Rayo lo que parecía una completa locura no había llegado a perder un mínimo de aquella tonalidad pura que, muy a pesar de la manera con la cual la pelimorada seguía alzándose, parecía no enturbiar sus sentimientos ante el que había pasado de un completo desconocido a su compañero de por vida muy a pesar de la distancia. Aún podía escuchar las palabras de su hermana que nunca se había imaginado una realidad como aquella, el mirar de su compañero Uchiha que ante la incertidumbre lo único que recibía era alguna que otra palabra filosa por parte de la pelimorada que, sabiendo la locura que su mismo corazón hacía que su razón quedase impregnada de la toxicidad de los sentimientos, hasta el momento había mantenido en silencio aquellas acciones que corroborarían el fin de una etapa da su vida muy a pesar de que no fuese más que una joven que casi rasgaba la mayoría de edad, o por lo menos, en los terrenos donde el sol tostaba la superficie de la tierra, provocando que la arena quemase la delicada y pálida piel de la joven hasta el punto de convertirla en una con aquellas tonalidades.

Sus días en el desierto parecían haber pasado al olvido muy a pesar de la carencia de emociones que en ocasiones pactaba junto a la realidad el gran dolor que para ella suponía verse alejada de su lugar de procedencia. Hasta el momento incluso parecía enloquecer, parecía necesitar abandonar sus actuales territorios para simplemente, dejarse llevar, olvidar que era la realidad para así vivir en algo ajeno, un mundo distinto que llenase aquel vacío que hasta el momento la había mantenido ausente en un mundo donde solo el terror ocupaba espacio en sus pesadillas, en su sed de venganza y en la manera con la cual bañaba sus manos. Pero parecía haber quedado a un lado aquella realidad para así, mostrarle una nueva, una que hasta hacía un tiempo, mantenía en el completo desconocimiento.

Las orbes albinas parecían estudiar el ambiente una vez había abandonado el País del Rayo, marcando un brillo de anhelo al notar como la helada brisa del hierro golpeaba su piel y provocaba que sus ojos se cerrasen, como si el aire fresco, muy a pesar de dañar su fiel, se tratase de un calmante que le recordarse que la marca que sus pasos dejaban sobre la nieve eran una muestra de la vitalidad con la cual la propia realidad la castigaba. No era la primera vez que sus pasos la llevaban hasta las grandes montañas de aquel país, no era la primera vez que sentía el enorme vacío de una perdida tan importante como la de meses atrás. El aire parecía dañar sus pulmones, su corazón parecía quemar en desesperación mientras que sus labios saboreaban aquella melancolía con la que su cuerpo parecía morir. Una pesadilla en vida, un terror nocturno que hasta ahora no había conseguido encerrar en el baúl que suponían sus agrios recuerdos, aunque ¿Acaso lo había logrado en alguna de las ocasiones de su vida? Su perdida de cordura siempre había demostrado lo contrario, la pureza perdida de lo que había sido un ángel del desierto ahora se había tornado en un ente que lo único que anhelaba, eran lo gritos y la perdición de aquellos que mereciesen perecer entre sus pálidos dedos.

Perdida entre sus pensamientos parecía haber perdido el rumbo, provocando que en cuestión de segundos, cuando sus pasos parecían querer alejarla de aquellos terrenos, se viesen sellados frente a una zona que bien recordaba. Podía escuchar el rayo chirriar, de la misma manera que la voz del peliazul cuando observo lo que aparentaba ser una traición, el calor de las lagrimas bañar su rostro ante un reencuentro y, finalmente, las palabras de su otro acompañante tratando de hacerla volver a la realidad. Irónico. Una vez más su vida se había visto atrofiada, una vez más los muertos seguían poblando una lista inadherente a sus sentimientos, una realidad que ahora, la hacía volver a notar como tras casi un año, su rostro era impregnado por aquellas lagrimas que lentamente se tornaban en escarcha gracias al frío que casi cortaba su respiración. La soledad era su refugio, pero también lo habían sido aquel mirar macabro, aquellas risas que por primera vez compartió con un “hermano” y que demostraba que no estaba sola en su propio mundo de locura. Un suspiro abarco rápidamente cada uno de sus sentidos mientras parada en medio de lo que parecía un bosque helado su mano derecha fue en búsqueda de uno de los dos tantos que siempre solía portar, el mismo que grababa el nombre de su ya difunto mejor amigo y el de ella.

Sus ojos blanquecinos ahora se mantenían fijos en este  mientras los minutos paseaban ajenos por la realidad creando una comunión perfecta entre los sentimientos de su adolorido corazón y el anhelo. —Siempre deseaste volver a las montañas. Anhelaste tu país de procedencia que nunca se marcó como el nuestro pero, no puedo abandonarte, no aún hasta que haya finalizado con nuestro cometido — Dichas aquellas palabras se volvió, caminando así hasta el comienzo de una montaña parcialmente congelada y clavo el arma sobre la superficie de forma que quedase casi de manera vertical por la zona en la cual se encontraba. —Aún tenemos algo pendiente — Dicho aquello se volvió y nuevamente sus pasos se perdieron sobre el helado paisaje, dejando de tal modo el filoso metal que portaba un Q grabada en casi el inicio de la empuñadura. Abandonado una pertenencia como esa en honor al difunto Yuki que tanto había querido.

La travesía parecía haber llegado a su fin pero, los altercados que siguieron al abandono de parte de su corazón provocaron que su arribo al país del arroz fuese más que tardío. El atardecer sentenciaba para aquel entonces el ardor del sol, provocando que los campos perdiesen su color, el tiempo parecía incluso haber empeorado muy a pesar de que se mantuviese lo suficientemente estable como para no perder la esencia de un día frío pero a su vez ideal pero, a pesar de ello era factible que algo había volcado una promesa, en el peligro que suponía estar o no listo para lo que iba a suceder. La luna parecía clamar su llegada mientras que una espera que yacía casi eterna seguramente ya se encontraría entumeciendo los cuerpos de aquellos que parecían estar ansiosos por una llegada, una que, desgraciadamente, parecía no ser la ideal, no por lo menos para aquellos que fuesen ajenos a la realidad que suponía la presencia de una joven como Quinn.

El sonido limpio de la carne y los huesos quebrarse parecían amenizar el terreno donde una mesa improvisada se alzaba, un sonido que acabo decorado por el fuerte golpear de dos cuerpos cayendo en seco contra el terreno donde se encontraban, dando a visualizar aquellas armas filosas propias de los ninja que se habían clavado de lleno en sus cráneos, finalizando con la vida de ambos. Pero, para el mismo entonces que los ojos ajenos fuesen a parar sobre el lugar de procedencia ya la joven de cabellos morados se encontraba con ambos pues colocados sobre la mesa de una manera tan magistral que prácticamente el movimiento de las copas y la bebida había sido imperceptible, manteniendolas de forma firme mientras que su cuerpo alzado era observado con temor incluso por el mismo hombre que aún quedaba con vida y no portaba el nombre de su futuro marido. Sus piernas como de costumbre se encontraban enfundadas en el común cuerpo negro pero, esta vez podía observarse un gran corte en la zona de su muslo, corte que desgraciadamente no le había dado el tiempo suficiente como para tratar y aún mostraba el malestar de su pierna. Malestar que muy a pesar de ello, era ignorado por el temple de esta. Aún y a pesar de ello su camisa completamente blanca, de tirantes y ajustada no se quedaba atrás por la manera con la cual la parte baja de esta se veía casi completamente teñida de rojo—¿Llego tarde? — Cuestiono a la par que mostraba una amplia y divertida sonrisa, buscando los ojos de su prometido. Había estado esperando aquel momento desde su partida en el navío del país de la luna, desde el mismo momento que aquel lazo que los única parecía tensarse hasta hacerlo casi desaparecer, pero ahora, volvía nuevamente a su encuentro, volvía a sentir la necesidad del cruce de miradas que tanto había anhelado.
País de los campos de arroz - I want to be loved






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Re: I want to be loved. [Pasado / Quinn.]

Mensaje por Quinn N.Phoenix el Jue Nov 16, 2017 1:07 am


Quinn N.Phoenix
Sus botas hacían crujir la madera sobre la cual se había alzado mientras que, en la distancia, la temperatura parecía haber bajado de manera aún más drástica cuando los cuerpos inertes de los sirvientes habían golpeado el suelo como si de simples objetos sin alma se tratasen. Acompañada de aquel ambiente que ante su presencia parecía volverse algo más tétrico, una sonrisa curvada provocaba que la tonalidad de sus rojizos labios empezase a tornarse algo más delicada, que su mirar corrompido por sus actos se volviese uno con la armonía que suponía encontrarse junto a su amado que había añorado por largas semanas tras la partida de aquella isla perdida entre las tinieblas y que su cuerpo se alzase relajado muy a pesar de aquella posición que la mantenía muy por encima de los presentes.

Volver a escuchar el masculino tono de voz del Uchiha parecía hacerla caer en un hechizo, calmando así su necesidad por terminar con lo que había empezado para, simplemente, y dejando a un lado por unos instantes la presencia de el otro hombre que estaba siendo testigo de la ruda situación; posar sus manos en los hombros de su acompañante de cabellera azabache, mientras que sus orbes albinas buscaban devorar cada centímetro de su mirar, dando a conocer en sus facciones que aquel encuentro había sido esperado por lo que para ella aparentaban décadas por la añoranza que provocaba la ausencia del hombre que había cautivado cada parte de su ser y cada uno de sus pensamientos. —Bueno....—  Se limito a murmurar mientras presionaba sus hombros, en una invitación a ayudarla a bajar de aquella mesa con cuidado para que todo lo que se encontrase sobre esta, no se volcase. —Sinceramente no me gustaría que hubiesen testigos—  Añadió a la espera de que este la bajase de la superficie de la mesa mientras miraba de reojo hacia el lugar donde se encontraba el desconocido hombre, volviendo casi sus palabras un susurro para que de tal modo solo la escuchase su pareja. —Y hasta el momento estaba deseando que esta noche me hicieses cenar en el infierno, más aún si damos un buen final a esta ceremonia.—  Sentenció volviendo a brindarle una curvada sonrisa que estaba impregnada de maldad.

Ambos tenían ambiciones parecidas pero, a pesar de ello parecían formar parte de mundos distintos, un mundo en el cual el luchaba por su honor, por el poder y la conquista mientras que ella, buscaba el caos, el sentenciar la vida de todo aquel que no fuese digno de su presencia, cual dementor dispuesto a robar la felicidad de aquellos que no formasen parte de su mundo. Pero, si había algo que convertía en unos ambos ideales era la muerte, provocando que el que se consideraba hijo de un dios y la misma enviada de la parca acabasen abandonando sus ambiciones para así tornarlas en ideales conjuntos que convertían cada cicatriz en un trofeo, como si el mismo fuego quemase cada centímetro de sangre que decoraba el interior de sus venas, como un instinto que no mentía a la hora de clamar venganza o un tatuaje que marcaba el inicio del fin de los que se antepusieran ante ellos.

Ha sido un largo viaje y para mi desgracia, en la frontera tuve un pequeño percance. Aún así espero que puedas perdonar mi penosa apariencia  — Añadió refiriéndose a sus prendas que más que mostrar una imagen propia para la ocasión se encontraba tornando sus pieles marcadas por los mismos conflictos que habían provocado que su llegada fuese algo más tardía de lo que estaba pactado.
PAÍS DE LOS CAMPOS DE ARROZ - I WANT TO BE LOVED






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Re: I want to be loved. [Pasado / Quinn.]

Mensaje por Quinn N.Phoenix el Lun Nov 27, 2017 12:15 am


Quinn N.Phoenix
En el mismo instante que su acompañante de melena oscura cubrió parte de su cuerpo simplemente se dejo llevar para así, ser llevada hasta el terreno y olvidar por completo aquella mesa que segundos atrás crujía bajo sus grandes botas militares. No podía mentir, muy a pesar de aquella pequeña entrada triunfal parecía que todo lo que los rodease careciese de completo sentido por nada más que la presencia que este tomaba ante la hermosura de sus orbes albinas que buscaban con anhelo reconocer una vez más cada centímetro de aquel rostro que en la perdición de una desconocida isla, se habían convertido en su más amado deseo y junto a ello, en lo único que actualmente daba forma al día a día donde, anteriormente, la simple supervivencia era el primer plato y ahora, lo era la necesidad por poder sentir una vez más aquellos dulces labios que su amado portaba.

Su mirada se encontraba así fija en él mientras este obraba pero, en el mismo instante que pudo notar una nueva presencia, bajo su mirada, frunciendo el ceño extrañada ante la presencia del animal que tendido sobre el terreno parecía ajeno a toda aquella situación que no cualquiera podría llegar a notar como un lugar seguro en el cual caer preso del descanso, menos teniendo en cuenta los cadáveres que decoraban las inmediaciones. Aún y a pesar de ello en el mismo instante que sus ojos fuesen a encontrarse con las orbes celestes del joven esta no podría evitar sonreír ampliamente antes de volverse una con él en aquel beso que consiguió que todo quedase a un lado, buscando simplemente disfrutar del tacto que tan sedienta la había mantenido durante todo aquel tiempo. —¿Soy yo o siempre tienes la palabra exacta para el momento oportuno?— Cuestiono aún manteniendo aquella curvatura dulce en sus labios con el vacío de oscuridad que suponía encontrarse con los ojos cerrados, disfrutando de la cercanía tan corta que ambos compartían en aquellos instantes pero que lentamente, iba pasando al olvido para volver a disfrutar de su presencia.

Sus manos ahora se apartaban de sus hombros para, en el mismo instante que este se apoyase en su pecho, reír por lo bajo y girar su rostro para posar los labios sobre su cabello, dejándose perder en aquel aroma que tanto había añorado y provocaba que no pudiese evitar aferrarse a él con una ternura que podría mover hasta los mismos terrenos de la pasión que esta destilaba. Pero de algún modo, a pesar de sus acciones y el poco tiempo compartido podía notar como si algo no se encontrase a su alcance muy a pesar de que la curvatura de sus labios demostrase una apariencia pura y sincera, podía sentir cierto.

El silencio por unos instantes parecía estar sentenciando aquel encuentro, provocando que ahora la joven lo único que pudiese hacer era mantener aquel obrar que la mantenía a una escasa distancia de él mientras que sus manos bajaban, acariciando los brazos de su acompañante hasta llegar a la altura de sus manos,
sosteniendo con seguridad, buscando enfundarle aún más certeza de su presencia. —Pasase lo que pasase, ahora no hay nada más de lo que preocuparse. Me habías prometido algo y vengo a por ello. ¿O acaso era yo la única que estaba ansiosa por hacer realidad dicha promesa?— Añadió con una amplia sonrisa aunque buscando volver a la tierra aunque de que de algún modo podía llegar a palpar aquella realidad que parecía estar buscando por su parte una información que hasta el momento, solo él podía llegar a brindarle.
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Re: I want to be loved. [Pasado / Quinn.]

Mensaje por Natala Nendo el Jue Dic 21, 2017 1:48 pm


TEMA CERRADO.
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Re: I want to be loved. [Pasado / Quinn.]

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